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Planeta Futuro

Salir de la droga con 10 años

Andrés Vanegas documenta la lucha de ONG locales de Nairobi para reinsertar en la sociedad a los niños de la calle

  • Andrés Vanegas Canosa nació en Bogotá, Colombia. A los 11 años le preguntó a su madre si le podían comprar una cámara, y la respuesta fue contundente: “La fotografía es para gente con dinero, nosotros no tenemos”. Llevaba razón: ser fotógrafo era un ‘hobby’ muy costoso y la situación económica no era la mejor, por lo que la familia decidió emigrar a España, de donde era su abuelo. Estudió Derecho en la Universidad Carlos III de Madrid y una maestría en comercio exterior. Sus primeros pasos como abogado se enmarcaban bien: trabajó en la Fundación Microfinanzas BBVA en España y en la Oficina de Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito, en Austria, pero la fotografía seguía siendo ese capítulo que había dejado en puntos suspensivos. Así, decidió utilizar el Derecho y la imagen para realizar su propio proyecto ‘Hecho en la Tierra’, para el que ha estado documentando problemas sociales mediante fotografías y artículos. Su cámara ha retratado la angustia, la desventura, la miseria y la realidad de un mundo ciego ante injusticias sociales que persisten en la sombra. “Estoy interesado en la fotografía documental porque es una de las herramientas más simples y poderosas que tenemos para enviar un mensaje. Es la prueba irrefutable del sufrimiento al que están sometidas millones de personas”.
    1Andrés Vanegas Andrés Vanegas Canosa nació en Bogotá, Colombia. A los 11 años le preguntó a su madre si le podían comprar una cámara, y la respuesta fue contundente: “La fotografía es para gente con dinero, nosotros no tenemos”. Llevaba razón: ser fotógrafo era un ‘hobby’ muy costoso y la situación económica no era la mejor, por lo que la familia decidió emigrar a España, de donde era su abuelo. Estudió Derecho en la Universidad Carlos III de Madrid y una maestría en comercio exterior. Sus primeros pasos como abogado se enmarcaban bien: trabajó en la Fundación Microfinanzas BBVA en España y en la Oficina de Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito, en Austria, pero la fotografía seguía siendo ese capítulo que había dejado en puntos suspensivos. Así, decidió utilizar el Derecho y la imagen para realizar su propio proyecto ‘Hecho en la Tierra’, para el que ha estado documentando problemas sociales mediante fotografías y artículos. Su cámara ha retratado la angustia, la desventura, la miseria y la realidad de un mundo ciego ante injusticias sociales que persisten en la sombra. “Estoy interesado en la fotografía documental porque es una de las herramientas más simples y poderosas que tenemos para enviar un mensaje. Es la prueba irrefutable del sufrimiento al que están sometidas millones de personas”.
  • 'Cenizas para una nueva vida' es parte de un proyecto documental que captura el momento en que varios niños de las calle de Nairobi son rescatados por dos organizaciones no gubernamentales, Koinonia y Amani, para ser trasladados a un centro de rehabilitación, donde recibirán atención médica, un hogar, comida y asistencia durante el tiempo que sea necesario para lograr su reinserción en la sociedad. Se recorren varios puntos de la ciudad en busca de aquellos niños que han sido identificados previamente por los voluntarios y que serán rescatados y trasladados al Centro de Rescate Ndugu Mdogo, que significa "hermano menor" en swahilli.
    2Cenizas para una nueva vida 'Cenizas para una nueva vida' es parte de un proyecto documental que captura el momento en que varios niños de las calle de Nairobi son rescatados por dos organizaciones no gubernamentales, Koinonia y Amani, para ser trasladados a un centro de rehabilitación, donde recibirán atención médica, un hogar, comida y asistencia durante el tiempo que sea necesario para lograr su reinserción en la sociedad. Se recorren varios puntos de la ciudad en busca de aquellos niños que han sido identificados previamente por los voluntarios y que serán rescatados y trasladados al Centro de Rescate Ndugu Mdogo, que significa "hermano menor" en swahilli.
  • Los niños corren hacia el autobús que les llevará a su nuevo hogar, Ndugu Mdogo. Se esconden tras los asientos, gritan, saltan, hay sonrisas y alaridos de alegría... pero también hay un sentimiento de pena y amargura porque solo hay espacio para 13 menores ya que las organizaciones no cuentan con recursos económicos ni con infraestructura suficiente para rescatar a más. Aquellos que se quedan atrás son más que amigos y, para muchos de estos menores, la única familia que han tenido. Decir adiós no resulta fácil. Bajo la atenta mirada de los que se quedan en la calle, el autobús parte en busca de aquellos jóvenes que han sido seleccionados para ir a Ndugu Mdogo.
    3Un nuevo hogar Los niños corren hacia el autobús que les llevará a su nuevo hogar, Ndugu Mdogo. Se esconden tras los asientos, gritan, saltan, hay sonrisas y alaridos de alegría... pero también hay un sentimiento de pena y amargura porque solo hay espacio para 13 menores ya que las organizaciones no cuentan con recursos económicos ni con infraestructura suficiente para rescatar a más. Aquellos que se quedan atrás son más que amigos y, para muchos de estos menores, la única familia que han tenido. Decir adiós no resulta fácil. Bajo la atenta mirada de los que se quedan en la calle, el autobús parte en busca de aquellos jóvenes que han sido seleccionados para ir a Ndugu Mdogo.
