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Lienzos y papel

Cuadros, cartas, mapas... algunos de los tesoros que la Hispanic Society trae hasta el Museo del Prado en una exposición que se inaugura este lunes 3 de abril y que estará hasta el 10 de septiembre

  • Este manuscrito iluminado sobre vitela de 28 x 17,8 centímetros está considerado una de las muestras más extraordinarias de la tradición cultural hebrea, según la Hispanic Society. Se escribió y decoró en España, probablemente hacia 1450, con grafía cuadrada sefardí; la encuadernación es de piel roja con estampado en oro, y se realizó en Roma a principios del siglo XVII. Contiene el texto completo de la Biblia Hebrea, los 24 libros del canon hebreo, divididos en tres grupos: la Torá (los cinco libros de la ley), el Nevi’im (los ochos libros de los profetas), y los Hagiógrafos (los escritos), que incluyen tres libros poéticos, cinco rollos y tres libros históricos.
    1Biblia Hebrea | España y Portugal, 1450-1496 Este manuscrito iluminado sobre vitela de 28 x 17,8 centímetros está considerado una de las muestras más extraordinarias de la tradición cultural hebrea, según la Hispanic Society. Se escribió y decoró en España, probablemente hacia 1450, con grafía cuadrada sefardí; la encuadernación es de piel roja con estampado en oro, y se realizó en Roma a principios del siglo XVII. Contiene el texto completo de la Biblia Hebrea, los 24 libros del canon hebreo, divididos en tres grupos: la Torá (los cinco libros de la ley), el Nevi’im (los ochos libros de los profetas), y los Hagiógrafos (los escritos), que incluyen tres libros poéticos, cinco rollos y tres libros históricos.
  • Este planisferio de Giovanni Vespucci (Florencia, 1486 - después de 1527), sobrino de Amerigo Vescucci (el descubridor, navegante y cartógrafo florentino), es una de las cartas naúticas más asombrosas de la era de los descubrimientos. Estas cuatro hojas de pergamino que forman el mapamundi (85 x 262 centímetros) fueron plasmadas a tinta y color por el experto piloto y cartógrafo, y es una copia decorada del padrón real, probablemente realizado como regalo para la boda de Carlos V e Isabel de Portugal en 1526. Vespucci dibujó dos círculos de rosas de treinta y dos vientos, que irradian nudos de rumbos sobre toda la superficie del mapa. Se utilizan las banderas española y portuguesa para dar cuenta de las reivindicaciones territoriales y las rutas marítimas a partir de la disputada línea de la demarcación, ausente, que dividía Brasil. Y el cartógrafo añadió detalles geográficos y curiosidades del interior, tales como la cosecha de palo de Brasil en la costa de este país, camellos y elefantes en África, o la Torre de Babel desmoronándose en Oriente Próximo.
    2Mapamundi, de Giovanni Vespucci | Sevilla, 1526 Este planisferio de Giovanni Vespucci (Florencia, 1486 - después de 1527), sobrino de Amerigo Vescucci (el descubridor, navegante y cartógrafo florentino), es una de las cartas naúticas más asombrosas de la era de los descubrimientos. Estas cuatro hojas de pergamino que forman el mapamundi (85 x 262 centímetros) fueron plasmadas a tinta y color por el experto piloto y cartógrafo, y es una copia decorada del padrón real, probablemente realizado como regalo para la boda de Carlos V e Isabel de Portugal en 1526. Vespucci dibujó dos círculos de rosas de treinta y dos vientos, que irradian nudos de rumbos sobre toda la superficie del mapa. Se utilizan las banderas española y portuguesa para dar cuenta de las reivindicaciones territoriales y las rutas marítimas a partir de la disputada línea de la demarcación, ausente, que dividía Brasil. Y el cartógrafo añadió detalles geográficos y curiosidades del interior, tales como la cosecha de palo de Brasil en la costa de este país, camellos y elefantes en África, o la Torre de Babel desmoronándose en Oriente Próximo.
