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La cara B de los nuevos políticos

Pedimos a Begoña Villacís (Ciudadanos), Rita Maestre (Podemos). Alberto garzón (IU), María González Veracruz (PSOE) y Javier Dorado (PP) que hablen de lo que preocupa a su generación como lo harían en la calle

¿Quién va en la foto con Alberto Garzón? “Venga, nos lo jugamos a piedra, papel o tijera”. Mientras sacuden las manos en la espalda, María González Veracruz se pone nerviosa: “¡Que no me acuerdo de cómo se juega a esto!”. Los 30 son los nuevos 20, no será por juegos. Begoña Villacís (Ciudadanos), Rita Maestre (Podemos) y María González Veracruz (PSOE) deciden finalmente que lo más fácil es tratar de acertar el número que el maquillador ha escrito en su mano: “La que lo diga se libra de la foto”, organiza Villacís.

Por un momento la política parece un juego de niños. ¿Es posible un mundo en que los políticos recuperen la inocencia, que sean conscientes de lo que comparten por encima de las diferencias, y que sepan lo que cuesta un café, y hasta una caña? ¿Te imaginas que llegaran a acuerdos apostando a piedra, papel o tijera? Antes de que la fantasía derive en algo entre una mala versión de John Lennon y una escena digna de Amanece que no es poco, los focos vuelven a encenderse en el estudio de fotografía. Y traslucen algunos consensos: todos están de acuerdo en que el traje que viste Alberto Garzón (IU, todavía) es elegante, que la falda verde de Rita Maestre tiene un vuelo muy favorecedor, que no se sienten políticos en su sentido tradicional, que los gays tienen todo el derecho a casarse y adoptar, y que es hora de afrontar el debate sobre las drogas. Todos convienen en que no quieren llegar a los 70 y encontrarse con la sorpresa de que no queda dinero para su jubilación, y todos sueñan con un futuro mejor para los jóvenes de un país que empieza a dejar las riendas en sus manos.

Hasta hace cuatro años, el cambio generacional parecía el argumento de una película de Pixar. “Los jóvenes salieron a la calle y súbitamente todos los partidos envejecieron…”, rezaba una viñeta de El Roto en EL PAÍS durante las manifestaciones del 15-M. Aquel año, con solo 26 tacos, Garzón se incorporó como el diputado más joven en el Congreso de los Diputados y —afines o no a su ideología— los jóvenes españoles se dieron cuenta de que había llegado la hora de dejar de ser becarios. A mediados de 2014, Podemos, liderado por Pablo Iglesias (37 años), adelantó a los partidos tradicionales por la derecha y les arrancó cinco escaños en las europeas. En junio de ese año, Juan Carlos I —un rey, según doña Sofía, “nunca abdica”— cedió la corona a su hijo de 46 años, Felipe VI. El PSOE cambió a Rubalcaba por Pedro Sánchez (43 años); nuevos rostros socialistas escalaron posiciones, como González Veracruz (36); el PP tiró de cantera con nombres como Pablo Casado (34), Andrea Levy (31) o Javier Dorado (27). La irrupción de Ciudadanos tras las europeas nos hizo recordar lo jovencísimo que era Albert Rivera (hoy, 36) cuando fundó su partido en 2006, que hoy saca a relucir nuevas voces como Begoña Villacís (37). Las últimas elecciones municipales y autonómicas han colocado al frente de instituciones locales a representantes como Rita Maestre, que a sus 27 años es responsable del Área de Políticas de Bienestar de Podemos, concejala y portavoz en el Ayuntamiento de Madrid y coordinadora de la Junta de Gobierno y Relaciones con el Pleno.

Los políticos que hoy reunimos tienen entre 27 y 37 años y han puesto en práctica lo que tantas veces se ha repetido en el último lustro: “Estamos sobradamente preparados”.

¿Creíais que iba a llegar algún día este momento?

