Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
entrevista

“Sólo el 2% de universitarios africanos estudia agricultura”

Luis Padilla, consejero de cooperación regional de la OCDE lamenta la falta de formación técnica agrícola en África, pese a que la mayoría de la población vive de este sector

Luis Padilla durante la presentación del informe 'Perspectivas económicas de áfrica' en BAfD, Abiyán.
Luis Padilla durante la presentación del informe 'Perspectivas económicas de áfrica' en BAfD, Abiyán.

Coco, su perro, se revira a sus pies, mimoso, mientras la luz de un largo atardecer calimoso y radiante se cuela por la ventana. Luis Padilla Macabeo (Las Palmas de Gran Canaria, 1960) se sienta en el borde del sofá de su casa, todavía con la ropa de deporte encima, el rostro arrebolado por el ejercicio y el sol que le rehúye en París y una cita pendiente para ponerse al día entre botellines de Tropical a la orilla de la playa de Las Canteras. Le quedaban apenas horas para volver a París y apoyar la participación del Centro de Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en la conferencia de Addis Abeba sobre la financiación del desarrollo. Uno de los temas principales de la cumbre era la movilización de los recursos domésticos (MRD) para financiar el desarrollo. Algo que incluye el control de los flujos que escapan de los países en vías de desarrollo a través de ventajas fiscales y trampas legales. Y un tema de actualidad: sobre él han llegado a pronunciarse líderes del continente como Macky Sall, hace nada que se hizo pública una petición para que las compañías mineras tributen bien en Sierra Leona de manera que puedan apuntalar el sistema sanitario del país, barrido por el ébola, y se sabe que la fuga de capitales de multinacionales en África occidental supera a lo que la región recibe como ayuda oficial al desarrollo. Por poner sólo unos pocos ejemplos.

Luis ejerce desde hace dos años como Consejero de Cooperación Regional del Centro de Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Antes, había ocupado el puesto de secretario general de Casa África y aun antes, había puesto en marcha incontables proyectos africanistas en el seno del gobierno de Canarias, a través de su flamante Dirección General de Relaciones con África. En junio estuvo en Madrid, Barcelona y Gran Canaria, su isla, presentando el informe Perspectivas Económicas de África, un documento de referencia elaborado por el Banco Africano de Desarrollo (BAfD), el Centro de Desarrollo de la OCDE y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que analiza tendencias y sugiere reformas para contribuir al crecimiento del continente. En esta ocasión, el informe se centraba en el establecimiento de pasarelas entre mundo rural y urbano para generar riqueza y empleo y enfrentarse al desafío del crecimiento demográfico. La demografía es, precisamente, junto con la buena gobernanza, una mayor representatividad de las mujeres en el ejercicio del poder o la MRD y el control del flujo de capitales ilícitos que huyen de África, uno de los principales retos a los que se enfrenta el continente. La reforma de la fiscalidad, la transformación de economía informal en economía formal, la creación de empleo sostenible mayoritariamente joven, la bancarización de las sociedades africanas, la mejora de los datos estadísticos y una apuesta firme y constante por la educación son algunas de sus obsesiones. Padilla insiste en la necesidad de utilizar el potencial endógeno, ya sea mano de obra, directivos o recursos a través de impuestos.

“El núcleo de la OCDE lo forman los 34 países más desarrollados”, explica. “Pero el Centro de Desarrollo trae hasta la OCDE la visión de los países emergentes, de los países en desarrollo. Funciona como centro investigador y facilitador a varios niveles, creando documentos de referencia, como Perspectivas Económicas de África, un informe que también se realiza a nivel de América Latina y el sudeste asiático. Son textos que muestran tendencias desde el punto de vista regional y por países. Utilizamos indicadores de instituciones como la propia OCDE, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Banco Africano de Desarrollo y los gobiernos de los países africanos, en el caso concreto de este continente. Sin embargo, lo más interesante es que trabajamos de manera transversal e intersectorial, tanto con gobiernos como con sociedad civil y empresarios y que hacemos diálogo político. Por ejemplo, representantes de Uruguay, que es el país del que salió la carne en conserva que todos conocemos y con una gran experiencia en el sector cárnico, puede intercambiar su experiencia con representantes de Etiopía y de otros países. Etiopía tiene un potencial brutal en ese sector, con la mayor cabaña de todo el continente africano. En reuniones de este tipo se pueden compartir conocimientos y buenas prácticas, a través de la plataforma que ofrece el Centro —en este caso para la industrialización— para países de la OCDE, de Latinoamérica y de África, por ejemplo”.

