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El misterioso cambio físico de Alina Kabáyeva, la amiga de Putin

La exgimnasta reaparece en público tras meses retirada y en medio de rumores sobre un embarazo

Alina Kabáyeva durante una competición de gimnasia que llevan su nombre.
Alina Kabáyeva durante una competición de gimnasia que llevan su nombre.

Alina Kabáyeva, campeona olímpica en Atenas 2004 que el pasado 12 de mayo cumplió 32 años, vuelve a estar en el centro de los comentarios sobre su posible relación con el presidente ruso. El motivo ha sido su reciente reaparición en público, después de meses de ausencia, durante unas competiciones de gimnasia en Moscú que llevan su nombre. La prensa ha reproducido varias fotos en la que se la ve con un vestido rojo de estilo del que usan las mujeres embarazadas y con algunos kilos de más.

Estas imágenes son para algunos observadores la prueba de que, como habían informado algunos diarios, Kabáyeba efectivamente dio a luz a un bebé en febrero o marzo pasado, en Suiza. Entonces, la prensa comentó que la desaparición de Putin durante una semana se había debido precisamente a que el líder ruso había viajado a ese país para estar junto a Alina y la hija de ambos recién nacida. Verdad es que no se ha podido confirmar no solo que Putin y Kabáyeva tengan una hija en común, sino ni siquiera que la gimnasta haya dado a luz alguna vez. Ya antes, se había comentado que Alina había tenido un hijo de Putin, pero como después explicó la famosa deportista, el niño que habían visto con ella era en realidad su sobrino. En esa ocasión afirmó que no había sido madre todavía, pero sobre su supuesto parto en Suiza no ha hecho ningún comentario. El Kremlin, por su parte, negó en su tiempo la relación de la gimnasta con el presidente y el mismo Putin afirmó que en esa historia no había ni una pizca de verdad. Las autoridades rusas también desmintieron que Putin, después de divorciarse de Ludmila, la madre de sus dos hijas, se hubiera casado con Kabáyeva en septiembre de 2009.

Sin embargo, para otros medios, la reaparición de Kabáyeva, el vestido y su aspecto, serían prueba de que está embarazada, aunque no queda claro si eso significaría que no dio a luz en febrero o si se trataría de un futuro segundo bebé. La gimnasta es tenida por la novia de Putin desde 2008, cuando un diario moscovita publicó un artículo en el que hablaba de las dificultades por las que pasaba el matrimonio presidencial y de la supuesta relación amorosa con la famosa gimnasta.

Antes de aquellas noticias, Kabáyabea había vivido un tormentoso romance con el capitán de policía Shalvá Museliani, quien no solo resultó tener algunos problemas con la justicia, sino que era un hombre casado y con una hija. Museliani después se divorció de su esposa, pero, contrariamente a lo anhelado por Kabáyeva, no se casó con ella y comenzó una relación con una actriz. En 2007 la gimnasta terminó oficialmente su carrera deportiva y se convirtió en diputada rusa, pero dejó el congreso el año pasado para pasar a encabezar el consejo de directores del más importante grupo mediático privado proKremlin.

Alina Kabaeva entrega la antorcha olímpica a Alexandr Karelin en la ceremonia de apertura de Sochi 2014.
Alina Kabaeva entrega la antorcha olímpica a Alexandr Karelin en la ceremonia de apertura de Sochi 2014. Cordon Press

El presidente ruso es conocido por ser reacio a hablar sobre su vida privada y la de sus hijas. Pero en diciembre pasado, para sorpresa de muchos, Putin respondió, distendido y con humor, a una pregunta sobre su vida de soltero y relató que un alto dirigente alemán le había preguntado si tenía un amor y si era amado, y a ambas preguntas respondió que sí. Lo que, naturalmente, ha hecho que los rumores sobre su relación con Kabáyeva resurgieran este año con nueva fuerza. Verdad es que la elegida de su corazón puede ser otra; al menos, un portal ruso publicó, después de la separación de presidente, una lista de seis posibles candidatas a ser la próxima esposa de Putin, entre las que había, además de la gimnasta, una actriz, una bailarina, una cantante de ópera, una fotógrafa e incluso una espía fracasada, aunque no se descartaba que el verdadero amor de Putin sea una desconocida.