María González Veracruz (PSOE): Creo que la crisis económica, política y todo lo que sucedió en el 15-M aceleraron mucho los acontecimientos.

Javier Dorado (PP): Hombre, han pasado 40 años desde la generación de la Transición, y nos mueven unas inquietudes muy diferentes. Quizás estemos en una nueva transición, no tan importante políticamente como aquella, pero sí generacional.

«No todo el mundo –ni en la industria ni en la cultura– considera piratería ver una serie online”

Rita Maestre (Podemos): No, el cambio se ha provocado, como tú decías [María] desde fuera. Los partidos tradicionales iban más despacio que la sociedad.

Begoña Villacís (Ciudadanos): Pero, ¿sabes por qué? Por falta de procesos de regeneración interna. Hay partidos que taponan esos procesos. Llega un momento en que se agota un modelo determinado por la crisis, por la falta de oportunidades, por la corrupción, por el hastío, porque la gente no ve horizonte o no ve futuro...

Alberto Garzón (IU): Son factores que se suman. El más importante es la ruptura generacional, explicada sobre todo por las condiciones de vida de los jóvenes: incertidumbres de futuro, falta de pensiones, falta de trabajo, falta de estabilidad, precariedad; no son exactamente las que vivieron nuestros padres.

Villacís: Han tenido un gran papel los medios de comunicación. Antes el debate se producía en las Cortes o en pocos foros. Los medios han abierto la puerta a que más personas participen del debate.

«Me parecen muy bien los matrimonios homosexuales”

Los representantes de la regeneración política han crecido manifestándose en las calles, a la sombra de sus mayores, y han hecho la fotosíntesis bajo los focos de las cámaras de televisión, un medio tan natural para ellos como lo fueron los escenarios para la generación de políticos anterior. Pero, ¿cómo se da el salto a la política?

Maestre: Nunca me definiría como política y creo que, de hecho, tampoco el resto. Sería deseable que desecháramos esa concepción de la política como una forma de vida o una profesión. Participo en los movimientos sociales desde la universidad como una parte más de mi vida, pero ni es mi profesión ni quiero que lo sea. Esto es algo temporal —espero que lo sea—, después yo podré retomar mi vida profesional de otra manera.

Dorado: Yo sí me defino como político, pero no desde el punto de vista profesional. Todos somos animales políticos. La política estaba circunscrita a los dirigentes, pero se hace en la universidad, en las asociaciones de vecinos, en los sindicatos… Parece que ser político está mal visto. Yo soy político civil, que significa preocuparte por tu entorno, por tu país, por tu pueblo…

G. Veracruz: Esta generación no es de ‘políticos profesionales’ en ningún partido. Yo estudié bioquímica y jamás pensé estar en el Congreso. He estado investigando durante cuatro años y siempre tengo un pie dentro y un pie fuera. Vivo la política tan intensamente que no sé si esto se puede hacer mucho tiempo, ¿no? (Ríe). Tiene un punto de pasión y de entrega que, en fin, a veces para mí es duro no ver más a mi bebé.

¿Cómo érais en el cole: de los que debatían todo, líderes, deportistas, losers?

G. Veracruz: Yo, que soy todavía de la EGB, monté un lío en el colegio porque no quería dar religión y eso entonces no se llevaba. Luego siempre he sido una persona implicada. Desde ser delegada en la facultad de Química, hasta la ONG en la que fui voluntaria…

Garzón: En el colegio siempre tuve un perfil contestatario, pero no vayamos a idealizar. La mayor parte del tiempo era algo intuitivo, basado en principios, no por una conciencia político-ideológica. Me introduje en la política con la Guerra de Irak, con las movilizaciones del No a la guerra. Vi injusticia.

¿Erais de los que fumaban porros?

