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Coordinado por Anna Argemí

¿Por qué falló el patrón oro/plata?

La distribución desigual de los yacimientos de oro/plata entre los países fue uno de los problemas
La distribución desigual de los yacimientos de oro/plata entre los países fue uno de los problemas

Quizá algunos lectores se preguntaron, después de leer mi último post sobre monedas sociales respaldadas con otros bienes y servicios: ¿Entonces por qué no volvemos al patrón oro / plata? Este mes os explicaré qué fallos hubo en ese sistema monetario para que veáis que anclar la economía con estos metales no es la mejor solución si vuestro objetivo es crear una nueva economía estable.

El razonamiento que justifica el patrón oro / plata es el hecho de que se acepta este metal universalmente como medio de pago, además de su propia naturaleza de que no se oxida. No era por casualidad que muchos países lo adoptaron como respaldo para garantizar el valor de este dinero, pero posteriormente se produjeron varios inconvenientes, obligándoles a abandonar este sistema monetario.

El primer problema es que la cantidad de oro / plata en circulación no podía aumentarse proporcionalmente con el crecimiento económico, resultando en tendencias deflacionarias. La caída del precio planteaba un serio problema a los comerciantes porque significaba la reducción de sus beneficios, dificultando su supervivencia económica. Y las épocas de deflación están marcadas con estancamientos económicos y bancarrotas de comercios (por ejemplo: la Gran Depresión en los años 30 del siglo pasado y Japón a partir de la década 1990).

Se puede comparar esta situación con la falta de sangre que poco a poco va debilitando todo el cuerpo = la economía. Además, el uso de estos metales para otros fines (anillos, platos de lujo, dientes de plata…) reduce la masa monetaria, agravando esta escasez del circulante. La imposibilidad de inyectar una cantidad deseada de oro / plata en circulación fue el motivo principal que hizo que diferentes países saliesen de este respaldo para poder emitir más dinero.

El segundo problema es la distribución desigual del yacimiento de oro / plata entre diferentes países: mientras que los países abundantes en estos metales preciosos pueden excavarlos y gastarlos libremente (aunque las guerras civiles pueden agobiarlos económicamente, sobre todo en África), otros países carentes necesitan adquirirlos por ofrecer lo que quieren los portadores de estos medios de intercambio, lo que genera un desequilibrio grave a nivel internacional. Podríamos decir que es imposible que el patrón oro / plata sea compatible con la justicia social (Se recomienda leer este PDF, pp. 110 a 130).

Lo más importante, sin embargo, ha sido ya demostrado en la propia historia de España: esta riqueza en sí no garantiza la prosperidad económica a largo plazo. Se conoce el siglo XVI como la época cuando toneladas de oro y plata fueron llevadas de las Américas a España, pero no se quedaron aquí, porque se gastaron para importar productos del exterior sin ser utilizadas para invertir en nuevas industrias. Martín de Azpilcueta (1492 – 1586) observó la subida de precios porque aumentó la demanda más que la producción y la relacionó con la llegada masiva de metales, concluyendo que la inflación es fruto del aumento excesivo de la masa monetaria. No tiene sentido acumular oro y/o plata si no está relacionado con el aumento de la productividad.

Es muy relevante recordar que, para la economía en moneda social, lo más fundamental es que haya oferta de bienes y servicios para satisfacer las necesidades de los socios. ¿Cómo es posible dejar que la falta de oro / plata os impida intercambiar lentejas por vino, aceite de oliva por clases de inglés, etc.? Las diferentes experiencias ya han constatado que es completamente posible emitir monedas sin metales preciosos como respaldo (ejemplos: clubes de trueque en Argentina, LETS, bárter comercial, Túmin, moneda paralela en Egiptoy monedas respaldadas con otros bienes). ¿Entonces por qué queréis ataros a un medio de intercambio que no podéis crear libremente?

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