Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
COLUMNA

Potros

Ahora mucha gente se hará preguntas distintas sobre qué futuro va a buscar para sí este mal bicho

Santi Potros, uno de los asesinos más cualificados de ETA, y unas cuantas decenas de colegas suyos serán puestos en libertad en las próximas semanas, por la aplicación de una variante de la doctrina Parotque obliga a descontar el tiempo pasado en cárceles del exterior a la hora de contabilizar la condena de esta cuadrilla de asesinos.

Potros y sus amigos se benefician así de la legislación europea y española, que tiende a ser humanitaria incluso con las bestias feroces como ellos. Es una de las cuestiones que hacen que seamos más partidarios de nuestra democracia que de la maravillosa utopía que nos ofrecen los gánsteres de ETA y similares.

Potros se cargó a un montón de gente en Hipercor. No echó cuentas de la cantidad de años de vida que quitaba a gente que no le había hecho nada. Potros ha perdido veintitantos años en la cárcel. Ellos se dejaron cientos entre los cristales rotos del comercio. Mal tipo, este Potros. Seguramente sin ningún arreglo. Ahora mucha gente se hará preguntas distintas sobre qué futuro va a buscar para sí este mal bicho. Yo me pregunto si Potros va a sacarse una tarjeta de compra de algunos grandes almacenes, y si se atreverá a ir un sábado por la tarde a llenar el carrito con chucherías para los sobrinos y cuchillas de afeitar desechables.

¿Cómo dormirá Potros? Es posible que incluso bien, que no le atormente nada evocar a los niños que no pueden crecer gracias a él. Potros pensará que ya ha redimido su culpa. ¿Pero tenía culpa? Él estaba cumpliendo con su deber.

Potros, llena tu carrito. Piensa que todo lo hiciste por una Euskadi libre. ¿Libre de qué? Pues libre de españolitos de todas las edades que ni siquiera pensaban en Euskal Herria.

Puedes seguir EL PAÍS Opinión en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.