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CARTAS AL DIRECTOR

Velázquez y Breda

Cuando Velázquez pintó La rendición de Breda por encargo de Felipe IV lo hizo sin vanagloria ni sangre. Mientras Nassau, regidor de Breda, enclave de Flandes, entrega la llave como imagen de capitulación de la ciudad al conquistador español Spínola, este la recoge con gesto benevolente. Así muestra Velázquez en su lienzo el final de la batalla de 1625. Llegué a Breda (Holanda) hace unos días y pude comprobar la poca simpatía que despierta tal hecho. En un museo apartado en el que ahora hay una exposición de Van Gogh aparece en una zona oscura una réplica del cuadro de Velázquez con información, detalles de la batalla y de la estrategia para conquistarla. Pero al entrar al museo hay un detalle significativo, una pequeña urna muestra una llave oxidada con unas palabras que ponen en boca de Pedro de Breda, representando el sentir de sus habitantes: “Querido Diego Velázquez, no más alboroto, yo sí encontré la llave ensangrentada de mi sangrienta ciudad natal”. En la tienda del museo ni siquiera un pobre pin a la venta que haga referencia al cuadro. Juan Julián García Gómez.

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