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¿Se puede repetir en uno de los barrios más postergados de Buenos Aires el efecto logrado en Wynwood, Miami? Eso intentan 31 artistas de Argentina y el exterior que buscan convertir al barrio de La Boca en una galería de arte a cielo abierto. El Festival Color BA interviene fachadas de fábricas, depósitos y viviendas con más de 1.000 litros de pintura, 120 brochas y 120 rodillos. EL PAÍS los presenta a algunos de ellos y sus obras.
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Arte para todos en La Boca

Un colectivo de muralistas embellece uno de los barrios más postergados de Buenos Aires

  • ¿Se puede repetir en uno de los barrios más postergados de Buenos Aires el efecto logrado en Wynwood, Miami? Eso intentan 31 artistas de Argentina y el exterior que buscan convertir al barrio de La Boca en una galería de arte a cielo abierto. El Festival Color BA interviene fachadas de fábricas, depósitos y viviendas con más de 1.000 litros de pintura, 120 brochas y 120 rodillos. EL PAÍS presenta a algunos de ellos y sus obras.
    1¿Se puede repetir en uno de los barrios más postergados de Buenos Aires el efecto logrado en Wynwood, Miami? Eso intentan 31 artistas de Argentina y el exterior que buscan convertir al barrio de La Boca en una galería de arte a cielo abierto. El Festival Color BA interviene fachadas de fábricas, depósitos y viviendas con más de 1.000 litros de pintura, 120 brochas y 120 rodillos. EL PAÍS presenta a algunos de ellos y sus obras.
  • “Pinto hace 15 años. Vengo de la pintura clásica. Empecé de chico en forma autodidacta, luego en talleres y cuando me hice adolescente y como cualquiera que quiere salir a la calle a molestar, encaré por el lado de la pintura aunque no hice grafiti. Lo que hice fue trasladar lo que pintaba a la calle. Que el ayuntamiento tenga esta iniciativa está buenísimo aunque muchos renieguen, porque es una forma de que los impuestos vuelvan de una manera positiva para el artista, a quien se le genera una fuente de trabajo y para el vecino que termina disfrutando de una caricia al alma”.
    2Martín Ron (35) “Pinto hace 15 años. Vengo de la pintura clásica. Empecé de chico en forma autodidacta, luego en talleres y cuando me hice adolescente y como cualquiera que quiere salir a la calle a molestar, encaré por el lado de la pintura aunque no hice grafiti. Lo que hice fue trasladar lo que pintaba a la calle. Que el ayuntamiento tenga esta iniciativa está buenísimo aunque muchos renieguen, porque es una forma de que los impuestos vuelvan de una manera positiva para el artista, a quien se le genera una fuente de trabajo y para el vecino que termina disfrutando de una caricia al alma”. Facebook M. Ron
  • “Trabajo mucho con foto realismo y acá estoy haciendo una readaptación de un lienzo que tenía. La misma técnica que uso al óleo la llevo a gran escala con pinturas al aceite en la calle. La chica no es nadie en particular, una modelo que vi. Creo que este acto es una devolución. Uno empieza a pintar en la calle y los primeros que se hacen acopio de la obra son los vecinos. Cuando hay un montón de artistas que generan esto, después es el Estado el que se da cuenta del poder transformador social que tiene la pintura en la calle. Pone en valor a los barrios y los va embelleciendo”.
    3Martín Ron (35) “Trabajo mucho con foto realismo y acá estoy haciendo una readaptación de un lienzo que tenía. La misma técnica que uso al óleo la llevo a gran escala con pinturas al aceite en la calle. La chica no es nadie en particular, una modelo que vi. Creo que este acto es una devolución. Uno empieza a pintar en la calle y los primeros que se hacen acopio de la obra son los vecinos. Cuando hay un montón de artistas que generan esto, después es el Estado el que se da cuenta del poder transformador social que tiene la pintura en la calle. Pone en valor a los barrios y los va embelleciendo”.
  • "Empecé a dibujar a los 10 años y a los 15 ya empecé a pintar grafiti en la calle, luego street art. Soy docente de arquitectura pero desde que empezaron a surgir pedidos de pinturas mi vocación fue para ese lado. Nací en Puerto San Julián y viví en Rio Gallegos, ambos en Santa Cruz (a 2.500 km de Buenos Aires). Luego viajé a Buenos Aires para estudiar. Pinté cerca de 2.000 rostros en esta ciudad y nunca nadie me dijo nada. Es cierto que también me supe esconder bien. Ningún país deja pintar a nadie pero acá, si te descubren, como mucho pasas una noche en el calabozo pero en otros países te podes comer 4 años preso".