  • Zurbarán (Fuente de Cantos, Badajoz, 1598 - Madrid, 1664) aprendió a pintar en Sevilla, en el taller del maestro Pedro Díaz Villanueva; y de 1617 a 1628 vivió en Llerena (Badajoz), cerca de Sevilla, donde trasladó su taller en 1629. Allí tuvo en sus manos los principales encargos de pintura religiosa de Andalucía y Extremadura. Después fue llamado por el Conde Duque de Olivares a Madrid para participar en la decoración del palacio del Buen Retiro. Entre todas las imágenes de santos que realizó, la Hispanic Society destaca como especialmente agradables las que muestran santas suntuosamente ataviadas. En esta pintura de Santa Emerenciana, se pone de relieve el talento para reproducir la superficie de seda rosa de la capa y los dibujos del brochado de la túnica en oro y plata.
    3'Santa Emerenciana', de Francisco de Zurbarán | Hacia 1635 - 1640 Zurbarán (Fuente de Cantos, Badajoz, 1598 - Madrid, 1664) aprendió a pintar en Sevilla, en el taller del maestro Pedro Díaz Villanueva; y de 1617 a 1628 vivió en Llerena (Badajoz), cerca de Sevilla, donde trasladó su taller en 1629. Allí tuvo en sus manos los principales encargos de pintura religiosa de Andalucía y Extremadura. Después fue llamado por el Conde Duque de Olivares a Madrid para participar en la decoración del palacio del Buen Retiro. Entre todas las imágenes de santos que realizó, la Hispanic Society destaca como especialmente agradables las que muestran santas suntuosamente ataviadas. En esta pintura de Santa Emerenciana, se pone de relieve el talento para reproducir la superficie de seda rosa de la capa y los dibujos del brochado de la túnica en oro y plata.
  • Diego Velázquez (Sevilla, 1599 - Madrid, 1660) retrató a uno de los personajes más poderosos de su tiempo, Gaspar de Guzmán y Pimentel, conde-duque de Olivares (1587-1645). El sevillano fue discípulo de Francisco Pacheco (1564-1644), teórico del arte y pintor destacado, y después se convirtió en su yerno. Tras su paso por Sevilla, fue nombrado pintor de cámara del nuevo rey Felipe IV y pasó a formar parte del grupo de intelectuales, escritores y artistas sevillanos reunido en torno al nuevo gobierno de Olivares. El lienzo de la Hispanic Society es característico de la retratística cortesana de Velázquez en la década de 1620, donde la iluminación caravaggesca se combina con toques barrocos y al mismo tiempo se dedica especial atención a los detalles que transmiten el rango del retratado.
    4'Gaspar de Guzmán, conde-duque de Olivares', de Diego Rodríguez de Silva y Velázquez | Hacia 1625 - 1626 Diego Velázquez (Sevilla, 1599 - Madrid, 1660) retrató a uno de los personajes más poderosos de su tiempo, Gaspar de Guzmán y Pimentel, conde-duque de Olivares (1587-1645). El sevillano fue discípulo de Francisco Pacheco (1564-1644), teórico del arte y pintor destacado, y después se convirtió en su yerno. Tras su paso por Sevilla, fue nombrado pintor de cámara del nuevo rey Felipe IV y pasó a formar parte del grupo de intelectuales, escritores y artistas sevillanos reunido en torno al nuevo gobierno de Olivares. El lienzo de la Hispanic Society es característico de la retratística cortesana de Velázquez en la década de 1620, donde la iluminación caravaggesca se combina con toques barrocos y al mismo tiempo se dedica especial atención a los detalles que transmiten el rango del retratado.
  • Sigue habiendo mucho misterio alrededor de este óleo, una de las obras más atractivas de Velázquez (Sevilla, 1599 - Madrid, 1660). El estilo y la ejecución lo aproximan a un grupo de lienzos de finales de la década de 1630, y se piensa que podría ser el cuadro que se cita con el número 178 en el inventario post mortem de Velázquez: "Otro retrato de una niña". Los expertos siguen preguntándose quién pudo ser; lo innegable, según la Hispanic Society, es que es un retrato íntimo, de alguien probablemente muy próximo al artista. Ocupa además un lugar muy especial dentro de su producción, por ser una de las dos imágenes que pintó de niños no pertenecientes a la realeza, y la única que retrata a una sola figura. Por la proporción entre cabeza y hombros, la niña tiene entre seis y ocho años de edad, y una presencia hipnótica.
