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TUITOLOGÍA

Una semana de errores en la Red

La foto de Samantha Vallejo-Nájera con sus hijos en los toros, la foto íntima de Marc Jacobs publicada por error y el desvaría en Twitter de Jim Carrey

El actor Jim Carrey.
El actor Jim Carrey. Cordon press

Una corrida, un perdón

Samantha Vallejo-Nágera, empresaria más conocida por ser jurado en MasterChef, fue el domingo a los toros con su familia y subió una foto a su Facebook. Todavía no ha dejado de dar que hablar. Muchos de los 30.000 seguidores de la personalidad televisiva vieron, en la imagen de los niños absortos en el espectáculo, un crimen: “Llevar a los niños a los ruedos, sin perdón”, se le dijo, junto a: “Escenas de sangre, de muerte, en vivo me parece muy fuerte”. No tardó el bando protaurino a defender la validez de la escena. Es difícil saber quién ganó y quién perdió. Probablemente Vallejo-Nágera. Al día siguiente borró la publicación y se disculpó en un tuit. Sus seguidores aprovecharon para seguir debatiendo.

Un trasero público por error

El diseñador Marc Jacobs publicó el martes una foto de su trasero en Instagram. Una foto claramente tomada para una conversación privada que se había hecho pública por error. Casi como le pasó en 2011 a Anthony Weiner, el congresista estadounidense que tuiteó una foto de su erección, pasó semanas negando toda responsabilidad y, cuando lo admitió y dimitió, fue recordado como el político que tuiteó su erección. Jacobs tomó otra ruta: “Sí, he subido una foto de mi culo”, escribió. “Tenía que haberla mandado por privado. Un fallo. Disculpas a quien haya ofendido. Soy gay. Chateo y tonteo con chicos por Internet. QUÉ MÁS DA”. La elegancia no está en las acciones. Está en las reacciones.

Todos contra Carrey

El actor Jim Carrey es un tuitero denodado y un californiano opuesto a las vacunas. El martes, el gobernador de California, Jerry Brown, hizo ilegal que los padres de alumnos de colegios públicos se negaran a que sus niños fueran vacunados. Y el miércoles todo esto explotó en una épica diatriba de Carrey en Twitter: en docenas de mensajes sazonados de exclamaciones, mayúsculas y pseudociencia, empezó hablando del fascismo corporativo de Estados Unidos y remató vinculando las vacunas al autismo. No era su primer desvarío en Twitter. En 2010 ya arengó sobre su exnovia cuando esta le dejó. Pero este logró lo que ni Dos tontos todavía más tontos: poner a la opinión pública en su contra.