Un canto al fútbol (y a la vida)
Dicen que la felicidad tiene diversas formas y que son muchas las maneras de llegar a ella. No cabe duda de que el deporte es una de ellas. La celebración del título de Liga por parte de los jugadores del Leicester así lo atestigua. Y no es para menos. Lo conseguido por estos chicos (descartados por los grandes equipos, rebotados de conjuntos de segunda y tercera categoría, sin un futuro prometedor en el fútbol...) es, posiblemente, la mayor hazaña jamás lograda en este deporte. Y eso son palabras mayores.
Nadie mejor que ellos para demostrarnos una vez más los valores que deben imperar en nuestra sociedad y que no pocas veces olvidamos: dedicación, entrega, honestidad, coraje, valor para enfrentar la adversidad y, sobre todo, una gran dosis de amor propio para seguir persiguiendo nuestros sueños.
He aquí un pequeño homenaje a todos ellos.— Daniel Blas Álvarez.


























































