Mal consejo
Si la mesa se convierte en el principal elemento diferenciador entre un Consejo de Ministros y el consejo de administración de una gran empresa porque quienes ocupan sus respectivas sillas son las mismas personas, es obvio que el Estado tiene un gran problema.
No es ningún secreto que el destino natural de exministros y expresidentes sea ocupar poltrona en el consejo de administración de alguna gran empresa, siendo también frecuente ver a antiguos miembros del consejo de administración de dichas empresas ocupando importantes cargos gubernamentales.
Es evidente que una tan estrecha amistad, que bien podríamos calificar como endogámica, es la clave para entender extrañas decisiones políticas que difícilmente podrían hallar explicación sin tan singular relación.
Obviamente, esta confusión de consejos hace que la soberanía en ciertos sectores parezca, más que en manos del pueblo, en las de ciertas empresas, lo que acaba finalmente costando caro a los ciudadanos. El sector energético sería el perfecto paradigma de la simbiosis Gobierno-empresa.— Martí Gassiot.


























