    5'Retrato de niña', de Diego Rodríguez de Silva y Velázquez | Hacia 1638 - 1642 Sigue habiendo mucho misterio alrededor de este óleo, una de las obras más atractivas de Velázquez (Sevilla, 1599 - Madrid, 1660). El estilo y la ejecución lo aproximan a un grupo de lienzos de finales de la década de 1630, y se piensa que podría ser el cuadro que se cita con el número 178 en el inventario post mortem de Velázquez: "Otro retrato de una niña". Los expertos siguen preguntándose quién pudo ser; lo innegable, según la Hispanic Society, es que es un retrato íntimo, de alguien probablemente muy próximo al artista. Ocupa además un lugar muy especial dentro de su producción, por ser una de las dos imágenes que pintó de niños no pertenecientes a la realeza, y la única que retrata a una sola figura. Por la proporción entre cabeza y hombros, la niña tiene entre seis y ocho años de edad, y una presencia hipnótica.
  • Francisco de Goya (Fuendetodos, Zaragoza, 1746 - Burdeos, 1828) dejó una de sus imágenes más deslumbrantes en este retrato de la XIII duquesa de Alba, María del Pilar Teresa Cayetana de Silva Állvarez de Toledo y Silva Bazán (1762-1802). Además de ser un brillante alarde de pintura, atrae por el misterio que se cierne sobre su creación y su significado. El pintor pasó unos meses invitado en su finca de Sanlúcar de Barrameda, de 1796 a 1797, María del Pilar Teresa Cayetana tenía 35 años, acababa de enviudar y estaba en la flor de su belleza. La relación que hubo entre los dos ha dado origen a muchas especulaciones, aunque los detalles no se sabrán nunca, pero que Goya sucumbió al hechizo de la duquesa, lo revela claramente su arte: en la arena está escrito "Solo Goya", y en los anillos de la duquesa se leen las inscripciones "Alba" y "Goya". El retrato tuvo una gran significación personal para el artista, que lo conservaba en su taller muchos añoos después de la muerte de Cayetana.
    6'La duquesa de Alba', de Francisco de Goya y Lucientes | 1796 - 1797 Francisco de Goya (Fuendetodos, Zaragoza, 1746 - Burdeos, 1828) dejó una de sus imágenes más deslumbrantes en este retrato de la XIII duquesa de Alba, María del Pilar Teresa Cayetana de Silva Állvarez de Toledo y Silva Bazán (1762-1802). Además de ser un brillante alarde de pintura, atrae por el misterio que se cierne sobre su creación y su significado. El pintor pasó unos meses invitado en su finca de Sanlúcar de Barrameda, de 1796 a 1797, María del Pilar Teresa Cayetana tenía 35 años, acababa de enviudar y estaba en la flor de su belleza. La relación que hubo entre los dos ha dado origen a muchas especulaciones, aunque los detalles no se sabrán nunca, pero que Goya sucumbió al hechizo de la duquesa, lo revela claramente su arte: en la arena está escrito "Solo Goya", y en los anillos de la duquesa se leen las inscripciones "Alba" y "Goya". El retrato tuvo una gran significación personal para el artista, que lo conservaba en su taller muchos añoos después de la muerte de Cayetana.
  • Alonso Cano (Granada, 1601 - 1667), era hijo de un retablero, un contratista y constructor de retablos. Cabe imaginar que se formara junto a su padre en Granada antes de hacerlo en Sevilla, a partir de 1614. En 1616 entró a servir como aprendiz al pintor y teórico del arte Francisco Pacheco (1564-1644); y se cree que también recibió instrucción en la escultura, tal vez de Juan Martínez Montañés (1568-1649). Fue uno de los pocos artistas españoles maestros en las tres artes de la pintura, la escultura y la arquitectura. Explica la Hispanic Society que el retratado, relativamente joven y circunspecto, clava en el espectador una mirada penetrante, como instándole a pensar en la brevedad de la vida humana mientras corren las arenas del tiempo en el reloj donde apoya la mano diestra. Su sobria presencia, el libro y el reloj de arena, todo recuerda la espiritualidad contrarreformista de los 'Ejercicios espirituales' de san Ignacio de Loyola.