Dorado: Yo no; yo no me he fumado un porro nunca, ni ningún pitillo. Reconozco que soy antitabaco. Mira, lo mejor que ha hecho Zapatero…

G. Veracruz: ¡A mí me pasa igual! (Ríe)

Villacís: Oye [a María], ¡mira lo que te está diciendo!

Dorado: Lo mejor que hizo Zapatero fue la Ley antitabaco, siempre lo digo.

G. Veracruz: Me alegro de que lo digas. También reconoció el matrimonio homosexual: fíjate si hemos abierto camino en derechos y libertades.

Dorado: Sí, que sí, sí…

Villacís: A ver, si es que PSOE y PP también habéis hecho cosas buenas. Habéis metido la pata, lógicamente, pero también habéis acertado. Con respecto a las drogas, tendríamos que abrir el debate; nosotros lo hicimos, y además en plena precampaña: olé nosotros. Por supuesto no hablo de legalizar la heroína, la cocaína o el crack; pero hay drogas que son más blandas. Porque hay mafias, y algunas drogas incluso están aconsejadas para determinadas terapias. No tengo la respuesta, pero creo que no deberíamos rehuir más la existencia de este problema.

Maestre: Estoy de acuerdo y, además, me parece sorprendente que sigamos planteándolo como un tabú cuando está presente en la sociedad y mueve cientos de miles de millones cada año. Se habla dentro, es uno de esos temas de sobremesa y, sin embargo, si te lo plantean fuera es como: “Dios mío, qué va a suceder cuando pronuncie la palabra”. Pues sí, es un buen momento para hablar de ello de frente.

Dorado: Desde luego, se habla de esto en las cafeterías, en las universidades, en todas partes.

Maestre: ¡Por eso!

Dorado: Y este tipo de debates yo creo que hay que llevarlos también a los parlamentos, porque es lo que se habla en la calle. Reconozco no tener una opinión formada al respecto.

G. Veracruz: No sé si te van a dejar en tu partido, Javier… (ríe).

Villacís: Pero bueno, independientemente de partidos, él es una persona ¡y tiene derecho a opinar!

Dorado: Sí, es necesario hablar de estos temas que son, como decía Rita, tabúes en la política. [Todos asienten]

Villacís: Pues ya está.

Primer acuerdo alcanzado: debatamos sobre drogas. A ver con la adopción de niños por parte de parejas homoparentales…

Maestre: Me parece bien, lógicamente.

G. Veracruz: La boda en la que más he llorado en mi vida es de dos amigos homosexuales y, afortunadamente, pueden casarse en este país. Conozco a muchas parejas de personas homosexuales que sé que darían a sus hijos una mejor educación que otras cuantas heterosexuales; en-ten-ded-me lo que quiero decir.

[Dorado asiente con la cabeza].

Maestre: Sí.

Villacís: De hecho, yo voy a oficiar una de unos amigos. Cuento esto porque [señala a Rita] conoces a uno.

Dorado: A mí me parece muy bien también. Me parece muy bien.

Volvamos a vuestra adolescencia… ¿Qué pósters teníais colgados?

G. Veracruz: ¿De la Súper Pop?

Garzón: Yo tenía el póster del Che Guevara y una bandera de Palestina.

Villacís: Led Zeppelin.

Maestre: ¡Ya, y yo! [asienten Begoña y Rita, como reconociéndose parte de la misma tribu] ¡Stairway to heaven!

Dorado: A mí me gusta mucho el ciclismo y tenía el póster de un ciclista, Chava Jiménez, que murió prematuramente. Era mi ídolo deportivo.

G. Veracruz: Con 12 o 13 años no sé si tenía ningún póster, la verdad, pero con 16 o 17 tendría a Eduardo Noriega, seguro.

Villacís: Yo de Jim Morrison o alguno de estos (ríe).

Y, ¿el actor o actriz al que habríais prometido amor eterno?

Maestre: Titanic, Leonardo DiCaprio.

Villacís: Yo soy cero groupie.