    4Diego Roa (32) "Empecé a dibujar a los 10 años y a los 15 ya empecé a pintar grafiti en la calle, luego street art. Soy docente de arquitectura pero desde que empezaron a surgir pedidos de pinturas mi vocación fue para ese lado. Nací en Puerto San Julián y viví en Rio Gallegos, ambos en Santa Cruz (a 2.500 km de Buenos Aires). Luego viajé a Buenos Aires para estudiar. Pinté cerca de 2.000 rostros en esta ciudad y nunca nadie me dijo nada. Es cierto que también me supe esconder bien. Ningún país deja pintar a nadie pero acá, si te descubren, como mucho pasas una noche en el calabozo pero en otros países te podes comer 4 años preso".
  • "Dejo un trabajo acerca de un tema que estoy abordando, los medicamentos infantiles. Tengo muchos amigos a los cuales les pidieron medicar a sus hijos y ellos no quieren. No estoy a favor de la industria farmacéutica aunque sé que hay muchos medicamentos que sirven. La niña existe y se llama Violeta, es la hija de una amiga, y este retrato lo hice para ella. Le pedí permiso para usarlo acá y no tuvo problemas".
    5Diego Roa (32) "Dejo un trabajo acerca de un tema que estoy abordando, los medicamentos infantiles. Tengo muchos amigos a los cuales les pidieron medicar a sus hijos y ellos no quieren. No estoy a favor de la industria farmacéutica aunque sé que hay muchos medicamentos que sirven. La niña existe y se llama Violeta, es la hija de una amiga, y este retrato lo hice para ella. Le pedí permiso para usarlo acá y no tuvo problemas".
  • “Nací en el barrio de Congreso, vivo en Buenos Aires y pinto hace más de 12 años. Cuando era chico, mis padres me inscribieron en cursos de ilustración y cuando empecé con el arte público reconecté con esa parte de mi infancia. Este movimiento empieza a ser más aceptado aunque eso es peligroso, porque también hay un filtro entre lo que se acepta y lo que no. Es interesante que el arte público sea para todos y que llegue a este tipo de sectores que están más aislados de la Ciudad pero hay que ser cuidados de no aislar y sí de agrupar porque con el arte público se puede agrupar a mucha gente”.
    6Ever (31) “Nací en el barrio de Congreso, vivo en Buenos Aires y pinto hace más de 12 años. Cuando era chico, mis padres me inscribieron en cursos de ilustración y cuando empecé con el arte público reconecté con esa parte de mi infancia. Este movimiento empieza a ser más aceptado aunque eso es peligroso, porque también hay un filtro entre lo que se acepta y lo que no. Es interesante que el arte público sea para todos y que llegue a este tipo de sectores que están más aislados de la Ciudad pero hay que ser cuidados de no aislar y sí de agrupar porque con el arte público se puede agrupar a mucha gente”.
  • "Acá trabajamos con la situación que estaba en la pared antes de que la tomemos. Eran unos grafitis de protesta que queremos reinterpretar. Para mí es muy importante respetar el contexto de donde estamos pintando y no ser tan invasivos en la parte de la temática. Siempre tiene que haber una conexión con el lugar. La chica existe, se llama Inés, es bailarina de arte contemporáneo y es una amiga con la que a veces hago este tipo de montajes".
    7Ever (31) "Acá trabajamos con la situación que estaba en la pared antes de que la tomemos. Eran unos grafitis de protesta que queremos reinterpretar. Para mí es muy importante respetar el contexto de donde estamos pintando y no ser tan invasivos en la parte de la temática. Siempre tiene que haber una conexión con el lugar. La chica existe, se llama Inés, es bailarina de arte contemporáneo y es una amiga con la que a veces hago este tipo de montajes".
  • “Nací en Ramos Mejía pero soy de Moreno, en la zona Oeste de la Provincia de Buenos Aires. Empecé a desarrollarme como artista a los 15 años estudiando fotografía y tengo un hermano que estudió arte multimedia y siempre estuvo en el cine, entonces siempre tuve contacto con el mundo del arte por él. El tenía el Photoshop en el ordenador cuando no lo tenía nadie y yo jugaba con esa herramienta y sus filtros para componer piezas de lo que yo llamaba arte digital, aunque hoy cuando las veo ya no lo llamo así”.
