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Bill Murray, el encantador excéntrico

Un libro y una web celebran la figura del actor, que se ha convertido en el fetiche de una generación que creció con sus personajes

El actor Bill Murray durante la presentación de la película 'Rock the Kasbah'
El actor Bill Murray durante la presentación de la película 'Rock the Kasbah'

Hace unos días Bill Murray asistió al último concierto de The Grateful Dead y, acabada la actuación, se quedó en el estadio Soldier Field de Chicago ayudando a la brigada de limpieza a recoger las botellas del suelo. Poco después, fue a la Comic Con de San Diego, donde apareció vestido de veterano del del rock, como el que interpreta en su próxima película, Rock the Kasbah, y abordó los siguientes temas en su rueda de prensa: el Islam, las carreras de Bruce Willis y Miley Cyrus (a los que defendió), la necesidad de jubilar la bandera confederada y, muy tangencialmente, el filme que iba a promocionar. Así es una semana en la vida de Bill Murray, “el mejor actor del mundo”, según reza el subtítulo de un libro titulado The Big Bad Book of Bill Murray que aparecerá en breve en el sello Quirk Books.

Los editores definen el volumen como "parte biografía, parte apreciación crítica, parte carta de amor y todo diversión" y se dedican a pulir la leyenda "del actor que puede hacer Hamlet y Los ángeles de Charlie en el mismo año". En el libro se repasan todos sus papeles, desde que despuntó en la comedia de culto El club de los chalados (1980) hasta El Gran hotel Budapest (2014), pero también algunas de las decenas de anécdotas que se cuentan sobre Murray y que no hacen sino confirmarlo como el excéntrico preferido de la industria del cine. El actor es, sobre todo, el fetiche de una generación, situada entre los 30 y los 40, que creció viéndolo en Los cazafantasmas, lo revistió una y otra vez en Atrapado en el tiempo y aceptó bien su transformación en "icono hipster", como se dice en el libro a manos de Wes Anderson y Sofia Coppola.

El peculiar estilo de Bill Murray.
El peculiar estilo de Bill Murray. GTRES

Circula tal folclore en torno al actor de Lost in Translation que incluso existe una web llamada Historia sobre Bill Murray dedicada a recopilar esos relatos "contados en primera persona que suenan verosímiles hasta que cogen un giro extraño que tiene que ver con el actor haciendo algo ridículo". Generalmente, dicen en la web, esa historias acaban con el propio Murray diciéndole al protagonista accidental: "Nadie te creerá". El portal incluye de manera muy intencionada historias reales y otras inventadas por sus seguidores porque, aseguran, dilucidar cuáles son verdad y cuáles no es parte de la diversión.

De muchas de esas anécdotas existe prueba gráfica, como cuando Murray se coló el mayo pasado en la sesión de fotos de una pareja de prometidos, cuando se integró en una despedida de soltero en Carolina del Sur y le soltó al novio un discurso sobre el matrimonio o cuando se puso a cantar karaoke con unos desconocidos. Otra que puede demostrar que no miente es la estudiante de la universidad de St. Andrew’s en Escocia que se encontró al actor por la calle y le invitó a una fiesta en su piso. Murray no solo acudió sino que fregó todos los platos.

Una cosa es segura: como demostró en la Comic Con, las entrevistas y los actos promocionales del intérprete se salen del guion establecido. El año pasado participó en una charla en la web Reddit y allí desveló por qué hizo una de las peores películas de su carrera, Garfield, basada en las tiras del gato perezoso, y que recibió unas críticas feroces. Según el actor, se equivocó al recibir el proyecto y pensó que se trataba de un filme de los hermanos Coen, ya que el director se llama de hecho Joel Coen, pero no es el Joel Coen que hizo Fargo sino el que escribió Papá Canguro 2 y El dinero es lo primero.

En su libro Life moves pretty fast, una oda a las películas comerciales de los ochenta, la periodista y escritora Hadley Freeman argumenta que el particular encanto de Murray ha permeado toda su filmografía y cambia incluso la percepción de los personajes que interpreta. "Desde Los incorregibles albóndigas (1979), es el maestro de tomar personajes horribles y moldearlos lo suficiente para que su rareza se vuelva aceptable", escribe, y pone como ejemplo el papel que le catapultó, el de Venkman en Los cazafantasmas. Cuando el espectador lo conoce, el profesor está electrocutando a uno de sus alumnos para poder ligarse a una estudiante. En manos de otro actor, Venkman quedaría retratado como un depredador pervertido. Con la cara busterkeatoniana de Murray, es simplemente un adorable excéntrico.

El actor, en una calle de Nueva York.
El actor, en una calle de Nueva York. GTRES

A estas alturas, en pleno julio, sus fans cuentan ya los días para ver A very Murray Christmas el especial de Navidad que el actor está rodando con Sofia Coppola y que se colgará en la plataforma Netflix. Existe ya un tráiler que remite a la estética de Lost in Translation, y se sabe que en el programa de variedades participan George Clooney, Amy Poehler, ChrisRock, Jason Schwartzman y Miley Cyrus entre muchos otros. El resto de Hollywood, probablemente, espera impaciente la llamada del "mejor actor del mundo".