    7'Retrato de un eclesiástico', de Alonso Cano | 1625-1628 Alonso Cano (Granada, 1601 - 1667), era hijo de un retablero, un contratista y constructor de retablos. Cabe imaginar que se formara junto a su padre en Granada antes de hacerlo en Sevilla, a partir de 1614. En 1616 entró a servir como aprendiz al pintor y teórico del arte Francisco Pacheco (1564-1644); y se cree que también recibió instrucción en la escultura, tal vez de Juan Martínez Montañés (1568-1649). Fue uno de los pocos artistas españoles maestros en las tres artes de la pintura, la escultura y la arquitectura. Explica la Hispanic Society que el retratado, relativamente joven y circunspecto, clava en el espectador una mirada penetrante, como instándole a pensar en la brevedad de la vida humana mientras corren las arenas del tiempo en el reloj donde apoya la mano diestra. Su sobria presencia, el libro y el reloj de arena, todo recuerda la espiritualidad contrarreformista de los 'Ejercicios espirituales' de san Ignacio de Loyola.
  • Antonio Moro (Utrecht, 1517 - Amberes, 1577) nació en Utrecht, en lo que entonces eran los Países Bajos españoles, y fue discípulo de Jan van Scorel (1495-1562). Alrededor de 1547 se trasladó a Amberes, donde encontró un protector en la persona del cardenal Antonio Perrenot de Granvela (1517- 1586), obispo de Arrás y jefe del partido Habsburgo. A partir de 1549 estuvo al servicio de Felipe II, y en 1553 fue enviado a Inglaterra para retratar a María Tudor, con quien Felipe II contrajo matrimonio en 1554; Moro fue el pintor de cámara de Felipe desde diciembre de 1553. Con él pasó a España en 1559, pero en 1561 regresó a los Países Bajos. Allí retrató a Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel (1507- 1582), un noble, diplomático y militar español, virrey de Nápoles y de Portugal, y gobernador de Milán y de los Países Bajos. Moro lo pintó en la cima de sus triunfos, transcurridos solo dos años de la victoria de Mühlberg (Sajonia, 1547) y uno de su nombramiento de mayordomo mayor de la casa real española, puesto que desempeñó bajo Carlos V y Felipe II. Luce el collar del Toisón de Oro, una de las órdenes de caballería más ilustres de Europa, que tenía por grandes maestres a los Habsburgo españoles, y empuña el bastón de mando de los ejércitos imperiales.
    8'Fernando Álvarez de Toledo, tercer duque de Alba', de Antonio Moro | 1549 Antonio Moro (Utrecht, 1517 - Amberes, 1577) nació en Utrecht, en lo que entonces eran los Países Bajos españoles, y fue discípulo de Jan van Scorel (1495-1562). Alrededor de 1547 se trasladó a Amberes, donde encontró un protector en la persona del cardenal Antonio Perrenot de Granvela (1517- 1586), obispo de Arrás y jefe del partido Habsburgo. A partir de 1549 estuvo al servicio de Felipe II, y en 1553 fue enviado a Inglaterra para retratar a María Tudor, con quien Felipe II contrajo matrimonio en 1554; Moro fue el pintor de cámara de Felipe desde diciembre de 1553. Con él pasó a España en 1559, pero en 1561 regresó a los Países Bajos. Allí retrató a Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel (1507- 1582), un noble, diplomático y militar español, virrey de Nápoles y de Portugal, y gobernador de Milán y de los Países Bajos. Moro lo pintó en la cima de sus triunfos, transcurridos solo dos años de la victoria de Mühlberg (Sajonia, 1547) y uno de su nombramiento de mayordomo mayor de la casa real española, puesto que desempeñó bajo Carlos V y Felipe II. Luce el collar del Toisón de Oro, una de las órdenes de caballería más ilustres de Europa, que tenía por grandes maestres a los Habsburgo españoles, y empuña el bastón de mando de los ejércitos imperiales.
  • La colección de manuscritos de la Hispanic Society contiene docenas de obras relacionadas con las civilizaciones y lenguas indígenas del Nuevo Mundo; la más importante es el zapoteca Árbol genealógico de Macuilxochitl. Considerado el manuscrito pictórico zapoteca más antiguo que se conserva de tan grandes dimensiones, retrata parejas de gobernantes consecutivos de San Mateo Macuilxochitl, desde el siglo XIII hasta una generación después de la Conquista. En sentido vertical, de abajo arriba, presenta una genealogía nuclear de doce parejas de gobernantes indígenas en una columna, con las mujeres a la izquierda y los hombres a la derecha. Todos ellos se muestran sentados en bancos cubiertos de piel de jaguar. Ellos visten taparrabos y capas, y ellas portan el tradicional huipil, un manto largo que sigue usándose hoy en esta zona del valle de Oaxaca, al sur de México.
