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movilidad urbana

Las primeras bicis públicas de África ya funcionan en Marrakech

Medina Bike, un ejemplo pionero para descongestionar las urbes africanas y una huella de la COP22 para la ciudad marroquí

Medina Bike, el primer servicio de bicicletas públicas instalado en una ciudad africana, opera en Marrakech desde el pasado mes de noviembre. Ampliar foto
Medina Bike, el primer servicio de bicicletas públicas instalado en una ciudad africana, opera en Marrakech desde el pasado mes de noviembre.

Un trayecto de dos kilómetros, que normalmente se recorrería en coche o en autobús entre ocho y diez minutos en cualquier ciudad del mundo, puede convertirse en una odisea de más de una hora en los picos de tráfico de algunas ciudades africanas. La congestión vial, provocada por la deficiencia en infraestructuras, la mala planificación de urbes que albergan a muchos más residentes de los que podrían o el exceso de vehículos en las principales arterias viales, provoca situaciones absolutamente caóticas en el día a día de las metrópolis. ¿Podría el proyecto piloto de Medina Bike, las bicicletas públicas recién estrenadas en Marrakech, ser el antídoto para los problemas de circulación vial en las ciudades africanas?

Mientras Alejandría, El Cairo, Ciudad del Cabo, Johannesburgo y Lagos se sitúan como las cinco ciudades africanas con mayor proyección internacional para los negocios, el tráfico urbano representa uno de los principales frenos para el desarrollo económico en estas metrópolis del continente. Puede que Marrakech no sea uno de los centros neurálgicos para los emprendedores del continente, pero en sus turísticas callejuelas, conviven pacíficamente burros, viandantes, bicicletas, scooters, taxis, carros y autobuses en un ambiente tan confuso como cautivador, que no solamente atrae a visitantes de todo el mundo, sino que hace que la ciudad funcione en términos de movilidad. 

No es casualidad que hace justo un año se celebrara aquí la 4ª Cumbre Mundial sobre Turismo Urbano. Ni tampoco que la última Cumbre del Clima, la Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, o COP 22, se emplazara en la urbe al pie del Atlas.Y es que Marrakech está liderando una transformación urbana verde que podrías ser modélica para otras ciudades del continente. La prohibición de las bolsas de plástico en todo el país, que hasta la fecha era su segundo consumidor mundial, se hizo efectiva desde el pasado 1 de julio. También se ha implementado un sistema de 50 autobuses urbanos eléctricos, como parte de nuevas alianzas comerciales entre Marruecos y China. Y la COP 22 parece haber dejado su huella a una Marrakech, con el trono turístico del Magreb ganado, dispuesta a adoptar las transformaciones necesarias para hacer de la ciudad un lugar más limpio, sano, creativo y ágil.

Auspiciadas por la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (UNIDO), otorgadas después de una licitación pública a la empresa francesa Smoove y financiadas por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, las 300 bibicletas repartidas en 10 anclajes en el corazón de la ciudad del proyecto Medina Bike, han convertido Marrakech en la primera ciudad africana con un sistema urbano de bicis públicas. Situado en lugares tan emblemáticos como la Mezquita de Koutoubia o el Jardín Majorelle, este proyecto pretende reactivar un tipo de transporte verde que muchos marrakechíes han abandonado a lo largo del tiempo debido a la incorporación paulatina del transporte a motor, especialmente con el uso de scooters, que invaden las tripas de la Medina en una coexistencia anárquica con vendedores, transeúntes y turistas.

Las bicicletas de Medina Bike son un servicio público de transporte verde auspiciado por UNIDO.
Las bicicletas de Medina Bike son un servicio público de transporte verde auspiciado por UNIDO.

Los carriles bicis ya se están haciendo con las principales arterias del centro de la ciudad con el fin de favorecer el espacio vial necesario y seguro para la circulación de las bicicletas. Sin embargo, mientras las bicis pueden ser un recurso de movilidad útil para los turistas - con un precio de aproximadamente 5 euros diarios, 15 euros semanales o 50 euros anuales -, representa una opción cara para la mayoría de marroquíes residentes en Marrakech.

Un enclave de treinta bicicletas de Medina Bike en frente de la Mezquita de Koutoubia, en la Medina de Marrakech.
Un enclave de treinta bicicletas de Medina Bike en frente de la Mezquita de Koutoubia, en la Medina de Marrakech.

Mientras el salario medio de Marruecos es casi diez veces menor que el de España, tal y como detalla la Cámara de Comercio de Marruecos en España para tratar de atraer la inversión española en el país, los precios de este servicio no parecen ser asequibles para la mayoría de ciudadanos y ciudadanas. El crecimiento económico de los últimos 15 años en Marruecos redujo la tasa general de pobreza de 8,9% de la población del país de 34,4 millones de habitantes en 2007 a 4,2% en 2014 según datos del Banco Mundial. Sin embargo, un 15.5% de la población marroquí sigue viviendo con 3 dólares al día y casi el 19% de la población rural, mayoritariamente dependientes de la agricultura, vive en la pobreza. Las desigualdades económicas dentro del país y el desarrollo dispar entre regiones hacen que la esperanza escasee entre su población, mientras el desempleo asciende al 38,8% en las zonas urbanas.

La falta de subsidios gubernamentales al sistema privado de Medina Bike, hace que alquilar una bicicleta en Marrakech sea más caro que hacerlo en sistemas similares existentes en ciudades europeas como París o Barcelona. Sin embargo, la clase media de otras ciudades como Rabat ya ha expresado su interés en la instalación de sistemas de bicicletas públicas similares. E inversores kenianos, marfileños o sudafricanos ya se han reunido con Smoove para barajar diferentes posibilidades de adaptar el sistema de Medina Bike a entornos urbanos de Nairobi, Abiyán o Johannesburgo.

En la región de África del Este, la Universidad de Nairobi empezó a trabajar este año en un modelo de bicicleta que podría servir para descongestionar el terrible tráfico que azota la capital keniana diariamente. Sin embargo, los dilemas del elevado coste de este servicio en un continente que acumula una flagrante pobreza urbana que aumenta al mismo ritmo que su acelerada urbanización, suponen un revulsivo que se suma a la falta de infraestructura necesaria y segura para los ciclistas en las capitales africanas. El compromiso que cerca de 200 países adquirieron en Marrakech para conseguir la reducción del uso de combustibles fósiles y limitar el calentamiento global provocado en gran medida por el uso de automóviles, hace que propuestas como Medina Bike sean imprescindibles. Pero aún harán falta muchos cambios estructurales para que la población pueda adaptar sus vidas a transportes ecológicos de este tipo en las ciudades africanas. Las decisiones de gobiernos, ayuntamientos y empresas privadas serán esenciales para que las bicicletas sean una opción posible, tal y como lo empiezan a ser en otras ciudades de Europa o Estados Unidos. Al fin y al cabo, si el futuro de África será urbano, que sea sostenible o no dependerá en gran medida del tipo de movilidad que adopten sus ciudades.