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Liam Gallagher recurre a la abogada de los divorcios multimillonarios

El líder de Oasis ha contratado los servicios de Fiona Shackleton, quien llevó también los casos del príncipe Carlos o Paul McCartney

Liam Gallagher y Fiona Shackleton esta mañana en el juzgado.
Liam Gallagher y Fiona Shackleton esta mañana en el juzgado.

Liam Gallagher está viviendo una batalla judicial con su exmujer, Nicole Appleton, por el acuerdo económico de su separación. Este miércoles, el cantante de Oasis, de 42 años, y la famosa abogada Fiona Shackleton han acudido a un tribunal de Familia londinense para discutir los términos financieros de su divorcio. 

Gallagher y Appleton, de 40 años, se conocieron en el 2000 cuando ella era cantante del grupo All Saints. Su matrimonió, que duró cinco años, se rompió en 2013 cuando se hizo público que el cantante estaba esperando un hijo de la periodista americana Liza Ghorbani. 

Paul McCartney y su abogada Fiona Shackleton.
Paul McCartney y su abogada Fiona Shackleton. AFP

Aunque no ha trascendido la cantidad del acuerdo económico que exige cada parte —un juez ha restringido las informaciones en cuanto al litigio— sí se sabe que Gallagher es uno de los músicos más ricos de Reino Unido. En abril, el periódico The Sunday Times elaboró una lista con los artistas con más dinero del país. El rockero figuraba, junto a su hermano, en el número 28 del ranking con 106 millones de euros. 

La abogada de las estrellas

Apodada "la magnolia de acero", Fiona Shackleton, que ostenta el título de baronesa, ha estado al frente de otros divorcios de alto standing como el del beatle Paul McCartney en 2008. Su exmujer Heather Mills pedía al cantante 172 millones de euros y gracias a Shackleton, se quedó en casi 22. La exmujer de McCartney, llena de ira, roció un vasó de agua a la baronesa en el tribunal. 

Otro de los famosos divorcios en los que intervino Shackleton fue el de Madonna —a quien representó— y Guy Ritchie en 2008. Pero no solo es la abogada más deseada entre los cantantes británicos. Su fama se la dio el duque de York y Sarah Ferguson. El príncipe Andrés quedó tan encantado con sus servicios, que se los recomendó a su hermano Carlos para la separación con Diana de Gales y la contrató como abogada personal hasta 2005. Actualmente lo es de los príncipes Enrique y Guillermo.