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Cuenta atrás en la investidura

La negociación PSOE-Ciudadanos ha espoleado a otros actores políticos

Alberto Garzón (IU, izquierda de la imagen) y Antonio Hernández (PSOE, centro de la imagen) en primer plano de esta foto de las comisiones que negocian un posible pacto de izquierdas.
Alberto Garzón (IU, izquierda de la imagen) y Antonio Hernández (PSOE, centro de la imagen) en primer plano de esta foto de las comisiones que negocian un posible pacto de izquierdas. EFE

En la recta final de las negociaciones para la investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno, los dirigentes de Podemos han abordado la reunión con el PSOE, Compromís e Izquierda Unida bajo la idea de mostrar un gran interés por el pacto con estos partidos. Esa nueva fase de exploraciones políticas, destinada a ensanchar la base de apoyo a la eventual investidura, contrasta con los condicionamientos previos de Pablo Iglesias y los mensajes de que cualquier intento socialista de apoyarse, a la vez, en Podemos y en Ciudadanos podría hacer fracasar una negociación de por sí muy difícil. En todo caso, es evidente que las conversaciones llevadas a cabo entre PSOE y Ciudadanos han espoleado a los otros actores políticos, hasta el punto de que Podemos retira el veto a Ciudadanos.

Pero las dificultades siguen siendo grandes. Para que Pedro Sánchez sea investido hace falta que le apoyen o se abstengan el Partido Popular o Podemos. Que esta última formación deje paso libre a Sánchez, sin participar en su posible Gobierno, sería contradictorio con el tajante planteamiento previo sobre la obtención de una fuerte cuota de poder dentro de la coalición. Lo mismo que resulta ingenuo pensar que el PP, al fin y al cabo la fuerza más votada del 20-D, dejará paso franco a Sánchez sin negociación.

Lo más positivo de las conversaciones entre PSOE y Ciudadanos es que han creado una dinámica que cambia el rumbo derrotista de la política española hacia la inexorable repetición de las elecciones por exceso de bloqueos mutuos. Bienvenidos sean los intentos de explorar las combinaciones posibles en el tiempo útil que queda hasta las votaciones de investidura. Sin embargo, los actores políticos no deben levantar falsas expectativas. Este país necesita un pacto muy serio y un Gobierno estable, no gestos destinados a la galería ni frivolidades tácticas.

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