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Vestirse de novia desde 50 euros

La generación 'millennial' ha conseguido cambiar el sector de la moda nupcial

Modelo 'Sophie', de 615 euros.

La irrupción de los millennials —etiqueta que llevan los nacidos entre 1982 y 2004— en el rito del sí quiero ha obligado a la industria de las bodas a sacudirse el polvo y buscar nuevas vías para tratar de adaptarse al perfil online de esta generación. Uno de los campos que más se ha transformado en la última década es el de la moda nupcial, y no solo en tendencias. Los precios también han evolucionado y ya es posible adquirir a través de Internet modelos desde 50 euros sin renunciar a la bucólica idea de vestirse de blanco.

Multinacionales como H&M, Asos, La Redoute o Kiabi ofrecen colecciones de novia con precios por debajo de 200 euros. Más informales, modernos y asequibles que los tradicionales, estas empresas no prestan, eso sí, el mismo servicio personalizado de las tiendas dedicadas en exclusiva a la moda nupcial: pruebas, arreglos y retoques al gusto de la clienta. Desde bodas.net, el principal portal de España dedicado al sector, cuentan que el volumen de estas ventas es todavía poco significativo. Existe, sin embargo, un punto intermedio entre este fast fashion y las casas de novias: empresas que ofertan vestidos desde 500 euros; un precio que, en relación a la media —1.250 euros, según la plataforma—, está considerado como low cost.

“Nuestros vestidos no tienen nada que envidiar a la calidad de los de las llamadas tiendas tradicionales”, aseguran desde Ada Novias, una empresa española que trabaja con un rango de precios de entre 400 y 700 euros, y tiene una tienda en cada comunidad. Pero, ¿qué diferencia entonces un vestido de 400 euros de uno de 1.500? “La eficiencia de cada empresa, y su política comercial, es la que marca los precios finales. Encareces el producto si tienes una red de comerciales, si gastas una fortuna en retoques fotográficos o si derrochas en convenciones”, explica la compañía para justificar su económica oferta.

Una foto publicada por ASOS (@asos) el

Las casas tradicionales de novias se muestran, sin embargo, en desacuerdo con esta teoría y consideran que el precio lo marca, entre otros factores, el trabajo artesanal: “La atención personalizada, la calidad de los tejidos y materiales y los retoques a medida incrementan el costo", afirma María Antonia Cavia, dueña de Corinthia Novias, en Santander. Esta empresaria, apoyada en sus tres décadas de experiencia en el sector, sostiene que, en moda nupcial, un sujetador o un cancán de mala calidad puede desmejorar por completo hasta el mejor de los vestidos. “Un vestido de novia no es solo lo que se ve desde fuera, por dentro es todo un intríngulis. Lleva mucho trabajo artesanal y no vale con saber arreglar el bajo de un pantalón; añadimos bordados, tirantes de encaje o bolsillos, hasta que quede perfecto y al gusto de la clienta. Y por esos detalles, no cobramos más”.

Gracias a esta ampliación del mercado, cualquier tipo de novia puede encontrar la oferta que más se adapte a sus necesidades. A Amelia Marín, de 28 años, le pareció una "locura" pagar 2.000 euros por un vestido para su boda, pero navegando por Internet encontró la firma Ada Novias: "Fui directa a mi vestido y, aunque me probé otros, sentía que el primero era el mío. Cuando me dijeron el precio, 590 euros, no me lo pensé. Era lo que estaba buscando. Recomiendo a todas las novias que no se dejen llevar por la emoción. Vale la pena buscar algo más", asegura.

Desfile de Pronovias en la Barcelona Bridal Fashion Week.
Desfile de Pronovias en la Barcelona Bridal Fashion Week. EFE

Sin embargo, para Patricia Rodríguez, que se casará en septiembre, la experiencia no fue tan satisfactoria: “Visité muchas tiendas antes de decidirme por una, también franquicias, pero estaban poco dispuestas a modificar los patrones originales, y yo ya tenía mi vestido ideal en mente”. Rodríguez ha adquirido un modelo de 2.000 euros que, explica, a base de retoques se ha convertido en su "modelo soñado". 

A juzgar por las cifras —España registró en el primer semestre de 2015 un 1,2% más de matrimonios que en el mismo período del año anterior, según los últimos datos disponibles del Instituto Nacional de Estadística—, casarse vuelve a ser tendencia. El modus operandi de los millennials ha cambiado sin remedio la forma de hacerlo y cada vez serán más las decisiones que los novios 2.0 realicen sin moverse de sus hogares, a clic de ratón; buscando y comparando precios. Eso sí, la compra final sigue en manos del cliente. 

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