¿Podría el exceso de regulación de alquileres vacacionales desalentar un tipo de turismo rentable?
La alcaldesa Ada Colau ha ordenado el cierre de 256 viviendas sin licencia y ha multado con 60.000 euros a las plataformas Airbnb y Homeaway

Los centros de las ciudades se han llenado de pisos destinados al alquiler vacacional. Muchos edificios, fincas centenarias, se rehabilitan para tal fin con la vista puesta en un negocio creciente. La popularidad de plataformas en línea como Airbnb o Homeaway está generando un tipo de turismo basado en la economía colaborativa —alquilas tu domicilio mientras estás fuera o no le das uso— que hace prescindibles apartamentos u hoteles. Y esto, en lugares sobrecargados de visitantes como Barcelona (8,9 millones de personas en 2015) ocupa ya la cuarta plaza en la lista de preocupaciones de sus vecinos, según un sondeo del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) catalán. En su lucha contra la economía sumergida que se esconde en este sector, la alcaldesa Ada Colau ha ordenado el cierre de 256 viviendas que carecían de la licencia necesaria y ha multado con 60.000 euros a cada empresa de gestión (Airbnb y Homeaway).
Por supuesto no hay que consentir ilegalidades o fraudes de ninguna clase pero, ¿podría el exceso de regulación desalentar un tipo de turismo rentable para la economía española? ¿Y tú qué piensas? ¿Qué medidas se deberían tomar al respecto? Puedes enviar tu opinión aquí: CartasDirector@elpais.es indicando en el Asunto: Alquileres vacacionales. También vía mensaje en el Facebook de El País Opinión.


























































