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Revista de verano

Las bicicletas son para los famosos

Pedalear ya no es solo deporte: las celebridades impulsan una nueva moda

Los actores Naomi Watts y Liev Schreiber, con sus hijos, en bicicleta por Los Ángeles.
Los actores Naomi Watts y Liev Schreiber, con sus hijos, en bicicleta por Los Ángeles. GETTY

Este verano se llevan las bicis. Reyes, actores, políticos, cantantes y deportistas de toda índole se han visto seducidos por ellas. Con la eclosión del Cycle Chic, una tendencia que une moda y pedales, las dos ruedas han entrado a formar parte del imaginario estival y a ganar terreno en el papel cuché frente a las imágenes playeras, más propias de estas fechas.

Ante el apogeo del pedal, una foto sobre dos ruedas es una tentación dificil de evitar. “No se puede obviar que la bicicleta también pueden ser un accesorio más. No solo es un vehículo sino que acaba formando parte de tu vida. Por eso tiene que adaptarse a ti, a tu ritmo y a tu estilo porque acaba diciendo algo sobre tu personalidad”, sentencia Lorenzo Martone, ex prometido del diseñador Marc Jacobs, que sigue vinculado al mundo de la moda y hace unas semanas pasó por Madrid para presentar su propia marca de velocípedos, de inspiración neoyorquina y muy hipster. Karl Lagerfeld tiene dos de las creaciones de Martone y la estilista estrella Catherine Baba cerró el desfile de Chanel de la última semana de la moda de París montada sobre una de ellas.

“La base del Cycle Chic son los ciudadanos en bicicleta", define Mikael Colville-Andersen. Hace casi una década, en 1996, este urbanista hizo una foto de una chica que recorría Copenhague en bici. La publicó en su blog y, de una manera un tanto inconsciente, acabó siendo el inicio de la bitácora Copenhaguen Cycle Chic, donde comenzó a publicar imágenes de los ciclistas más cool de la capital danesa. En las fotos aparecían todo tipo de personajes con modelitos diversos, ropa original y accesorios variopintos: pañuelos, gorras, trajes de tweed, minifaldas o manoletinas, como las que llevó la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, en el paseo inaugural de la bicicleta pública de la capital. “Vístete para el destino no para el camino”, es la premisa que subyace en el movimiento, que sedujo a la blogosfera. Más tarde, la industria de la moda comenzó a incluir la bicicleta en sus editoriales. Un ejemplo, las fotos de Dree Hemingway, realizadas por Bruce Weber, para el número de verano de 2013 de la edición inglesa de Vogue. Otro, el posado de la actriz Emma Stone para Teen Vogue. Y del mismo modo que ellas han pedaleado ante las masas, personajes como Sarkozy, Geri Halliwell, Hugo Silva, Naomi Watts, los Reyes de Holanda o Brad Pitt se han dejado fotografiar por diversas ciudades del mundo en bici.

“Las famosas son abogados de la bicicleta sobre tacones”, defiende Colville su creación. Un monstruito, que despertó las iras de los ciclistas de toda la vida al ver cómo su vehículo favorito era fagocitado por el marketing, la publicidad y los posados o robados del star system. Los usuarios de lycra y casco se vieron arrollados por el glamour y el estilismo. “Es una tendencia unida de manera visceral a la moda. Particularmente a una visión demasiado común de la misma; no se necesita ir como un modelo en la bici para fomentar los pedales”, se queja la activista Ely Blue, que escribe una columna sobre bicicletas en la revista online Grist, dedicada al medio ambiente y a la cultura urbana.

Pero no todos los famosos explotan esa imagen molona de la bicicleta; Pippa Middleton acaba de participar en una carrera solidaria en California con maillot de los muslos a los hombros. Y Leonardo DiCaprio reivindica, cada vez que le pillan pedaleando por su barrio, el respeto por el medio ambiente, la necesidad de disminuir el uso del automóvil, el urbanismo o la ciudadanía; valores que subyacen en los pedales.

Superficial o no, la bicicleta ha llegado a todos los rincones del mundo. El papa Francisco posee una eléctrica; la actriz Natalia Verbeke es la imagen no oficial de la tienda que su hermano ha abierto en el madrileño barrio de Malasaña; Elena Anaya defiende con entusiasmo su uso; el juez Pedraz ha hecho un posado sin toga pero sobre dos ruedas y Obama se dejó fotografiar, el verano pasado, pedaleando con sus hijas. El éxito del Cycle Chic es que ignoró por completo la imagen que los pedaleantes tenían de sí mismos y ofrecía ciclismo urbano realizado por gente común. No solo pedales para deportistas, idealistas o jóvenes.

La tendencia tiene más que ver con la manera en la que se entendía la bicicleta a finales del siglo XIX —un medio de distinción social ya que estaba asociada a las clases más enriquecidas— que con su faceta más deportiva; moverse en bici implica entender el mundo de otra manera. O por lo menos la manera de moverse por él. No se han llegado a consolidar como una tribu urbana que combina sus zapatos según el brillo del cuadro de su bici, pero sí que ha acercado los pedales a los ciudadanos. Y a los famosos.

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