    9Árbol genealógico de Macuilxochitl | Hacia 1570 La colección de manuscritos de la Hispanic Society contiene docenas de obras relacionadas con las civilizaciones y lenguas indígenas del Nuevo Mundo; la más importante es el zapoteca Árbol genealógico de Macuilxochitl. Considerado el manuscrito pictórico zapoteca más antiguo que se conserva de tan grandes dimensiones, retrata parejas de gobernantes consecutivos de San Mateo Macuilxochitl, desde el siglo XIII hasta una generación después de la Conquista. En sentido vertical, de abajo arriba, presenta una genealogía nuclear de doce parejas de gobernantes indígenas en una columna, con las mujeres a la izquierda y los hombres a la derecha. Todos ellos se muestran sentados en bancos cubiertos de piel de jaguar. Ellos visten taparrabos y capas, y ellas portan el tradicional huipil, un manto largo que sigue usándose hoy en esta zona del valle de Oaxaca, al sur de México.
  • Juan Rodríguez Juárez (Ciudad de México, 1675 - 1728) tiene una influencia notable en sus obras juveniles de las de su padre y su abuelo, Antonio Rodríguez y José Juárez. Entre las imágenes más interesantes salidas de la América hispana se cuentan las pinturas mexicanas de castas, representaciones de las mezclas de razas que eran frecuentes en la sociedad colonial. Una tradición que se prolongó hasta el final del periodo colonial y que seguía los sistemas populares de clasificación racial vigentes en la sociedad de la colonia, asignando un nombre a cada combinación de tipos raciales. Los cuadros de castas, como este lienzo de la Hispanic Society, se pintaban en series en las que cada mezcla de razas se plasmaba en las figuras de una pareja y su descendencia, y se rotulaba para información del espectador. En el cuadro de la Hispanic Society, un mestizo de ascendencia europea y amerindia se ha casado con una indígena mexicana, que aparece cubierta con un pañuelo plegado en la cabeza y un huipil lujosamente bordado. Su hijo, bien vestido y con peritas blancas en el sombrero, recibe el apelativo de 'coyote' para significar esta concreta mezcla de razas.
    10'Las castas: de mestizo y de india produce coyote', de Juan Rodríguez Juárez | Hacia 1716 - 1720 Juan Rodríguez Juárez (Ciudad de México, 1675 - 1728) tiene una influencia notable en sus obras juveniles de las de su padre y su abuelo, Antonio Rodríguez y José Juárez. Entre las imágenes más interesantes salidas de la América hispana se cuentan las pinturas mexicanas de castas, representaciones de las mezclas de razas que eran frecuentes en la sociedad colonial. Una tradición que se prolongó hasta el final del periodo colonial y que seguía los sistemas populares de clasificación racial vigentes en la sociedad de la colonia, asignando un nombre a cada combinación de tipos raciales. Los cuadros de castas, como este lienzo de la Hispanic Society, se pintaban en series en las que cada mezcla de razas se plasmaba en las figuras de una pareja y su descendencia, y se rotulaba para información del espectador. En el cuadro de la Hispanic Society, un mestizo de ascendencia europea y amerindia se ha casado con una indígena mexicana, que aparece cubierta con un pañuelo plegado en la cabeza y un huipil lujosamente bordado. Su hijo, bien vestido y con peritas blancas en el sombrero, recibe el apelativo de 'coyote' para significar esta concreta mezcla de razas.
  • José Agustín Arrieta (Santa Ana Chiautempan, Tlaxcala, 1803 - Puebla, 1874) se formó en la Academia de Bellas Artes de Puebla y es el pintor costumbrista más conocido de México. En 'El costeño' retrata a un muchacho de ascendencia africana, al que la tradición del siglo XIX identificaba con los nacidos en la región costera del Golfo de México, portando una canasta de frutas tropicales típicas de México, como si la llevara a la mesa de un empleador o a la casa de un cliente. Esta obra, considerada uno de los logros más sobresalientes y originales de Arrieta, se inscribe en una serie de figuras sueltas representadas en primer plano sobre un fondo vacío o casi vacío: incluso habría podido formar pareja con una de las más conocidas de Arrieta, 'La china poblana', que tiene prácticamente las mismas medidas.