Luis Padilla siente auténtica pasión por su trabajo. Además de los informes por país y a nivel regional, se centra en este tipo de colaboraciones en torno a los clúster, unos grupos de trabajo temáticos que en el caso del Centro se enfocan a los recursos naturales (extractivas y petróleo) y a la política industrial. En el caso de los recursos naturales, una veintena de países de la OCDE, África, América Latina y Asia, liderados por Liberia y Dinamarca, estructuran su trabajo en diferentes temas. Luis detalla, por ejemplo, que analizan cómo optimizar la recaudación al mismo tiempo que se mantiene el atractivo de las inversiones, cómo mejorar la transparencia en los pagos, cómo promover la creación de valor local y la participación de las empresas y la mano de obra local o cómo estructurar un fondo para las generaciones futuras, una reserva para que los recursos fungibles, como sucede en el caso de los mineros, reviertan en bienestar social durante décadas. Señala que el Centro está trabajando actualmente también en temas como la inclusión de los jóvenes, la generación de empleo y la protección social como bases para la cohesión social. Se desvía un segundo hacia las ciudades intermedias y el urbanismo, otro tema de estudio en el Centro y que le provoca curiosidad y atrae su interés. Para a continuación “saltar” a la labor de un grupo de trabajo sobre el impacto Sur-Sur de las migraciones.

“Ghana es el próximo país candidato a entrar en el Centro y China acaba de solicitarlo en junio. A nivel nacional estamos trabajando con varios países en la elaboración de estudios país multidimensionales como en Uruguay y Costa de Marfil. A petición de esos países, intentamos consensuar una estrategia de desarrollo a medio plazo que identifique los obstáculos para el crecimiento económico y social y para la mejora de la productividad y el bienestar de la gente, incluidos aspectos como salud, educación y medio ambiente. Además de fiscalidad o competitividad, por supuesto”, subraya.

Respecto al foro que se ha desarrollado recientemente en Etiopía, recuerda que el centro tiene una línea de trabajo con las estadísticas fiscales y subraya la importancia del desarrollo de la fiscalidad y de mejorar la recaudación a través de impuestos para que los gobiernos africanos puedan movilizar sus recursos propios y no depender de terceros países, continentes o instituciones. La OCDE trabaja además en la iniciativa BEPS para evitar la deslocalización fiscal de las empresas y apoyar la tributación allí donde se genere el beneficio.

“Es necesario que la educación superior en el continente se oriente a los sectores con mayor potencial, de acuerdo a cada país y región. Sólo el 2% de los universitarios africanos estudian agricultura, cuando la mayor parte de la población trabaja en ese sector. El continente necesita más formación técnica”, continúa, antes de sacar a relucir el ejemplo de Botsuana, que además de tener minas de diamantes, se ha esforzado en formar personal botsuano que pueda tallarlos y tratarlos, asumiendo por tanto mayor protagonismo en la cadena global de valor.

“El objetivo es acabar con la pobreza”, indica. “Y contribuir a la necesaria transformación estructural, de manera que haya un desarrollo más inclusivo y sostenible. Para eso son necesarios, en primer lugar, la estabilidad política, la paz y el buen gobierno En el caso africano, los desafíos son enormes: una agricultura arcaica en muchos casos, una industria que no termina de despegar, servicios limitados y caros, una economía informal mayoritaria. Sin embargo, los últimos quince años han ofrecido las mejores cifras de crecimiento económico desde sus independencias y hay claros avances en los índices de desarrollo humano”, concluye, optimista.