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Ruptura

Esta vez puede que tardemos mucho en saber quién ha ganado las elecciones, quién va gobernar y cuánto tiempo va a estar en el Gobierno el que lo haga

A los expertos les gusta distinguir entre elecciones de cambio y de continuidad. A una de cambio le tiende a seguir una de continuidad. En 2000, los votantes confiaron en el ganador del 96 (el PP) y en 2008 revalidaron al ganador de 2004 (el PSOE). Según ese patrón, las elecciones del 20-D tendrían que ser de continuidad. Pero según los datos de los que disponemos, más de un 70% de los votantes están barajando votar a opciones de cambio y menos del 30% apuestan por la continuidad (el PP).

Esta primera anomalía, unas elecciones de cambio después de unas de cambio (las de 2011), es muy probable que se vaya a completar con otras. Para empezar, no podemos descartar que se rompa otra regularidad histórica: la que ha hecho que hasta ahora gobernara en solitario el partido que quedara primero. Nuestro sistema electoral y de partidos siempre ha enviado a La Moncloa al líder del partido más votado y le ha dado una mayoría parlamentaria estable. Aunque sólo ha habido mayoría absoluta en cuatro de las once elecciones generales celebradas, en ninguna de las otras siete o el Gobierno ha caído o se ha visto forzado a convocar elecciones anticipadas por haber perdido el apoyo parlamentario con el que fue investido. Esto se ha debido al hecho de que nunca el primer partido ha tenido menos de 156 escaños (Aznar en 1996) y nunca el segundo ha tenido menos de 107 (AP en 1982). Sin embargo, la media de las encuestas da hoy cifras de escaños muy inferiores tanto al primero como al segundo.

En un sistema parlamentario, las elecciones no las gana quien queda primero, sino aquel que al final se muda a La Moncloa. Pero esta vez puede que tardemos mucho en saber quién ha ganado las elecciones, quién va gobernar y cuánto tiempo va a estar en el Gobierno el que lo haga. Por no saber, ni siquiera sabemos quién será segundo, tercero o cuarto, ni si el segundo, tercero o cuarto se alinearán de una forma u otra. ¿Elecciones de cambio con cuatro partidos entre el 30% y el 15%? ¿O elecciones de ruptura con todo lo conocido? @jitorreblanca

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