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El objeto más preciado de un refugiado

Un listado de teléfonos de contacto, unas zapatillas o un cargador de móvil son algunas de las pertenencias más importantes para quienes huyen de sus hogares para escapar de un conflicto

  • El paquistaní Mohamed Ayub, 51 años, sostiene en sus manos el objeto más valioso que posee actualmente: su cartera vacía. Lo hace en un hotel abandonado que sirve a los inmigrantes como refugio temporal en la isla griega de Kos.
    1El paquistaní Mohamed Ayub, 51 años, sostiene en sus manos el objeto más valioso que posee actualmente: su cartera vacía. Lo hace en un hotel abandonado que sirve a los inmigrantes como refugio temporal en la isla griega de Kos. REUTERS
  • El hondureño Gerson Leonel Bardal sostiene un poncho para la lluvia como su pertenencia más preciada en el patio del albergue Posada Belén en Saltillo, México. Bardal escoge el poncho para emergencias porque dice que le mantiene seco cuando llueve y le impide coger un resfriado en su camino a la frontera con Estados Unidos.
    2El hondureño Gerson Leonel Bardal sostiene un poncho para la lluvia como su pertenencia más preciada en el patio del albergue Posada Belén en Saltillo, México. Bardal escoge el poncho para emergencias porque dice que le mantiene seco cuando llueve y le impide coger un resfriado en su camino a la frontera con Estados Unidos. REUTERS
  • El afgano Rafiullah, 18 años, muestra su cargador del teléfono móvil cerca de la frontera con Hungría en la ciudad de Subotica, Serbia. Rafiullah, que era el encargado de una tienda de frutas en Afganistán, dice que quiere ir a Francia a pedir asilo. Para llegar a Serbia, viajó a través de Irán, Turquía y Bulgaria.
    3El afgano Rafiullah, 18 años, muestra su cargador del teléfono móvil cerca de la frontera con Hungría en la ciudad de Subotica, Serbia. Rafiullah, que era el encargado de una tienda de frutas en Afganistán, dice que quiere ir a Francia a pedir asilo. Para llegar a Serbia, viajó a través de Irán, Turquía y Bulgaria. REUTERS
  • Abdel Bachir, 20 años, un inmigrante de Chad, muestra un par de zapatos en un improvisado campamento donde vive frente a la estación de tren de París-Austerlitz, en el sureste de la ciudad.
    4Abdel Bachir, 20 años, un inmigrante de Chad, muestra un par de zapatos en un improvisado campamento donde vive frente a la estación de tren de París-Austerlitz, en el sureste de la ciudad. REUTERS
  • El afgano Ali, 15 años, muestra sus posesiones religiosas cerca de la frontera con Hungría, en la ciudad de Subotica, Serbia. Ali dice que quiere ir a Bélgica para reunirse con sus amigos y terminar la secundaria. Estuvo viajando durante 20 días a través de Irán, Turquía y Bulgaria para llegar a Serbia.
    5El afgano Ali, 15 años, muestra sus posesiones religiosas cerca de la frontera con Hungría, en la ciudad de Subotica, Serbia. Ali dice que quiere ir a Bélgica para reunirse con sus amigos y terminar la secundaria. Estuvo viajando durante 20 días a través de Irán, Turquía y Bulgaria para llegar a Serbia. REUTERS
  • El sirio Feras, 22 años, enseña sus posesiones que transporta en una mochila. Este joven aspira a ser técnico informático en Alemania.
    6El sirio Feras, 22 años, enseña sus posesiones que transporta en una mochila. Este joven aspira a ser técnico informático en Alemania. REUTERS
  • Said Youssef, 30 años, rapero de Ghana, sostiene su teléfono móvil en la ciudad de Oujda, Marruecos. Youssef pretende cruzar la frontera de Melilla, enclave español en el norte de África, y realizar su sueño de convertirse en un cantante profesional.
