Si le votas, te dejo
Una esposa amenazó a su marido con que si votaba a Trump, se divorciaría y se mudaría a Canadá


Publicaba The New York Times hace unas semanas una de estas historias humanas tan de moda. Trataba de una matrimonio de blancos exitosos que se enfrentaba a un dilema irresoluble: él iba a votar a Trump; ella no. La esposa amenazaba con que, si su marido cumplía con eso, se divorciaría y se mudaría a Canadá. Desde entonces, se ha visto al candidato haciendo más de un gesto a las minorías, suponemos que con la esperanza de que esa discusión se produzca en casa de matrimonios inmigrantes y uno de los dos amenace con divorciarse y volver a Guatemala. Sería un enorme ahorro en deportaciones.
Esta noticia me hizo pensar en qué haría yo si mi pareja decidiera, no sé, votar a Ciudadanos. Pensé en ello hasta que me di cuenta de que eso es casi imposible: no me relaciono con nadie que vote siquiera al PP. Cada vez que hay elecciones aparece alguien en mi entorno preguntándose lo mismo: “Pero a esta gente, ¿quién los vota?”. Supongo que lo mismo deben pensar en los círculos de orden y moderación: “¿Quién vota a esos zarrapastrosos?”.
Entonces me acordé de cómo mi abuelo estuvo durante varias elecciones colocándole la papeleta del PSUC en el sobre a mi abuela sin que ella se enterara. Un día, la mujer decidió emanciparse electoralmente. Fue celebrado en casa, al menos, hasta que se supo que tenía intención de votar a Pujol. Así de democráticos somos.
En aquella época, Pujol ganaba en Catalunya casi por defecto y siempre había un amigo que el lunes llegaba preguntándose: “Pero a este, ¿quién lo vota? No conozco a nadie que lo haga”. Yo escuchaba y asentía.


























