G. Veracruz: ¿Cero groupie?

Villacís: Cero groupie. Me gustaban mucho Jack Nicholson, Mickey Rourke, pero no para… En fin, no.

Garzón: Yo en todo caso tenía anti-ídolo; Di Caprio, no sufrí nada cuando se ahogó en Titanic [ríen todos].

Villacís: Porque te hacía la competencia.

Garzón: No, porque me parecía un tostón todo aquello. Me gustó, en Martín H, Juan Diego Botto; evidentemente no para una relación sentimental, sino porque se me quedó marcado ese momento durante bastante tiempo en la adolescencia. Luego ya lo conocí y ahora somos amigos.

Dorado: Como Begoña no ha dicho ni mú, voy a decir dos: Belén Rueda y Catherine Zeta Jones.

G. Veracruz: Te gustan mayorcitas, ¿eh? [Risas].

Dorado: Puede ser, puede ser.

G. Veracruz: Bueno, yo no fui tan precoz, a los 14 no tengo recuerdos de ese tipo, pero vamos a los 16 o 17, Eduardo Noriega.

«Tendríamos que abrir un debate sobre las drogas, no rehuir su existencia”

Hoy, incluso algunos de estos fenómenos fan, como Di Caprio, utilizan redes para ligar tipo Tinder. ¿Vosotros?

Garzón: Yo no he usado nunca redes para ligar, pero es un objeto claro de estudio de la sociología. Los horarios de trabajo intempestivos han afectado incluso a las relaciones sociales: más frágiles, más flexibles. Ya no son relaciones de compromiso, son relaciones casi de conexión: te conectas, quedas con una persona y al día siguiente, no.

Maestre: Puede tener su gracia, ¿no? [en complicidad con María]. No las he usado, y ahora menos; sería complicado con el nivel de exposición, pero es algo que tranquilamente usaría.

Garzón: Yo no intentaba hacer un juicio de valor, ¿eh?

Todos: ¡No, no!

Maestre: Ofrecen algo que antes no era posible: flexibilidad en las relaciones.

Villacís: Vamos hacia la eficiencia en todos los sentidos, hasta un punto que a veces da miedo. En las redes tipo Tinder puedes elegir: lo quiero tal, tal, tal y no sé el grado de filtros que puedes llegar a meter…

Dorado: Edad, color de pelo…

G. Veracruz: ¡Tú las conoces bien! [finge que dispara a Javier].

Garzón: No solo eso, en una discoteca, o en un sistema digamos tradicional, tú puedes ligar con una persona, ¡aquí puedes ligar con 10 a la vez!

Villacís: Te veo muy puesto, ¿eh? ¡Te veo muy puesto!

Garzón: Es que es una evidencia. Tienes 10 ventanas abiertas…

Villacís: Yo porque llevo un montón de años que ya… Ya no.

Pertenecéis a una generación que ha crecido con los reality shows. A vosotros, ¿cuál os engancha?

Dorado: Yo participé en el casting de un reality.

Todos: Ah, ¿sí? ¿De verdad? ¿Cuál?

G. Veracruz: MasterChef.

Garzón: ¡El del PP! [Risas].

Dorado: No era de política (risas). Se llamaba La vuelta al mundo. Me gustan los realities de aventuras: Pekín Express, Supervivientes… Pero los primeros, ahora ya no: hay mucho famoso y creo que tienen un componente más de morbo que de aventura.

Villacís: El único que he podido seguir, y que me toca consumir, es uno de cocina de niños.

Maestre: ¡MasterChef Junior! Claro, yo lo veo.

Villacís: Bueno, es que no sé si se pueden dar nombres… Últimamente la única tele que consumo es la que ven mis hijas. Bueno, y debo reconocer que el primer Gran Hermano lo vi.

Maestre: No, yo ahí era bastante pequeña. Al que yo estuve un par de veranos enganchada, porque era realmente divertido, era Gandía Shore.