    11'El costeñoo', de José Agustín Arrieta | Puebla (México), hacia 1843 José Agustín Arrieta (Santa Ana Chiautempan, Tlaxcala, 1803 - Puebla, 1874) se formó en la Academia de Bellas Artes de Puebla y es el pintor costumbrista más conocido de México. En 'El costeño' retrata a un muchacho de ascendencia africana, al que la tradición del siglo XIX identificaba con los nacidos en la región costera del Golfo de México, portando una canasta de frutas tropicales típicas de México, como si la llevara a la mesa de un empleador o a la casa de un cliente. Esta obra, considerada uno de los logros más sobresalientes y originales de Arrieta, se inscribe en una serie de figuras sueltas representadas en primer plano sobre un fondo vacío o casi vacío: incluso habría podido formar pareja con una de las más conocidas de Arrieta, 'La china poblana', que tiene prácticamente las mismas medidas.
  • Este óleo de Zuloaga (Éibar, 1870 - Madrid, 1945) ofrece una llamativa visión de España y su tauromaquia a comienzos del siglo XX. Su título lleva a pensar que es una verdadera familia, pero no puede ser, porque la joven de la derecha es una prima del artista, Cándida Zuloaga, a quien Ignacio retrató muchas veces; y tampoco está claro si el torero del cuadro lo era en la realidad. En cualquier caso, es un impresionante ‘tour-de-force’ de representación psicológica, en el que cada uno de los presentes manifiesta una personalidad distinta. El centro de gravedad es la ‘materfamilias’, que mira con orgullo no del todo exento de crítica a quienes se supone que son su hijo y su nieto, este último destinado a continuar la tradición familiar en los ruedos.
    12'La familia del torero gitano', de Ignacio Zuloaga y Zabaleta | 1903 Este óleo de Zuloaga (Éibar, 1870 - Madrid, 1945) ofrece una llamativa visión de España y su tauromaquia a comienzos del siglo XX. Su título lleva a pensar que es una verdadera familia, pero no puede ser, porque la joven de la derecha es una prima del artista, Cándida Zuloaga, a quien Ignacio retrató muchas veces; y tampoco está claro si el torero del cuadro lo era en la realidad. En cualquier caso, es un impresionante ‘tour-de-force’ de representación psicológica, en el que cada uno de los presentes manifiesta una personalidad distinta. El centro de gravedad es la ‘materfamilias’, que mira con orgullo no del todo exento de crítica a quienes se supone que son su hijo y su nieto, este último destinado a continuar la tradición familiar en los ruedos.
  • Hermen (o Hermenegildo) Anglada Camarasa (Barcelona, 1871-Pollença, 1959), fue hijo de un artista comercial que fue su primer maestro. Desde aproximadamente 1904, tras algunas visitas a Valencia, se centró en las tradiciones valencianas. Fue en una visita al estudio de Anglada en París, a finales de 1912, donde Archer M. Huntington compró este óleo, junto con un dibujo. La obra forma parte de una larga serie de imágenes semejantes sobre temas valencianos (1904-1911) en la que hay verbenas, carnavales, desfiles y sobre todo falleras. En este caso, tres de Burriana, donde Anglada se ocupó de mostrar todos los elementos del traje tradicional de fallera: la ancha falda bordada, la manteleta de encaje de seda bordado en oro, las peinetas y otros adornos del pelo, y los típicos aderezos con arracadas. Según la Hispanic Society, la composición revela una clara influencia de Gustav Klimt (1862-1918); y resta señalar un último motivo en el cuadro, el perrito negro de abajo a la izquierda, cuya cabeza se proyecta de forma ilusionista en el espacio del espectador, que añade un toque anecdótico a la escena de género y refuerza la sensación de escenario teatral.
