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Hablamos con Rels B, el rapero mallorquín que revienta YouTube

El cantante nos explica sus claves para superar los 12 millones de visualizaciones en un solo vídeo: "Me guío por mi madre, si el tema que le pongo le gusta sé que se va a pegar más"

Rels B
La foto es literal: Rels B es todo un tiro al aro de la música en nuestro país sin necesidad de una discográfica que le sustente. Un fenómeno a contracorriente como lo fue la Chuck Taylor All Star '70 de Converse en esa década, ahora reeditada (en la imagen). Sudadera de Converse, pantalón de Shoop Clothing y reloj de Casio.

Estamos andando al lado de Rels B en pleno centro de Madrid cuando una chica, micro en mano, para al rapero mallorquín de 23 años. "Perdona, ¿puedes mandarle un saludo a mi emisora?". Una vez atendida la petición confiesa que este tipo de cosas le suceden cada vez más a menudo. "No me gusta mucho, pero hay que ser educado con la gente", dice. Tópico desmontado: el tipo que se desenvuelve con chulería de barrio en sus letras, el que te cuenta como tu novia no le quita ojo y alardea de habérselo montado mejor que nadie (y sin ayuda de una discográfica) en el juego del rap, es bastante más cortado en el mundo offline.

Esa condición de personaje al que decir "¿me puedo hacer una foto contigo?" es uno de los efectos colaterales de ser, probablemente, el artista de la nueva ola del hip-hop español que acapara un mayor número de reproducciones en YouTube, con cifras como los nueve millones de Tienes el don o los once de Made in Taiwan. "Nos ayuda mucho Latinoamérica. Allí son muchos y, a poco que te escuchen, suben las visitas que da miedo", explica sentado en una terraza junto a Buco, su DJ y mitad del dúo de productores Itchy & Buco Sounds. Lo sabe bien porque acaba de llegar de una gira que le ha llevado por Colombia, Argentina o Chile. "Ha sido brutal. Esperábamos 200 o 300 personas por show, y hemos metido mil", cuenta sin acabárselo de creer del todo. Es ya su tercera visita al continente. "La primera vez, en México, fue de aventura total. Yo no tenía ni mánager y fue tan mal que nos timaron", dice riéndose. "Me volví a casa con 300 euros después de hacer cuatro sold outs. Entonces me cambió el chip. Me dije: 'Búscate un mánager, chico. Deja de hacer el tonto, no quieras hacerlo tú absolutamente todo".

«Un buen videoclip es casi tan importante como la canción. Puedes tener un tema buenísimo, pero como no tengas un buen clip te puedes comer una mierda»

Porque si algo ha trascendido del ascenso de Rels B es su independencia. "Es que me gusta mucho controlarlo todo, soy así", explica. Para cuando le llegaron las ofertas, las discográficas ya habían perdido el tren. "Me puse a hacer cuentas y me di cuenta de que iba a ganar lo mismo que sin ellos. Lo que te pueda dar una discográfica lo estamos consiguiendo nosotros por nuestra cuenta. Además, así tú decides todos tus movimientos". Así ha sido desde que empezó haciendo beats en su casa de manera precaria: "Tenía cuatro cacharritos y un armario vacío al que le puse esponja en las paredes y ahí ponía a grabar a los chavales". Más tarde cogió él mismo el micro, y en su camino se cruzaron Itchy & Buco Sounds. "Ellos son los que me han dado la variedad, yo era más cerrado", confiesa. Una de sus primeras colaboraciones fue Word up. "Hicimos un vídeo supermal grabado en una azotea, mezclado por mí de mala manera, y tuvo tirón". El tema ahora va por los dos millones de reproducciones y les mostró el camino. "No teníamos dinero para nada, pedíamos favores de gratis pero la cosa iba creciendo y, cuando empezó a entrar dinero, lo invertimos en hacer más cosas".

Los raperos toman el pulso al nuevo estilo de calle. En la imagen, Rels B posa con zapas Chuck Taylor All Star y pantalón de Converse. La chaqueta es de Shoop Clothing.
Los raperos toman el pulso al nuevo estilo de calle. En la imagen, Rels B posa con zapas Chuck Taylor All Star y pantalón de Converse. La chaqueta es de Shoop Clothing.

Sí, invertir. Esa es una palabra clave de su discurso, y aparece varias veces en la conversación. Otro ejemplo: "Para ganar hay que invertir. Si te quedas estancado en el mismo producto te puedes ir bien rápido a tomar por culo". En una época y un género que apenas se pueden separar de lo visual, él tiene claro el poder de la imagen. "Un buen clip es casi tan importante como la canción, están al 50 y 50", asegura. "Puedes tener un hit con buen clip aunque la música no sea tan buena, y con un tema buenísimo que no tenga un clip te puedes comer una mierda muy grande", concluye.

"Me dije: 'Búscate un mánager, chico. Deja de hacer el tonto, no quieras hacerlo tú absolutamente todo"

Para comprobar que la ecuación funciona solo hay que pasarse por los comentarios de su canal de YouTube, esa selva que une a fans y haters en un mismo entorno. Allí vemos también el tema clásico en la nueva generación de músicos de rap: el "tú antes molabas" de aquellos que no se dejan convencer por los sonidos más cercanos al R&B o al pop que llevan un tiempo expandiéndose por el género. "Arrastro a algún que otro a raperazos de estos de mente…", dice mientras da un golpe hueco en la mesa. "Gente que te dice: 'Esto es una mierda, vuelve a lo de antes'. Mejor que se enfaden porque no me interesa ese público, prefiero a otro más abierto. Esa gente no quiere lo nuevo". Se fía más de su entorno. "Yo me guío por mi madre", explica riéndose. "El tema que le pongo y me dice 'este me gusta' sé que se va a pegar más que otros. Ahora tenemos que sacar uno en verano que es casi deep house y le ha encantado, así que creo que va a funcionar. Habrá haters, por supuesto, pero da igual. Me dicen que me estoy volviendo comercial, que tú dices: 'Pero cabrón, ¡si el rap es la música más comercial que hay ahora mismo!'. Los haters te ayuda a subir para arriba, más incluso que los fans".

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