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"Mi fichaje por el United fue muy raro"

Juan Mata es de esos futbolistas listos dentro y fuera del campo. Embajador de la firma de relojes IWC y estrella del Manchester United, debería ser clave en la refundación de La Roja

Juan Mata lleva chaqueta y camisa de Giorgio Armani y reloj de IWC
Juan Mata lleva chaqueta y camisa de Giorgio Armani y reloj de IWC

Como todos los grandes estadios de todos los grandes clubes, Old Trafford acoge un museo dedicado a la historia del equipo que allí juega todas las semanas. El del Manchester United, propietario de este recinto popularmente conocido como el Teatro de los Sueños, contiene desde los inevitables homenajes a los jugadores de aquella escuadra que en 1958 sufrió un accidente de avión en el que fallecieron 23 personas, entre futbolistas, miembros del cuerpo técnico y tripulación del aeroplano, hasta placas conmemorativas de clásicos encuentros. Entre ellas, una que recuerda el partido de ida de la semifinal de la Copa de Europa de 1957 –la primera con presencia de clubes ingleses– contra el Real Madrid. El club mancuniano es representado por la tradicional bandera británica, la Union Jack, mientras que el español, a pesar de la fecha en que sucedió el encuentro (18 años tras el final de la Guerra Civil que ganara en bando Nacional) se presenta bajo el manto de la bandera republicana. “No entiendo por qué cada vez que vienen españoles aquí, se vuelven locos sacándole fotos prescisamente a esto”, informa algo confundido el guía. Más adelante, ya casi al final del recorrido por el museo, nos encontramos con una enorme panel que celebra todos los nombres de los jugadores del Manchester United que han sido internacionales con los primeros equipos de sus respectivas selecciones. Hay franceses, protugueses, japoneses y hasta ecuatorianos. Pero no hay ningún alemán. Ni tampoco ningún español. “¿En serio?”, pregunta extrañado Juan Mata unas horas más tarde, durante el transcurso de la sesión fotográfica que tiene un lugar en un estudio en los límites del centro de la ciudad. “Pues debe haber algún tipo de maldición. Aún no me ha dado tiempo de ver ese museo, pero tengo que ir esta semana y fijarme en esto”. A la maldición a la que se refiere este zurdo de 26 años nacido en Burgos –aquel año su padre, que también fue jugador, militaba en las filas del equipo de la localidad–, pero asturiano de espíritu, tiene que ver con que, aun siendo fijo en las convocatorias de Del Bosque para la Roja, justo tras su millonario fichaje por el United, no fue llamado para un amistoso frente a Italia que el equipo debía jugar días después de esta entrevista. “Bueno, es normal. En el Chelsea he jugado poco”, razona con una mezcla de aplastante lógica y algo de inevitable tristeza.

Traje de Dior Homme, camisa Dockers y corbata H.E. by Mango ampliar foto
Traje de Dior Homme, camisa Dockers y corbata H.E. by Mango

El fichaje del ex de Oviedo, Valencia y Chelsea fue uno de los más sonados culebrones que decoraron los últimas fechas del mercado de invierno de la temporada 2013-2014. A pesar de haber sido elegido mejor jugador del club del Oeste de Londres en su primera temporada en el mismo, algo que solo había logrado antes el holandés Ruud Gullit, este zurdo que se formó en las canteras del Real Oviedo y el Real Madrid, no contaba en los planes de Mourinho. Apenas jugaba, y la hinchada se debatía entre la simpatía por su hasta entonces jugador preferido y la pleitesía que le rinde a Mou, aclamado en su retorno tras su errático periplo al frente del Real Madrid. El club londinense se había hecho con los servicios de Mata tras abonar 28 millones de euros al Valencia y ahora, finalmente, aceptaba una oferta de 45 millones del Manchester United, que negociaba una de sus peores temporadas en décadas. La firma del contrato fue prácticamente seguida a tiempo real por los medios británicos. “Fue todo muy raro”, recuerda el futbolista. “De golpe, me vi subido en un helicóptero junto a mis padres rumbo a Manchester. Al rato, estaba en la ciudad deportiva del club saludando al entrenador y charlando con Giggs”. El veterano galés, desde aquel preciso instante nuevo compañero de Mata en el club y el próximo año miembro del staff técnico que dirigirá el holandés Van Gaal, le saludó con una broma: “Ya no soy el mejor zurdo del equipo”, le dijo. “Fue una decisión complicada y a la vez fácil”, recuerda Mata. “Mira, sabía que no existían demasiadas opciones de tener minutos en el Chelsea, Mourinho me lo había dejado más que claro. Pero cuando surgió la opción de fichar por el United, aunque sea uno de los clubes más grande del mundo, dudé. El mal momento deportivo que atraviesa el club hace que sea muy probable que no juegue la Champions y eso siempre es un sacrificio. Pero en este caso vale la pena. Todo lo demás lo compensa”.

