Salario mínimo interprofesional
752,85 euros, incluidas las pagas extra prorrateadas y la subida del 0,5% este año, si trabaja 40 horas semanales, claro. Con ello deberíamos poder vivir con nuestros niños, jóvenes y/o mayores a nuestro cargo, dependientes o no, sin ayudas sociales ni familiares, es decir: pagar la comida, el vestido, el calzado, la higiene y la limpieza; el alquiler de un apartamento o su hipoteca; la luz, el agua, el gas y el teléfono; el mantenimiento del hogar, la renovación de electrodomésticos y la revisión del gas; la comunidad; los seguros; las tasas de basuras, el alcantarillado y la contribución urbana; el transporte público o el coche (combustible, OTA, ITV, impuesto de circulación, seguro y taller); el copago farmacéutico y educativo; la cuota de la asociación de vecinos, cultural, deportiva y/o social; las aportaciones a la Seguridad Social, a la formación profesional y al desempleo; el IRPF; las tasas administrativas y judiciales; las comisiones por cuenta corriente; el ahorro para imprevistos o extraordinarios, etcétera. Más casi un cuarto del valor de todo ello en IVA y el porcentaje correspondiente por los miles de millones de euros del rescate europeo a la banca española.
Imposible, ¿verdad? Pues, imagínese si trabaja solo unas horitas o está en el paro. Por eso, urge acelerar la concesión de ayudas de emergencia de todo tipo, garantizar una renta básica a todo el mundo, aumentar el salario mínimo, intervenir los precios e impuestos de bienes y servicios vitales, reducir los salarios indecentes —públicos y privados—, y hacer que quienes evaden o eluden impuestos y llevan sus ganancias a paraísos fiscales, lo reviertan en su país y sus gentes, no en el casino.— Cintia Palenzuela Múgica.


























































