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CARTAS AL DIRECTOR

Desatención al cliente

Como cliente/consumidor/usuario agradezco que las compañías pongan a nuestra disposición un teléfono al que dirigirnos para cualquier duda o consulta. Desde la luz o el gas, hasta compañías telefónicas o de electrodomésticos, todas tienen su número de atención al cliente. Algunas ponen un 900, gratuito, la mejor opción sin duda. Pero lo que no entiendo es el empeño en poner un teléfono 902.

Hoy en día, una gran parte de la población tenemos contratado el ADSL en casa, lo que supone llamadas nacionales gratuitas, y esa inmensa mayoría hemos de pagar el coste de la llamada más caro que nunca por culpa de esas numeraciones. Yo tuve un 902 en mi empresa. Iba bien porque con un único número para la publicidad se podía discernir la llamada y derivarla a la provincia que tú indicaras o donde te conviniera. Pero las cosas cambian. Resulta que si llamo a mi compañía telefónica por alguna avería me hacen pagar un coste desorbitado por su “atención al cliente”. Eso no es atención. Eso es disuasión o, pero aún, desatención al cliente.— Eduard Baras.

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