Tropezar con la cruda realidad
Muchos jóvenes encontraron su primer empleo a comienzos de julio. Un gran alivio para ellos y sus padres tras muchos años de esfuerzo en su formación. Una gran ilusión su primer día laboral remunerado. Seguir aprendiendo mientras trabajas, relacionarte con los compañeros y clientes de la empresa, sería la tónica general en circunstancias normales. Sin embargo, para muchos, los problemas empiezan desde el primer día. Pasadas unas semanas tienen que pedir firmar el contrato porque no se lo dan; les amplían las horas; llega el momento de abonarle su retribución, se la ingresan, y no les dan la nómina que las empresas están obligadas a entregar a cada trabajador... Probablemente sean casos aislados, pero es necesario denunciarlo para evitar el sufrimiento de estos nuevos trabajadores que comienzan a contribuir para garantizar nuestro actual Estado de bienestar.— José Solano Martínez. Cartagena (Murcia).


























