  • El consumo de pegamento, alcohol o petróleo es frecuente entre los niños y niñas que viven en las calles de Nairobi. Inhalar dichas sustancias les permite olvidarse de los problemas, del hambre y de la vida que llevan. Vivir bajo estas circunstancias es un símbolo de padecer pobreza crónica, es estar ante un círculo vicioso en el que generaciones tras generaciones permanecerán viviendo en situaciones precarias e inhumanas.
    4Sustancias para olvidar El consumo de pegamento, alcohol o petróleo es frecuente entre los niños y niñas que viven en las calles de Nairobi. Inhalar dichas sustancias les permite olvidarse de los problemas, del hambre y de la vida que llevan. Vivir bajo estas circunstancias es un símbolo de padecer pobreza crónica, es estar ante un círculo vicioso en el que generaciones tras generaciones permanecerán viviendo en situaciones precarias e inhumanas.
  • Muchos menores ruegan en la puerta del autobús para ser llevados al centro de rehabilitación. Sin embargo, las reglas son claras: solo aquellos niños y niñas que han realizado un trabajo con los educadores durante los meses previos y que voluntariamente han participado en los diferentes talleres podrán ingresar en el centro.
    5Sin plazas para todos Muchos menores ruegan en la puerta del autobús para ser llevados al centro de rehabilitación. Sin embargo, las reglas son claras: solo aquellos niños y niñas que han realizado un trabajo con los educadores durante los meses previos y que voluntariamente han participado en los diferentes talleres podrán ingresar en el centro.
  • Algunos de los menores que no fueron seleccionados deciden arriesgarlo todo con tal de poder ir junto a sus amigos. Muchos de ellos se cuelgan de las puertas o ventanas y otros se sujetan de la escalera trasera del bus. No bastan las advertencias de los educadores; hay quienes no quieren dejar pasar esta oportunidad y harán lo posible para ser rescatados.
    6Lucha por ser rescatados Algunos de los menores que no fueron seleccionados deciden arriesgarlo todo con tal de poder ir junto a sus amigos. Muchos de ellos se cuelgan de las puertas o ventanas y otros se sujetan de la escalera trasera del bus. No bastan las advertencias de los educadores; hay quienes no quieren dejar pasar esta oportunidad y harán lo posible para ser rescatados.
  • Una vez dentro, los niños y niñas se sientan con sus respectivos compañeros y se esconden tras los asientos para impregnar con alcohol pequeños trapos que guardan férreamente entre las manos para luego inhalarlos. Sus miradas son lentas y, sus reacciones, pausadas. Muchos de ellos son menores de 10 años pero actúan como adultos y lucen como ancianos.
    7Niños como adultos Una vez dentro, los niños y niñas se sientan con sus respectivos compañeros y se esconden tras los asientos para impregnar con alcohol pequeños trapos que guardan férreamente entre las manos para luego inhalarlos. Sus miradas son lentas y, sus reacciones, pausadas. Muchos de ellos son menores de 10 años pero actúan como adultos y lucen como ancianos.
  • Algunos de estos menores llevan tres, cuatro o incluso siete años viviendo en las calles. Escapan de la pobreza o de la violencia que padecen en sus casas. Se crean grandes grupos de niños que viven juntos, trabajan recolectando basura y luchan por conseguir algunos centavos que, al final del día, irá a parar en drogas o en algo para comer. Los niveles de desnutrición son elevados, sus pieles están arrugadas y sus manos son la prueba de una vida que hasta el momento no ha sido fácil.
    8Dinero para la droga Algunos de estos menores llevan tres, cuatro o incluso siete años viviendo en las calles. Escapan de la pobreza o de la violencia que padecen en sus casas. Se crean grandes grupos de niños que viven juntos, trabajan recolectando basura y luchan por conseguir algunos centavos que, al final del día, irá a parar en drogas o en algo para comer. Los niveles de desnutrición son elevados, sus pieles están arrugadas y sus manos son la prueba de una vida que hasta el momento no ha sido fácil.
  • Una vez en el centro de rescate, los niños apilan la ropa vieja en mitad de una habitación y se preparan para tomar una ducha. El olor que desprende aquellas prendas usadas por años aleja a cualquiera que quiera entrar en la habitación. Pantalones rotos, camisetas sucias y rasgadas, zapatos y chancletas son amontonadas bajo la atenta mirada de todos los presentes.
    9La roña de la calle Una vez en el centro de rescate, los niños apilan la ropa vieja en mitad de una habitación y se preparan para tomar una ducha. El olor que desprende aquellas prendas usadas por años aleja a cualquiera que quiera entrar en la habitación. Pantalones rotos, camisetas sucias y rasgadas, zapatos y chancletas son amontonadas bajo la atenta mirada de todos los presentes.
  • A medida que los recién llegados se van duchando, el agua que corre por el suelo se torna negra y sucia, La mugre, el alcohol y el petróleo flotan en el agua como si de aceite se tratase.
    10Limpieza para una nueva vida A medida que los recién llegados se van duchando, el agua que corre por el suelo se torna negra y sucia, La mugre, el alcohol y el petróleo flotan en el agua como si de aceite se tratase.
  • Es el fin de una vida que ellos no escogieron y el comienzo de otra que, si bien nos los sacará de la pobreza, sí les brindará la posibilidad de vivir con dignidad. Más de 350.000 niños y niñas viven en las calles de Kenia, una cifra que toma aún más relevancia cuando la mitad de estos menores intentan sobrevivir en la capital, Nairobi.
    11Un futuro con dignidad Es el fin de una vida que ellos no escogieron y el comienzo de otra que, si bien nos los sacará de la pobreza, sí les brindará la posibilidad de vivir con dignidad. Más de 350.000 niños y niñas viven en las calles de Kenia, una cifra que toma aún más relevancia cuando la mitad de estos menores intentan sobrevivir en la capital, Nairobi.