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Planeta Futuro

“Seguir ayudándoles”

La periodista desgrana las imágenes que captó en Sudán del Sur en un trabajo en colaboración con Acción contra el Hambre

  • La periodista Carla Fibla, especializada en Oriente Medio, se ha 'mudado' por unos meses de zona del mundo. Como responsable de comunicación de Acción contra el Hambre en Sudán del Sur entre junio y julio de 2014, ha pasado cuatro semanas en el país africano "observando y escuchando historias y experiencias de los sursudaneses" durante horas. "Me expresaron su agradecimiento mirándome fijamente a los ojos para que no hubiera duda de sus palabras". Este es el relato gráfico de aquella experiencia.
    1Carla Fibla, un mes en Sudán del Sur La periodista Carla Fibla, especializada en Oriente Medio, se ha 'mudado' por unos meses de zona del mundo. Como responsable de comunicación de Acción contra el Hambre en Sudán del Sur entre junio y julio de 2014, ha pasado cuatro semanas en el país africano "observando y escuchando historias y experiencias de los sursudaneses" durante horas. "Me expresaron su agradecimiento mirándome fijamente a los ojos para que no hubiera duda de sus palabras". Este es el relato gráfico de aquella experiencia.
  • En julio de 2010 los sursudaneses vivieron un sueño en el que no estaban solos. La comunidad internacional, las instituciones de las Naciones Unidas, les felicitaron y prometieron que les acompañarían en la ardua tarea de crear un país propio en una tierra muy rica en recursos naturales. Y las oficinas de esas organizaciones e instituciones extranjeras están en el país, aportando su granito de arena para que no se pare la maquinaria. Pero no es suficiente, las necesidades y dificultades internas de Sudán del Sur exigen mucho más, un compromiso aún mayor, sin una fecha de caducidad cercana y ofreciendo la seguridad de que el acompañamiento no será abortado.
    2No estaban solos En julio de 2010 los sursudaneses vivieron un sueño en el que no estaban solos. La comunidad internacional, las instituciones de las Naciones Unidas, les felicitaron y prometieron que les acompañarían en la ardua tarea de crear un país propio en una tierra muy rica en recursos naturales. Y las oficinas de esas organizaciones e instituciones extranjeras están en el país, aportando su granito de arena para que no se pare la maquinaria. Pero no es suficiente, las necesidades y dificultades internas de Sudán del Sur exigen mucho más, un compromiso aún mayor, sin una fecha de caducidad cercana y ofreciendo la seguridad de que el acompañamiento no será abortado.
  • Impresiona la intensidad con la que los sursudaneses se han visto obligados a vivir durante los últimos tres años, acentuada por un nuevo conflicto desde mediados de diciembre de 2013 que ha provocado una situación de inestabilidad y crisis humanitaria devastadora. “Es doloroso que estemos luchando entre nosotros”, repetían muchos de los desplazados internos que pude conocer en los campamentos. Los habitantes que hace tres años se ilusionaron, hicieron las maletas y regresaron al ansiado hogar desde países vecinos, sufren hoy la violencia del enfrentamiento entre los partidarios del presidente Salva Kiir y los rebeldes que han apoyan al exvicepresidente Riek Machar.
    3Ilusiones rotas Impresiona la intensidad con la que los sursudaneses se han visto obligados a vivir durante los últimos tres años, acentuada por un nuevo conflicto desde mediados de diciembre de 2013 que ha provocado una situación de inestabilidad y crisis humanitaria devastadora. “Es doloroso que estemos luchando entre nosotros”, repetían muchos de los desplazados internos que pude conocer en los campamentos. Los habitantes que hace tres años se ilusionaron, hicieron las maletas y regresaron al ansiado hogar desde países vecinos, sufren hoy la violencia del enfrentamiento entre los partidarios del presidente Salva Kiir y los rebeldes que han apoyan al exvicepresidente Riek Machar.
  • La grave crisis humana sobre la que se viene advirtiendo desde hace meses es hoy una realidad por la falta de campos cultivados, los desplazamientos internos de cientos de miles de personas, y la carencia infraestructuras para poder enfrentarse a las consecuencias de los enfrentamientos. Un futuro en el que lo único que se puede prever con claridad es que la población va a necesitar mucha ayuda internacional para que la pérdida de vidas sea la menor posible.
