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Cartas al director

Afán de poder

La corrupción, la desigualdad y el paro, como las hadas a Macbeth, alentaron a Pablo Iglesias su afán de poder. Ansioso de gloria no se conformó con ser vicepresidente de Pedro Sánchez. Quería más. Para ello propició unas segundas elecciones. Frustrada su ambición, ahora culpa a los demás y está dispuesto a lanzar a la calle a sus seguidores. Aunque sé que es seguidor de Juego de tronos, le recomiendo que lea a Marco Aurelio, quien decía: “Todas las cosas están sujetas a la ley”.— Joaquín Gismero Brís. Torrejón de Ardoz (Madrid).

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