    8Guille Pachelo (30) “Nací en Ramos Mejía pero soy de Moreno, en la zona Oeste de la Provincia de Buenos Aires. Empecé a desarrollarme como artista a los 15 años estudiando fotografía y tengo un hermano que estudió arte multimedia y siempre estuvo en el cine, entonces siempre tuve contacto con el mundo del arte por él. El tenía el Photoshop en el ordenador cuando no lo tenía nadie y yo jugaba con esa herramienta y sus filtros para componer piezas de lo que yo llamaba arte digital, aunque hoy cuando las veo ya no lo llamo así”.
  • “Por el momento estoy construyendo este personaje que no tiene nombre y no sé por qué no lo tiene. Es la primera vez que multiplico a un personaje en tres. Aún no decidí las frases pero van a generar una oración. Puede ser que diga ‘Sos un paisajePor todo Flasheá (flipá) amor’ o ‘Botar el odioFlashear AmorAmor Posta (de verdad)’. Me parece que es un cambio de cabeza que nos convoque el ayuntamiento y deberían empezar a regularse un poco mejor estas cosas. Muchas personas me ofrecen sus paredes para intervenirlas. Está bueno que, si hay más aceptación social, haya más arte en las calles”.
    9Guille Pachelo (30) “Por el momento estoy construyendo este personaje que no tiene nombre y no sé por qué no lo tiene. Es la primera vez que multiplico a un personaje en tres. Aún no decidí las frases pero van a generar una oración. Puede ser que diga ‘Sos un paisaje/Por todo/ Flasheá (flipá) amor’ o ‘Botar el odio/Flashear Amor/Amor Posta (de verdad)’. Me parece que es un cambio de cabeza que nos convoque el ayuntamiento y deberían empezar a regularse un poco mejor estas cosas. Muchas personas me ofrecen sus paredes para intervenirlas. Está bueno que, si hay más aceptación social, haya más arte en las calles”.
  • “Pinto desde siempre pero murales hace 15 años. Yo nací con un pincel. Mi viejo tocaba el piano, mi mamá era bailarina y a mí me dio por pintar. Tengo murales en Colegiales, Villa Crespo, en Nueva York –donde estuve hace un mes- y en Vicente López, vivo ahí e hice un par de trabajos para la municipalidad en unos puentes y túneles por donde pasa el tren. Algunos de mis trabajos desaparecieron pero eso es parte de pintar en la calle porque se deterioran, otro te pinta encima y después está el gran enemigo que son las campañas políticas”.
    10Pablo Harymbat (39) “Pinto desde siempre pero murales hace 15 años. Yo nací con un pincel. Mi viejo tocaba el piano, mi mamá era bailarina y a mí me dio por pintar. Tengo murales en Colegiales, Villa Crespo, en Nueva York –donde estuve hace un mes- y en Vicente López, vivo ahí e hice un par de trabajos para la municipalidad en unos puentes y túneles por donde pasa el tren. Algunos de mis trabajos desaparecieron pero eso es parte de pintar en la calle porque se deterioran, otro te pinta encima y después está el gran enemigo que son las campañas políticas”.
  • “Acá estoy haciendo una imagen compuesta por murciélagos y flores. Es un poco lo que hago: animales, naturaleza y esas cosas. Con los años empezas a pedir paredes y no tomarlas sin autorización, pero ahora ya no tengo tiempo de hacer eso porque hago trabajos por encargo donde hago lo que yo quiero, aunque prefiero no trabajar con el que no conoce mi obra. Es como poner un restaurante gourmet y que venga uno y te pida una milanesa. Un trabajo de tamaño estándar puede superar los 20.000 pesos (1.300 dólares)”.
    11Pablo Harymbat (39) “Acá estoy haciendo una imagen compuesta por murciélagos y flores. Es un poco lo que hago: animales, naturaleza y esas cosas. Con los años empezas a pedir paredes y no tomarlas sin autorización, pero ahora ya no tengo tiempo de hacer eso porque hago trabajos por encargo donde hago lo que yo quiero, aunque prefiero no trabajar con el que no conoce mi obra. Es como poner un restaurante gourmet y que venga uno y te pida una milanesa. Un trabajo de tamaño estándar puede superar los 20.000 pesos (1.300 dólares)”.