Prescindir de la Filosofía
¿Podríamos acordar que los tres grandes objetivos de la educación son crear buenas personas, ciudadanos responsables y eficaces profesionales? ¿Podríamos de paso afirmar que, siendo labor prioritaria de las familias y la escuela cooperar en la consecución de los dos primeros, y tarea de la universidad la formación de profesionales competentes, corresponde a los institutos trabajar por igual en la consecución de los tres objetivos? De alcanzarlos, nuestros futuros ministros o fontaneros —valgan como ejemplo— no solo serán profesionales competentes, sino también personas y ciudadanos honestos.
Y para cumplir esta triple tarea, ¿puede el sistema educativo prescindir de la Filosofía, de su humilde aportación en el bachillerato o a través de las asignaturas del ámbito de la Ética presentes en la ESO?— Miguel Buendía Muñoz.


























