Finalmente, Mata entró en la lista de convocados de Del Bosque para el mundial aquelarre de Brasil. No jugó ni un minuto en las dos hecatombes frente a Holanda y Chile, confirmando así que hay algo de maldición en aquella placa en el museo de Old Trafford huérfana de nombres españoles. La primera debacle fue precisamente contra el combinado orange, dirigido por el que será su entrenador la próxima temporada en el Manchester United. Por correo electrónico, y desde la concentración de la Roja en Curitiba, días después del doloroso 5-1, Mata nos respondía esto al preguntarle sobre él: “No conozco a Van Gaal personalmente, pero todo el mundo sabe que es un entrenador con gran experiencia, con muchos éxitos en su carrera y que prepara muy bien los partidos, como pudimos ver en nuestro encuentro con Holanda. Ojalá nos ayude a conquistar muchos títulos”.

Aquí, con chaqueta y camisa de Giorgio Armani y reloj de IWC ampliar foto
Aquí, con chaqueta y camisa de Giorgio Armani y reloj de IWC

Si Gran Bretaña es grande, Manchester lo es incluso más

Cae el sol en Manchester y el jugador posa en un callejón que separa el estudio fotográfico de un pequeño parque. Ahí, unos niños pegan patadas a un balón –decir que juegan al fútbol sería harto optimista–, que tras golpear en el capó en un coche termina en los pies del jugador. Este se la devuelve con un delicado toque de interior que rueda con suavidad hasta alcanzar a uno de los muchachos que se acercaba a toda velocidad en pos de la pelota. El chaval se queda quieto un segundo, y en vez de agradecer que haya sido Mata quien la haya devuelto el esférico –si cae en pies de cualquiera de los demás participantes en esta sesión, la bola podía haber terminado en el techo de una casa en Wigan–, hace una mueca de desprecio y vuelve por dónde volvió. “Debe ser del City”, bromea el jugador que, a pesar de llevar poco tiempo en la ciudad, ya se ha hecho una idea de la enorme rivalidad que existe entre United y Manchester City, los dos grandes clubes de la capital mancuniana. “Aunque todo fue muy rápido, antes de venir aquí me dio tiempo de hablar con De Gea (el portero español que hoy comparte vestuario con el ex del Valencia) y, al contrario de lo que muchos me decían, él defendía que esta es una gran ciudad en la que vivir, con un tamaño más humano que Londres y con una importante vida cultural”, comenta el jugador, famoso en Londres por ser uno de los pocos futbolistas de la Premier League que utilizaba el transporte público para desplazarse por la ciudad y que era capaz de, con sus manos, coger el teléfono y reservar una mesa en un restaurante. Parecerá una tontería, pero el nivel de protección al que son sometidos los jugadores de élite por su entorno hace que muchos de ellos sean incapaces de recordar incluso su talla de ropa interior: en todo momento hay alguien que se encarga de todo lo que no tenga que ver con patear un balón. “Siempre he intentado valerme por mí mismo, mantener a mis amigos de siempre y disfrutar de las ciudades en las que he jugado. En Londres me lo pasé muy bien, es una ciudad maravillosa. Siempre había algún amigo en casa de visita, cosa que, al principio me hacía gracia, pero que a veces me daba algo de rabia. En teoría venían a verme, pero cuando yo me levantaba para ir a entrenar, ellos volvían de fiesta y se metían en la cama. Aquello era casi un albergue”, bromea el zurdo.