G. Veracruz: Yo no me enganché, porque no me gusta la cocina, pero vi entero el último MasterChef, porque la murciana socialista que salía, Mireia, es una de mis mejores amigas (risas). Club de fans total.

Garzón: Yo no veo la tele. Ni los realities estos de política de los sábados por la noche. Ni cuando salgo yo a deshoras. Tengo la tele para jugar a la Play con los amigos, no veo programas.

Dorado: Es el mejor uso que se le puede dar.

«Esta no es una generación de ‘políticos profesionales’. En ningún partido»

Y, sin embargo, la tele es la ventana (legal) más directa a la cultura en muchas ciudades. Dorado vive en Vigo, Garzón viene de Málaga, González Veracruz, en Murcia… Con menos conciertos y menos cines que en grandes ciudades, confesad, ¿habéis pirateado música, series o películas?

G. Veracruz: Trato de ser coherente y no pirateo. Siempre he promovido la creación desde lo público de plataformas, tipo Spotify —en la que no he tenido nada que ver—, para que la transición entre lo analógico y lo digital fuera más rápida y así evitar la piratería y favorecer el acceso a la cultura.

Maestre: Yo he visto pelis y series en plataformas online, sin descargarlas, pero sí que las he visto, de forma, de forma… (cabecea confirmando la abundancia).

Dorado: Sí, yo reconozco que me he descargado música con Napster y Ares, eso sí lo reconozco…

Villacís: Es que también la concienciación es más reciente, quiero decir… Que antes la sensibilidad…

Dorado: Evidentemente, ahora he desarrollado una conciencia que no tenía. Y tampoco tenía el punto de vista del sector.

Maestre: Y que el debate es amplio. No es que todo el mundo diga —tampoco dentro de la industria o del mundo de la cultura— que ver una serie en una página es piratería. No es un debate que esté cerrado en absoluto.

Villacís: De hecho, hay autores que han publicado su obra en copyleft [un material que puede ser utilizado, modificado y distribuido libremente, con la condición de que las derivaciones queden sujetas al mismo copyright] para que la gente lo viera o lo oyera. Moby, por ejemplo. Hemos evolucionado todos.

Garzón: Solo piensa en una familia de cuatro miembros: tiene que pagar una entrada que vale 7 euros por cabeza. Eso es una barbaridad…

Villacís: Bueno, ¡eso te lo puedo contar yo!

Garzón: No es una mera cuestión de conciencia, sino que hay unas razones económicas de fondo.

G. Veracruz: Es una barbaridad, el IVA cultural.

Entonces, ¿podemos esperar que se baje el IVA cultural?

G. Veracruz: Por nuestra parte, sí.

«No veo ni los realities estos de política de los sábados. Ni cuando salgo yo. Tengo la tele para jugar a la play con amigos»

Villacís: Yo iría más lejos. No solo el IVA cultural; lo llevo a mi campo: ¿y por qué no [bajar] el IVA en el Derecho también? Para poder ejercer tus derechos, me parece súper importante.

Maestre: No es justo que paguemos lo mismo las personas que tenemos estructuras de ingresos distintas.

Villacís: Efectivamente.

Dorado: Parte de las miradas se pueden centrar en mí, como es evidente. Creo que, efectivamente, el IVA cultural está alto; también se subió en una coyuntura económica determinada, en la que se necesitaban ingresos rápidos por parte del Estado.

G. Veracruz: Pero eso es un error, Javier. Si no fomentas el consumo no tienes ingresos.

Villacís: Oye, María, estás hablando como el PP.

G. Veracruz: ¿Eh? No, no. Fueron ellos.

Dorado: Pero en la cabeza de todos —creo que incluido gran parte de mi partido— está que, ahora que el país vuelve a tomar una senda de crecimiento, se puedan tomar esta serie de medidas en un futuro cercano.