    4¿Qué futuro? La grave crisis humana sobre la que se viene advirtiendo desde hace meses es hoy una realidad por la falta de campos cultivados, los desplazamientos internos de cientos de miles de personas, y la carencia infraestructuras para poder enfrentarse a las consecuencias de los enfrentamientos. Un futuro en el que lo único que se puede prever con claridad es que la población va a necesitar mucha ayuda internacional para que la pérdida de vidas sea la menor posible.
  • Las asociaciones locales dedicadas a ayudar a menores y mujeres; o a combatir el sida o a buscar un espacio para los enfermos, los más vulnerables, aprovecharon la apertura y el interés de la comunidad internacional cuando el país se independizó. Pero en las sedes que pude recorrer durante mi estancia en la capital, el pesimismo se estaba apoderando de estas pequeñas organizaciones que con muy pocos medios llegan a mucha gente y son capaces de obtener un resultado rápido y eficaz.
    5Sin medios Las asociaciones locales dedicadas a ayudar a menores y mujeres; o a combatir el sida o a buscar un espacio para los enfermos, los más vulnerables, aprovecharon la apertura y el interés de la comunidad internacional cuando el país se independizó. Pero en las sedes que pude recorrer durante mi estancia en la capital, el pesimismo se estaba apoderando de estas pequeñas organizaciones que con muy pocos medios llegan a mucha gente y son capaces de obtener un resultado rápido y eficaz.
  • Los niños, sonrientes y divertidos hasta que caen enfermos por falta de nutrientes, son especiales porque, como les ocurre a todos los menores con infancias mutiladas, se adaptan e intentan sobrevivir. Uno de ellos me describió cada una de las figuritas de barro que había modelado hasta formar el ejército que iba a recuperar su casa, su aldea, para que él pudiera regresar en paz. Ellos nos cuentan como se sienten, nosotros les escuchamos e intentamos ayudarles, y todos tenemos la responsabilidad de no olvidarnos que existen y nos necesitan ahora más que nunca.
    6Ejército de barro Los niños, sonrientes y divertidos hasta que caen enfermos por falta de nutrientes, son especiales porque, como les ocurre a todos los menores con infancias mutiladas, se adaptan e intentan sobrevivir. Uno de ellos me describió cada una de las figuritas de barro que había modelado hasta formar el ejército que iba a recuperar su casa, su aldea, para que él pudiera regresar en paz. Ellos nos cuentan como se sienten, nosotros les escuchamos e intentamos ayudarles, y todos tenemos la responsabilidad de no olvidarnos que existen y nos necesitan ahora más que nunca.
  • Produce una tristeza amarga observar el rumbo que está tomando Sudán del Sur, porque sus ciudadanos son personas conscientes del esfuerzo que supone tener un país propio, que han hecho muchos sacrificios para lograr tomar sus propias decisiones; y hoy ven sus futuros de nuevo truncados.
    7Mi tristeza Produce una tristeza amarga observar el rumbo que está tomando Sudán del Sur, porque sus ciudadanos son personas conscientes del esfuerzo que supone tener un país propio, que han hecho muchos sacrificios para lograr tomar sus propias decisiones; y hoy ven sus futuros de nuevo truncados.
  • En las calles de Juba se habla con prudencia de política. Casi todo queda por hacer porque la ciudad ha crecido mucho urbanísticamente, pero no se ha desarrollado en infraestructuras básicas como una adecuada red de agua potable que llegue a los hogares. En cambio, todos apuntan con desesperación las deficiencias cotidianas a las que se enfrentan las familias: la escasez de alimentos (que se está agravando porque este año el conflicto bélico ha impedido que se cultive), el deficitario acceso a la sanidad, las insuficientes escuelas.
    8Precarias infraestructuras En las calles de Juba se habla con prudencia de política. Casi todo queda por hacer porque la ciudad ha crecido mucho urbanísticamente, pero no se ha desarrollado en infraestructuras básicas como una adecuada red de agua potable que llegue a los hogares. En cambio, todos apuntan con desesperación las deficiencias cotidianas a las que se enfrentan las familias: la escasez de alimentos (que se está agravando porque este año el conflicto bélico ha impedido que se cultive), el deficitario acceso a la sanidad, las insuficientes escuelas.