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Marina Castaño, imputada por malversación

La viuda del Premio Nobel Camilo José Cela, figura en la causa que investiga el Juzgado número 2 de Padrón (A Coruña)

Marina Castaño, la viuda del premio Nobel de Literatura Camilo José Cela.
Marina Castaño, la viuda del premio Nobel de Literatura Camilo José Cela. EFE

Marina Castaño, viuda del Premio Nobel Camilo José Cela, será llamada próximamente a declarar  como imputada por los supuestos delitos de malversación, estafa, apropiación indebida y fraude. Los cargos contra Castaño figuran en la causa que se sigue contra ella en un juzgado de Padrón (A Coruña) por la gestión de los fondos de la fundación que lleva el nombre del escritor, con sede en la localidad natal de Cela y que su viuda presidió durante varios años. En las mismas diligencias está imputado el que fue gerente de la fundación, Tomás Cavanna.

La declaración de Castaño ante el juzgado está ahora pendiente de que el fiscal del caso, Álvaro García Ortiz, presente un informe detallando las acusaciones contra ella. El ministerio denunció hace dos años a la viuda del Nobel y a Cavanna tras comprobar que ambos habían derivado a una sociedad privada las devoluciones del IVA de la Fundación Cela, exenta de tributación, y habían cargado gastos privados a ese organismo, financiado en buena parte con fondos públicos. 

Fue Lola Ramos, una vecina de Iria Flavia, el lugar donde nació Cela y está la sede de la fundación, la que presentó la denuncia inicial ante la Fiscalía de Galicia aportando diversa documentación. El fiscal García Ortiz encontró indicios de que que la agrupación de interés económico Lengua y Literatura, constituida con un 80% de capital de la Fundación Cela y un 20% aportado por Marina Castaño, a través de otra sociedad que dirige desde su propia vivienda, denominada Letra y Tinta,  gestionó las subvenciones de la Fundación Cela y abonó sus facturas, lo que pudo haberle permitido lograr "grandes cantidades de dinero en concepto de devolución de IVA".

En la denuncia también se indicaba que varios empleados que figuraban como trabajadores de la Fundación Cela y cobraban de ella sus nóminas "en realidad prestaban sus servicios en actividades privadas del matrimonio Cela". Uno de ellos se encargaba del servicio del hogar en el domicilio privado de la viuda del escritor en Madrid. Trabajadores de la Fundación llevaban años denunciando estos desvíos de fondos así como los gastos desorbitados tanto de Castaño como de Cavanna, contratado en su día para la fundación por el propio Cela y que con el tiempo se convirtió en el hombre de confianza de su viuda.

La crítica situación económica  de la Fundación Cela llevó a la Xunta de Galicia -una de las entidades que contribuían a su sostenimiento-  a rescatarla e incorporarla al patrimonio público en 2012. La intervención pública provocó la salida de Castaño de la presidencia del organismo. Los fondos de la Fundación, depositados en su sede de la Casa de los Canónigos de Iria Flavia, incluyen decenas de manuscritos y cartas de Cela, así como de otros escritores que mantuvieron contacto con él; una valiosa colección artística con pinturas de Picasso o Miró y objetos extravagantes que había reunido el Nobel a lo largo de su vida, como el último garrote vil empleado para una ejecución en España. Los trabajadores del organismo también denunciaron en varias ocasiones a lo largo de los últimos años las deficientes condiciones de conservación de ese legado.

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