G. Veracruz: El problema, Javier, es que no hay quien os crea; con los funcionarios igual. Llegan las elecciones…

Maestre: Molaría estar siempre en elecciones, así diríais siempre estas cosas.

Garzón: Voy a plantear algo que a lo mejor va en la línea. Si estamos de acuerdo en que el IVA y los impuestos indirectos son injustos —porque no discriminan en términos de renta y los directos sí—, no se trata de un debate maniqueo sobre bajar o subir los impuestos, sino que el debate debería ser cuáles se bajan y cuáles se suben.

Dorado: Es parte del IVA cultural. El de los libros, por ejemplo, que es parte de la cultura, está súper reducido; el de los museos también. Es verdad que hay una parte de la cultura que está soportando un tipo alto, incluso de los más altos que hay [en Europa].

G. Veracruz: Lo más importante es el compromiso de futuro. España huele a cambio y el cambio supone que gobernarán otras personas que no serán Mariano Rajoy, y espero que tengamos la capacidad de bajar el IVA.

Dorado: También es verdad que vosotros también subisteis el IVA en su día.

Villacís: Es verdad, todos lo hicisteis.

¿Es fácil veros en macrofestivales?

Villacís: Yo he ido al Rock in Rio. He estado en menos de los que me gustaría.

G. Veracruz: Yo, al Low Cost, al SOS.

Garzón: ¡El mío es el Viña Rock!

Maestre: ¡Sí! Viña Rock, Extremusika…

G. Veracruz: Me gustaría ir a Sonorama, pero con el bebé no hay tiempo…

Garzón: Yo he estado en muchos conciertos de rock reivindicativo y hip hop.

El debate sobre la Ley de Seguridad Ciudadana amenaza con sacarnos de la nube de paz y concordia. ¿Cómo os afecta a vosotros la Ley Mordaza?

Garzón: Mi hermano que fue multado, sin Ley Mordaza, con 500 euros por estar en una manifestación. En este momento esa multa sería muy superior. Afecta a todo el mundo, porque todos en algún momento pueden tener alguna privación, querer salir a la calle y encontrarse con una barrera represiva, que te dice: “Quédate en tu casa, porque a lo mejor las consecuencias son peores para ti física o administrativamente”.

Dorado: Imagino que te refieres a la Ley de Seguridad Ciudadana... De acuerdo con tu exposición parecería que el gobierno del PP lo que quiere es reducir la libertad de la gente a la hora de protestar, cuando es exactamente todo lo contrario. Lo que quiere es garantizar la libertad de los ciudadanos a la par que la seguridad. La libertad de cada uno acaba donde empieza la del otro. He visto cómo acosaban a personas que no podían ni bajar por la calle Génova, cómo acosaban a policías o rompían escaparates. Creo en la protesta ciudadana, pero en la protesta normal.

Villacís: Pero para ese tipo de actitudes ya había un marco legal.

Maestre: Creo que la defensa que estás haciendo es comprensible porque tenéis que justificar de alguna forma la Ley, pero es imposible que os la creáis, ni siquiera vosotros. Es una ley claramente destinada a criminalizar la protesta cuando en los años anteriores ha habido un incremento exponencial de gente muy harta. Es una de estas cosas cortoplacistas del PP: ¿realmente crees que estás solucionando un problema profundo, de largo plazo, y que habla de la erosión de un sistema político en términos estructurales como si se pudiera reducir de un plumazo?

G. Veracruz: No la vais a aplicar hasta las elecciones, luego se verá. Bueno, no, no se va a poder ver porque la vamos a cambiar.

Dorado: Sí se está aplicando.

G. Veracruz: No, no en toda su extensión, y sé de lo que hablo, porque hay unas elecciones. Pero si tuvierais capacidad de hacerlo, la ciudadanía vería que lo que habéis hecho es el mayor retroceso de la historia democrática de este país. España ha sufrido mucha ausencia de libertades y no lo va a permitir, precisamente porque va a haber un cambio de gobierno.

