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Rihanna y Annie Leibovitz revolucionan La Habana

La cantante y la fotógrafa se pasean por la ciudad para un reportaje de 'Vanity Fair'

Rihanna, en el barrio del Cerro, durante la sesión fotos.
Rihanna, en el barrio del Cerro, durante la sesión fotos.

Los cubanos no ganan para sorpresas desde que el 17 de diciembre los presidentes de Cuba y Estados Unidos, Raúl Castro y Barack Obama, anunciaron su decisión de restablecer relaciones diplomáticas. Si en febrero fue Paris Hilton la que aterrizó en la capital cubana y se retrató frente al hotel que en 1958 inauguró su abuelo –el antiguo Habana Hilton, hoy Habana Libre- esta semana han sido la mítica fotógrafa estadounidense Annie Leibovitz y la cantante Rihanna las que han dejado a los habaneros con la boca abierta al aparecer en el humilde barrio obrero del Cerro y en la famosa paladar La Guarida y realizar una espectacular sesión de fotos en plena calle para Vanity Fair.

La legendaria fotógrafa de Connecticut, primera mujer en exponer su obra en la Galería Nacional de Retratos de Washington y autora de la famosa imagen de John Lennon desnudo con Yoko Ono en la cama de su apartamento de Nueva York, llegó a La Habana hace días para buscar localizaciones donde trabajar con la cantante de Barbados. Rihana aterrizó el miércoles en la capital cubana en un avión privado y esa misma noche se fue a cenar a La Fontana, el restaurante privado que le recomendó su amiga Beyoncé en el barrio de Miramar, donde pidió comida criolla, bebió daiquiris y bailó la Guantanamera al son del grupo del restaurante.

Rihanna, con Annie Leibovitz.
Rihanna, con Annie Leibovitz. REUTERS

Leibovitz, una de las profesionales mejor pagadas del mundo y autora de retratos celebres publicados en Vanity Fair, eligió lugares especiales para las sesiones con Rihanna en la capital cubana, convertida en plató para la fotógrafa y la estrella de la música pop.

Una magnífica casa colonial en el barrio del Vedado –construida antes de la revolución por Oscar Alonso, el vicepresidente de los ferrocarriles de Camagüey, y donde hoy todavía habita Jossie, su nuera, de 78 años de edad- , la entrada del edificio donde se ubica La Guarida, escenario en 1993 de la película Fresa y Chocolate, de Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío, o el increíble bar La Rosa, en el barrio del Cerro, fueron algunos de los sets elegidos para trabajar.

“Hablar es fácil, ser como yo es lo difícil”, decía un cartel en la pared del humilde establecimiento, situado en la calle del mismo nombre frente a un pequeño mercado agropecuario llamado Vietnam Heroico, donde el jueves se formó un revuelo increíble al llegar la cantante. Vecinos subidos en los techos le tiraban besos y ella se los devolvía, hasta que, después de dos rones peleones Bocoy, Rihanna rompió el cordón de seguridad y se metió dentro de la multitud con Leibovitz disparando su cámara y ya fue la apoteosis.

Rihanna, durante la sesión de fotos.
Rihanna, durante la sesión de fotos. REUTERS

Si las localizaciones fueron seleccionadas exquisitamente, igual pasó con los coches. Un Lincoln Continental 1956 Mark II de color rojo que perteneció a Martha Fernández de Batista, la esposa del dictador que derrocó Fidel Castro el 1 de enero de 1959, y un Plymouth de 1948, una de las joyas del club de autos clásicos, se convirtieron también protagonistas de la jornada. Ambos vehículos fueron elegidos también por el arquitecto Norman Foster para el libro Havana Autos&Architecture, publicado el año pasado por Ivorypress, del que ahora se quiere hacer una película.

La fascinación de Estados Unidos por Cuba es notoria desde que el pasado 17 de diciembre Castro y Obama anunciaran el inicio de la distensión, tras medio siglo de enfrentamiento. Desde esa fecha, los viajes de norteamericanos a la isla se han incrementado un 36% y a la ciudad no dejan de llegar personalidades y políticos. El célebre humorista norteamericano Conan O’Brian’s realizó en marzo un programa de una hora desde Cuba, y un mes después fue el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, quien viajó a la Habana al frente de una delegación de empresarios. Hoteles como el Meliá Cohiba están llenos y han aumentado sus precios, y los cuentapropistas más exitosos, como Enrique Núñez, de la Guarida, no paran de recibir a congresistas y senadores estadounidenses –los dos últimos esta misma semana- para darles su visión del actual momento que se vive la isla.

El viernes Rihanna utilizó la Guarida como improvisado camerino para maquillarse y vestirse para la sesión con Leibovitz. Núñez, con ojeras de tantos días de trabajo, comentaba: “Desde diciembre no hemos parado.Esto nos ha puesto a prueba”.

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