    13'Muchachas de Burriana (falleras)', de Hermen Anglada Camarasa | 1910 - 1911 Hermen (o Hermenegildo) Anglada Camarasa (Barcelona, 1871-Pollença, 1959), fue hijo de un artista comercial que fue su primer maestro. Desde aproximadamente 1904, tras algunas visitas a Valencia, se centró en las tradiciones valencianas. Fue en una visita al estudio de Anglada en París, a finales de 1912, donde Archer M. Huntington compró este óleo, junto con un dibujo. La obra forma parte de una larga serie de imágenes semejantes sobre temas valencianos (1904-1911) en la que hay verbenas, carnavales, desfiles y sobre todo falleras. En este caso, tres de Burriana, donde Anglada se ocupó de mostrar todos los elementos del traje tradicional de fallera: la ancha falda bordada, la manteleta de encaje de seda bordado en oro, las peinetas y otros adornos del pelo, y los típicos aderezos con arracadas. Según la Hispanic Society, la composición revela una clara influencia de Gustav Klimt (1862-1918); y resta señalar un último motivo en el cuadro, el perrito negro de abajo a la izquierda, cuya cabeza se proyecta de forma ilusionista en el espacio del espectador, que añade un toque anecdótico a la escena de género y refuerza la sensación de escenario teatral.
  • Almatret, una aldea al sur de Fraga en la linde entre Cataluña y Aragón, era la cuna de la madre de Viladrich (Torrelameu, Lérida, 1887 - Buenos Aires, 1956). El cuadro de la Hispanic Society muestra a tres vecinos del lugar, identificados como Mariano Andreu, Jonet de Molins y Francisqueta Teixidó. Los tres visten a la manera tradicional de la región, incluida la versión local de la barretina catalana, un gorro de esquinas cuadradas. También el porrón es típico de la zona. Este aspecto de las obras de Viladrich le une a las tendencias de su generación en las artes, la literatura y la filosofía, y recuerda su amistad con Ramón Gómez de la Serna (1888-1963). Los colores fuertes y vivos y las acusadas deformaciones espaciales del tablero de la mesa y del suelo, especialmente combinados con el preciso realismo de los elementos de bodegón y el indiferente perro del primer término, añaden toques protosurreales a la escena.
    14'Catalanes de Almatret', de Miguel Viladrich Vilá | 1915 Almatret, una aldea al sur de Fraga en la linde entre Cataluña y Aragón, era la cuna de la madre de Viladrich (Torrelameu, Lérida, 1887 - Buenos Aires, 1956). El cuadro de la Hispanic Society muestra a tres vecinos del lugar, identificados como Mariano Andreu, Jonet de Molins y Francisqueta Teixidó. Los tres visten a la manera tradicional de la región, incluida la versión local de la barretina catalana, un gorro de esquinas cuadradas. También el porrón es típico de la zona. Este aspecto de las obras de Viladrich le une a las tendencias de su generación en las artes, la literatura y la filosofía, y recuerda su amistad con Ramón Gómez de la Serna (1888-1963). Los colores fuertes y vivos y las acusadas deformaciones espaciales del tablero de la mesa y del suelo, especialmente combinados con el preciso realismo de los elementos de bodegón y el indiferente perro del primer término, añaden toques protosurreales a la escena.
  • Cuando Sorolla (Valencia, 1863-Madrid, 1923) pintó este retrato en 1916, Juan Ramón Jiménez (1881-1958) ya se había hecho un nombre y acababa de terminar tres libros importantes que saldrían a la luz al año siguiente: 'Poesías escojidas', una antología de versos publicada bajo los auspicios de la Hispanic Society, 'Diario de un poeta recién casado', un poemario inspirado por su luna de miel, y la edición completa de 'Platero y yo'. En su viaje de novios de ese mismo año Jiménez fue a los Estados Unidos y, estando en Nueva York, visitó la Hispanic Society y conoció a Archer M. Huntington, quien desde el primer momento quedó impresionado por el poeta y su esposa. La relación entre ambos se prolongó durante muchos años; en 1938 la Hispanic Society incluyó varios poemas de Juan Ramón en su 'Translations from Hispanic Poets' (1938) y en 1949 le concedió la medalla de las Artes y las Letras. En muchos aspectos la poesía lírica de Juan Ramón Jiménez ofrece un equivalente literario al arte de Sorolla, que el poeta apreció visiblemente. No es de extrañar que este brinde una cálida imagen de Juan Ramón: una presencia refinada y serena, sentado cómodamente en un butacón, el escritor mira de frente y sostiene un libro en el regazo. Sorolla ha captado los detalles fundamentales —la mirada alerta, las manos largas y elegantes— que definen vívidamente la personalidad del poeta, hombre delicado y sensible. Al fondo Sorolla incluye una pintura propia, el 'Patio del rey don Pedro', tal vez para sugerir que su arte evoca la belleza exquisita de la naturaleza como la evoca la poesía de Juan Ramón.