Vaya, casi se hacían amigos… Aún se puede remontar. ¿Cuál ha sido vuestra mayor locura de veinteañeros?

Villacís: Uy, yo la tengo clara. Viniendo un huracán a las costas de Virginia, donde vivía en aquel entonces, me fui a hacer surf. Se me ponen los pelos de punta de ver a mis hijas en una así. Además, lo hicimos por la noche y nos fuimos encantados de la vida. Eran las tempestades previas, luego no fue para tanto. Pero yo creo que ahí la maternidad me cambió, porque empecé a tener una conciencia del riesgo que no tenía antes.

Garzón: A mí me queda un mes para llegar a los 30, así que todavía tengo tiempo para fabricar una locura.

Dorado: Mi mayor locura es casarme, realmente.

Maestre: ¿Estás casado?

Dorado: Sí, estoy casado. No es una locura, no me arrepiento. Pero yo he sido muy precoz en muchas cosas; veo a mis amigos viviendo cosas que yo he vivido con anterioridad. Realmente no recuerdo ninguna locura propiamente dicha, y al lado de la tuya [señala a Begoña], ninguna.

G. Veracruz: Igualar a Begoña es difícil.

Villacís: ¡A ver si voy a quedar como una loca!

G. Veracruz: No, pero soy muy típica: botellón, Erasmus, ir a trabajar sin dormir… Locuras cotidianas.

Una última reflexión, ¿somos una juventud sin futuro?

Maestre: Nuestra generación ha decidido que ese futuro terrorífico en el que no hay pensiones, no puedes encontrar una casa, no tienes trabajo y, cuando lo tienes, debes dar las gracias por que te paguen 600 euros, es un futuro que no está dispuesta a aceptar. Se puede cambiar. En esa onda estamos y dudo mucho que nos bajemos.

G. Veracruz: Yo fui becaria en un laboratorio; de hecho sin ningún tipo de derecho y, por supuesto, sin cotización. Todos tenemos cerca personas que llevan tres años en el desempleo o que se han ido al extranjero. Cuando veo eso me dan más ganas de seguir trabajando en política, de seguir cambiando el PSOE, pero sobre todo cambiando el país, porque creo honestamente que la política cambia las cosas.

Garzón: Cuando hablamos de cómo va a ser el país dentro de 30 años, depende, ¿no? De cómo lo retomemos en política. Marcelino Camacho dijo: “El derecho a huelga se consiguió haciendo huelgas”. Nuestra precariedad no es una cuestión azarosa, caída del cielo, y no hay que esperar a que cambie, sino que es una cuestión estructural con responsables y alternativas. Si tomamos esa conciencia, cada uno en función de su criterio ideológico, entonces el dibujo que tendremos en el futuro será distinto y, a mi juicio, mejor.

Villacís: Como vengo de un mundo que no es la política necesito que me den cosas concretas. Todo me parece súper deseable. Por ejemplo, soy muy partidaria de la flexibilidad. He tenido oportunidad de ver cómo la flexibilidad laboral ha impedido muchos despidos. Más del 80% de los contratos temporales que se firman son en fraude de ley. Lo que pasa es que todo el mundo se la salta la norma a la torera.

Dorado: Este país está empezando a crecer y a tomar un rumbo diferente, y yo creo que, si seguimos en esta senda, podremos alcanzar los objetivos.

G. Veracruz: Un país no puede crecer sin el crecimiento de las personas, con una nueva reforma laboral.

Villacís: PP y PSOE, la reforma laboral, que la iniciasteis vosotros [señala a María], tiene cosas abominables.

G. Veracruz: Hablando de cambio, yo no estaba.

Muchas de esas decisiones del pasado que consideran abominables empiezan a estar en sus manos. Más les vale ser fieles al espíritu que hoy transmiten. Estaremos vigilando.

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