    7Said Youssef, 30 años, rapero de Ghana, sostiene su teléfono móvil en la ciudad de Oujda, Marruecos. Youssef pretende cruzar la frontera de Melilla, enclave español en el norte de África, y realizar su sueño de convertirse en un cantante profesional. REUTERS
  • Dejen Asefaw, 24 años, de Eritrea, espera para coger un tren en Bolzano, al norte de Italia, con destino al paso del Brennero, a través de los Alpes entre las fronteras de Italia y Austria. Asefaw estuvo en el servicio militar nacional y enseñaba en la escuela superior. Dijo que él no podría sobrevivir con un salario tan bajo, de unos cinco dólares por semana. Asefaw desea obtener asilo en Suecia, donde vive su hermano, y conseguir un trabajo con el que pueda enviar dinero a casa. Graduado en la Universidad, dijo que también le gustaría continuar sus estudios. Planea casarse con su prometida, quien le acompañó en el largo viaje desde su casa, en cuanto pueda permitirse el lujo.
    8Dejen Asefaw, 24 años, de Eritrea, espera para coger un tren en Bolzano, al norte de Italia, con destino al paso del Brennero, a través de los Alpes entre las fronteras de Italia y Austria. Asefaw estuvo en el servicio militar nacional y enseñaba en la escuela superior. Dijo que él no podría sobrevivir con un salario tan bajo, de unos cinco dólares por semana. Asefaw desea obtener asilo en Suecia, donde vive su hermano, y conseguir un trabajo con el que pueda enviar dinero a casa. Graduado en la Universidad, dijo que también le gustaría continuar sus estudios. Planea casarse con su prometida, quien le acompañó en el largo viaje desde su casa, en cuanto pueda permitirse el lujo. REUTERS
  • Mohamed Jallah, 26 años, tiene en sus manos un trozo de papel con números de contacto para su familia y amigos mientras está en un centro temporal de detención después de haber sido detenido por las autoridades en Trípoli, Libia. Mohamed, pintor de Liberia, está tratando de mudarse a Europa debido a problemas políticos, de seguridad y desempleo.
    9Mohamed Jallah, 26 años, tiene en sus manos un trozo de papel con números de contacto para su familia y amigos mientras está en un centro temporal de detención después de haber sido detenido por las autoridades en Trípoli, Libia. Mohamed, pintor de Liberia, está tratando de mudarse a Europa debido a problemas políticos, de seguridad y desempleo. REUTERS
  • El hondureño Rudy Williams enseña su mochila con sus pertenencias más preciadas: un desodorante, un par de calcetines limpios y un par de vaqueros en la Posada Belén para refugiados en Saltillo, México.
    10El hondureño Rudy Williams enseña su mochila con sus pertenencias más preciadas: un desodorante, un par de calcetines limpios y un par de vaqueros en la Posada Belén para refugiados en Saltillo, México. REUTERS
  • La guatemalteca Jennifer Méndez, 27 años, intenta coger un tren rumbo a la frontera de México y Estados Unidos, en Huehuetoca, cerca de la ciudad de México. Las posesiones de Méndez son: un libro, un teléfono móvil y una cartera. Es cirujana y vino de Guatemala con el sueño de estudiar en Estados Unidos.
    11La guatemalteca Jennifer Méndez, 27 años, intenta coger un tren rumbo a la frontera de México y Estados Unidos, en Huehuetoca, cerca de la ciudad de México. Las posesiones de Méndez son: un libro, un teléfono móvil y una cartera. Es cirujana y vino de Guatemala con el sueño de estudiar en Estados Unidos. REUTERS
  • El libio Icham El Korati, 38 años, expande sus pertenencias en la estación de tren de Niza, al sureste de Francia. Icham fue taxista y propietario de un café bar en Misrata, pero en marzo de 2011 abandonó su país debido a la guerra.
    12El libio Icham El Korati, 38 años, expande sus pertenencias en la estación de tren de Niza, al sureste de Francia. Icham fue taxista y propietario de un café bar en Misrata, pero en marzo de 2011 abandonó su país debido a la guerra. REUTERS
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