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20 cosas que nunca deberías hacer en una agencia de viajes

Situaciones más frecuentes de lo que te imaginas a la hora de contratar un viaje en una agencia presencial y que ponen de los nervios a quien te atiende

20 cosas que nunca deberías hacer en una agencia de viajes

Pese a que internet permite montarte lo que quieras por tu cuenta, las agencias de viaje presenciales siguen cumpliendo una labor necesaria para muchos viajeros. Un buen asesor de viajes te puede salvar unas vacaciones o hacer que tu presupuesto cunda mucho más. Pero como todo trabajo ante el público, no siempre es tarea fácil. Le he pedido a varios profesionales de agencias de viajes que me contaran esas formas y modos de los clientes que más le tocan las narices. Estas son algunas de ellas:

1. Que te hagan responsable y culpable de cosas en las que no hemos intervenido, por ejemplo, la perdida de equipajes. Te llaman desde destino para ver dónde está su maleta y decirte que "la quiere, ¡ya!".

2. Cuando exigen inmediatez. Te mandan un correo el domingo a las 3 de la madrugada (seguramente porque no tienen sueño) y a las 10 del lunes ya están llamando por teléfono para decir que no han recibido respuesta todavía y le corre prisa.

3. El cliente que está contigo en la oficina y mientras le explicas lo que ha preguntado te corta porque le suena el móvil.

4. No valorar nuestros conocimientos y en cambio, pontificar los de internet y las redes sociales, que son “la Biblia”.

5. Que nos utilicen para conseguir información a sabiendas de que solo lo quieren para hacer luego el viaje por su cuenta.

6. El cliente que se enfada porque tiene que esperar cuando estás atendiendo a otra persona.

7. Cuando un cliente se sienta delante de ti y te dice "Quiero irme de viaje, pero no sé a donde, ¿qué me sugieres?". Te pasas tres días buscando distintos planazos por el mundo entero: playa, montaña, selva, aventura, grandes ciudades..... y después de haber invertido muchas horas y enviarle varias propuestas de itinerarios distintos, va y te dice que al final no le van bien las fechas y que pospone las vacaciones o que prefiere que le cotices un circuito por Toledo.

8. Quien compró por internet un billete y viene a que se lo cambies.

9. Cuando te llega un correo tipo "Quiero ir a Cuba, necesito presupuesto URGENTE". Vale, somos listos, pero a veces nos ayudarían facilitándonos cierta información como cuántas personas, duración del viaje, fecha de viaje, tipo de viaje, etc.

10. Los que entran en la agencia haciéndose los despistados para preguntar por un destino y te hacen perder el tiempo, aunque en realidad ya se han mirado y remirado todo en internet y te hacen preguntas-trampa para ver si controlas y te sacan más información, aunque no tienen la más mínima intención de contratar contigo. Se les reconoce al vuelo.

11. Que te pidan el máximo detalle del presupuesto que les has pasado; como si cuando vas a comprar una lavadora pidieras que te detallaran el precio del tambor, de los cables, de la pintura, etc.

12. Los que piden siempre descuento o que le regales alguna cosa: parece que les importa más la bolsa de publicidad o alguna chorrada gratuita que el propio viaje.

13. Cuando te dicen, “Yo he viajado mucho y en Roma con un hotel de tres estrellas me va perfecto”. Y al regreso… reclamación porque no sabía que un hotel de tres estrellas en Roma es una mierda.

14. Situaciones tipo: “¡Ah, es que en la web lo he visto más barato!”. ¿Y cuando lo vio usted: hace un mes, dos semanas, ayer, antes de entrar a la oficina? Si compras un electrodoméstico o unos pantalones por internet no le preguntas a Media Markt o a Zara por qué en la tienda cuesta un 5 % más (pues porque obviamente el asesoramiento personalizado que te da un vendedor en la tienda no lo tienes en la web, y eso hay que pagarlo). Además, luego terminan reconociendo: "es que por internet no me fio" o "no quiero poner la tarjeta".

15. Cuando después de haberte cruzado diez correos electrónicos con 14 presupuestos distintos, no se vuelve a saber nada más del cliente ni te da las gracias y terminas enterándote que lo compró en otra agencia por diez euros de diferencia o se lo montó a su aire por internet.

16. La falta de respeto (aunque esto por desgracia empieza a ser común en cualquier local abierto al público)

17. Los que viene en plan regateo: “Tengo este presupuesto, ¿me lo mejoras?” (una agencia de viajes no es un mercado en Fez o Estambul).

18. El cliente al que le pasaste presupuesto para un crucero pero prefirió contratar directamente con la naviera. Y luego viene a buscar el folleto o pedir información sobre las excursiones.

19. Cuando te hacen responsable de los cambios de horarios de vuelo o las cancelaciones de las compañías aéreas, situaciones que escapan de nuestro control.

20. El cliente sabiondo. Aquel que a pesar de que llevas 20 años detrás de un mostrador, siempre sabe más que tú de cualquier destino, de cualquier procedimiento o de cualquier política de viajes a aplicar, incluso de las internas de tu propia empresa. En todo momento te deja claro que ha dado tres vueltas al globo, conoce cada rincón y te mira con ojos arrogantes y retadores esperando que le des una nueva oportunidad de demostrar sus amplios conocimientos.