Túmbate y piensa en Mourinho

Juan Mata forma parte de esa extraña estirpe de futbolistas que son listos dentro y fuera del campo. En una rueda de prensa celebrada en Londres en septiembre de 2011, un periodista le recriminó que era demasiado inteligente para dedicarse a esto, aludiendo como ejemplo que el jugador compagina sus quehaceres balompédicos con el estudio de dos carreras, Marketing e INEF. La sala estalló en una carcajada y Mata negó la mayor. “Es que te hacen estas preguntas y qué demonios vas a contestar. Es un piropo, pero no puedo aceptarlo sin más. Si soy listo, debo negarlo (risas). He conocido muchos otros jugadores que tienen inquietudes, que leen libros, que ven series. No sé, Xabi Alonso, por ejemplo, y sobre todo, Esteban Granero, que es un tipo raro, pero raro bien”. Durante un tiempo, el ahora futbolista de la Real Sociedad y el zurdo del United coincidieron en Londres. Se veían cada semana. “Con él puedes hablar de cualquier cosa, de política, de economía…. Además, le encanta compartir lo que le gusta con los demás. Él me descubrió a músicos como Quique González y a escritores como Bukowski”. Este perfil cercano a la intelectualidad, plagado de inquietudes y alejado de cualquier divismo es el que hizo que una marca como IWC, una de las más potentes en el universo relojero y célebre por establecer una relación que va más allá de lo meramente profesional con sus embajadores –quienes son elegidos para ello no cobran por ejercer de tales– es el que hizo que la casa se fijara en él. “Es un orgullo formar parte de la gran familia que representa IWC, y de su mano, colaborar con organizaciones que ayudan a los más necesitados y en especial a los niños y niñas desfavorecidos de todo el mundo, como, por ejemplo, la Fundación Laureus. La relación con las personas de IWC es muy buena. Poco a poco hemos cogido una gran confianza que considero muy importante a la hora de fortalecer la relación. Son gente fantástica”, certifica el jugador. “Si quisiéramos hacer solo ruido, iríamos a por los más famosos y mediáticos, pero escogemos y nos acercamos a los deportistas que creemos que se ajustan a nuestro perfil. Hay unos valores que están por encima de la exposición mediática y Juan los tiene. Con él podemos hablar regularmente, decidir cosas juntos, ser amigos”, explican desde la marca.

Juan lleva gabardina, jersey y corbata de Hackett, camisa Mirto, pantalón Dockers y reloj IWC. Estilismo: Nono Vázquez ampliar foto
Juan lleva gabardina, jersey y corbata de Hackett, camisa Mirto, pantalón Dockers y reloj IWC. Estilismo: Nono Vázquez

Anochece en Manchester y la sesión fotográfica casi toca a su fin. Han sido bastantes más horas de las previstas y el futbolista ha posado con paciencia y profesionalidad. Mata debe ahora poner cara circunspecta. “Un poco más serio, por favor”, le pedimos. Y lo intenta, pero no le acaba de salir. Le requerimos que piense en algo malo, pero parece demasiado buen tipo para hacerlo. De hecho, parece incluso estar disfrutando de todo esto. En el camerino, cada vez que se prueba una prenda algo excéntrica, de aquellas que jamás osaría lucir por la calle –aunque una célebre imagen suya luciendo un polo Fred Perry le hizo durante un rato ser celebrado como el jugador más estiloso de la Premier por la prensa británica–, pide a algún miembro del equipo que le retrate con su móvil vistiéndola, luego se ve en la pantalla y se parte de risa. “Esta me la guardo, mis colegas lo van a flipar”, dice al respecto de una suerte de camiseta de canalé que le sienta bastante mejor de lo que todos esperábamos. Al final, ya desesperados ante la imposibilidad de sacar algo de maldad de su gesto, optamos por la última carta que nos queda por jugar: “¡¡¡Piensa en Mourinho!!!” Un segundo de silencio... y una enorme carcajada. “Cabrones, no me hagáis esto, joder”.

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