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La princesa Aiko de Japón entra en la adolescencia

Muy integrada en su escuela según la Casa Imperial, quedan atrás los problemas de adaptación que padeció en Primaria

La princesa japonesa Aiko.
La princesa japonesa Aiko. AFP

La princesa Aiko, la única hija del heredero de la corona japonesa, el príncipe Naruhito, y su esposa, la princesa Masako, ha entrado en la adolescencia tras dejar atrás, aparentemente, los problemas de adaptación que padeció en la escuela Primaria.

Aiko cumplió los 13 años el 1 de diciembre bien integrada en su escuela femenina de enseñanza Secundaria, la prestigiosa Gakushuin, según ha asegurado un comunicado de la Casa Imperial. El mes pasado la adolescente, que pertenece a un Comité de Asistencia de su escuela, atendió un puesto de venta de dulces en una feria educativa. Hace pocos meses participó en una excursión de tres días a las montañas de la prefectura de Gunma, al noreste de Tokio.

Su carga de tareas escolares ha aumentado este año, el primero de Secundaria. Pero, según  la Casa Imperial, cuenta con la ayuda de sus padres. El príncipe Naruhito le echa una mano de vez en cuando con los deberes en asignaturas como Geografía e Historia. Y la princesa Masako, que estudió en Estados Unidos y abandonó su carrera diplomática para contraer matrimonio, le ayuda a perfeccionar el inglés.

La princesa ha desarrollado  una gran afición por el tenis, un deporte que le encanta practicar con sus padres

La princesa, que en años anteriores se había convertido en una apasionada seguidora del sumo, el deporte nacional japonés, ha desarrollado también este año una gran afición por el tenis, un deporte que le encanta practicar. Durante las épocas de vacaciones incluso desafía a sus padres a jugar partidas, cuando sus deberes se lo permiten.

Lejos quedan ya los problemas que desarrolló Aiko en Primaria, entre los años 2010 y 2011, cuando perdió algunos días de clase y su madre tuvo que acompañarla y recogerla diariamente por lo que la Agencia de la Casa Imperial describió en su día como “el comportamiento brusco” de algunos niños contra ella y otras pequeñas de su clase. Desde entonces los problemas no parecen haberse repetido y la Casa Imperial ha puesto siempre el énfasis en la normalidad de su desarrollo y su participación escolar. Algunos medios japoneses han hablado de su seriedad ante las cámaras.

La princesa Masako siguió con mucha atención entonces la evolución del comportamiento de su hija. La esposa de Naruhito, que cumple 51 años este martes 9 de diciembre, ha limitado ella misma sus comparecencias en público y sus compromisos oficiales desde que en 2004, tres años después de dar a luz a su hija Aiko, se le diagnosticaran “problemas de ajuste relacionados con el estrés”. Esos problemas, una depresión, fueron aparentemente consecuencia del esfuerzo por adaptase al rígido protocolo de la Casa Imperial japonesa. Algunos medios atribuyeron también su causa a las presiones para que concibiera un hijo varón que perpetuara la dinastía, dado que en Japón se aplica la Ley Sálica.

Esas presiones se vieron aliviadas en 2006 con el nacimiento del príncipe Hisahito, hijo del príncipe Akishino, hermano menor de Naruhito. La iniciativa del Gobierno para modificar la Ley de Sucesión y permitir que Aiko llegara a reinar quedó paralizada.

De manera paralela, Masako ha estado sometida a constantes tratamientos para ayudarle a superar su enfermedad. En los últimos tiempos ha comparecido de manera esporádica en público. En octubre participó en su primer banquete imperial en 11 años, con ocasión de la visita de los reyes de Holanda, Guillermo y Máxima, con los que la familia imperial japonesa mantiene grandes lazos de amistad.

Hasta entonces, la última vez que Masako, graduada en Económicas por la Universidad de Harvard y que habla fluidamente cinco lenguas (japonés, ruso, inglés, francés y alemán), había participado en un banquete imperial había sido en 2003, con ocasión de la visita de Estado a Japón del entonces presidente mexicano, Vicente Fox.