    15'Juan Ramón Jiménez', de Joaquín Sorolla y Bastida | 1916 Cuando Sorolla (Valencia, 1863-Madrid, 1923) pintó este retrato en 1916, Juan Ramón Jiménez (1881-1958) ya se había hecho un nombre y acababa de terminar tres libros importantes que saldrían a la luz al año siguiente: 'Poesías escojidas', una antología de versos publicada bajo los auspicios de la Hispanic Society, 'Diario de un poeta recién casado', un poemario inspirado por su luna de miel, y la edición completa de 'Platero y yo'. En su viaje de novios de ese mismo año Jiménez fue a los Estados Unidos y, estando en Nueva York, visitó la Hispanic Society y conoció a Archer M. Huntington, quien desde el primer momento quedó impresionado por el poeta y su esposa. La relación entre ambos se prolongó durante muchos años; en 1938 la Hispanic Society incluyó varios poemas de Juan Ramón en su 'Translations from Hispanic Poets' (1938) y en 1949 le concedió la medalla de las Artes y las Letras. En muchos aspectos la poesía lírica de Juan Ramón Jiménez ofrece un equivalente literario al arte de Sorolla, que el poeta apreció visiblemente. No es de extrañar que este brinde una cálida imagen de Juan Ramón: una presencia refinada y serena, sentado cómodamente en un butacón, el escritor mira de frente y sostiene un libro en el regazo. Sorolla ha captado los detalles fundamentales —la mirada alerta, las manos largas y elegantes— que definen vívidamente la personalidad del poeta, hombre delicado y sensible. Al fondo Sorolla incluye una pintura propia, el 'Patio del rey don Pedro', tal vez para sugerir que su arte evoca la belleza exquisita de la naturaleza como la evoca la poesía de Juan Ramón.
  • El pintor José María López Mezquita (Granada, 1883-Madrid, 1954) demuestra su notable capacidad de retratista en esta llamativa imagen de Archer M. Huntington. De talento reconocido desde temprana edad, López Mezquita estudió en Madrid antes de viajar por Europa; triunfó pronto y expuso en distintos países. En 1926 viajó a Estados Unidos, mostrando sus obras en las Reinhardt Galleries de Nueva York. La manera de pintar la vida española de López Mezquita y sus dotes de retratista atrajeron a Huntington, que le encargó numerosas obras. Pero tal vez ninguna sea más digna de nota que este retrato. No solo es una obra lograda en sí, sino que ofrece una rara estampa de la extraordinaria individualidad que fundó la Hispanic Society of America. Hombre de talante modesto, Huntington había aprendido desde muy pronto a huir de los focos. Por lo tanto, se conservan pocas imágenes suyas, y esta es la única que documenta este periodo de su vida.
    16'Archer Milton Huntington', de José María López Mezquita | 1926 El pintor José María López Mezquita (Granada, 1883-Madrid, 1954) demuestra su notable capacidad de retratista en esta llamativa imagen de Archer M. Huntington. De talento reconocido desde temprana edad, López Mezquita estudió en Madrid antes de viajar por Europa; triunfó pronto y expuso en distintos países. En 1926 viajó a Estados Unidos, mostrando sus obras en las Reinhardt Galleries de Nueva York. La manera de pintar la vida española de López Mezquita y sus dotes de retratista atrajeron a Huntington, que le encargó numerosas obras. Pero tal vez ninguna sea más digna de nota que este retrato. No solo es una obra lograda en sí, sino que ofrece una rara estampa de la extraordinaria individualidad que fundó la Hispanic Society of America. Hombre de talante modesto, Huntington había aprendido desde muy pronto a huir de los focos. Por lo tanto, se conservan pocas imágenes suyas, y esta es la única que documenta este periodo de su vida.