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Angela Merkel adelgaza 10 kilos por motivos de salud

Los médicos aconsejaron a la canciller que perdiera peso tras sufrir el accidente de esquí que le obligó a moverse con muletas

Angela Merkel, a la izquierda con su nueva silueta, y antes de adelgazar.
Angela Merkel, a la izquierda con su nueva silueta, y antes de adelgazar. REUTERS / GETTY

La canciller alemana, Angela Merkel, es una mujer dueña de una enorme disciplina, una cualidad que dejó de ser un secreto y que le ha ayudado a mantenerse en el poder durante ocho largos años con un éxito que causa la envidia a sus amigos y adversarios políticos. Esta virtud ha hecho posible devolverle a la mujer más poderosa del mundo, según la revista Forbes, una figura que deslumbró a su anfitrión Barak Obama durante su reciente visita a Washington y a la prensa estadounidense.

Según reveló el influyente periódico BILD, la canciller, después de sufrir una lesión en la pelvis mientras practicaba su deporte favorito, el esquí de fondo, en un balneario de invierno suizo aceptó los consejos de sus médicos y se sometió a una estricta dieta que le ayudó a bajar la friolera de diez kilos en los últimos cuatro meses.

La nueva figura de Merkel, en efecto, ya había provocado varios comentarios en los salones políticos de Berlín, donde circulaba una interrogante que quedó dilucidada este martes por el BILD. ¿Por qué está tan delgada la canciller? La respuesta fue breve y categórica: “Desde su accidente de esquí, a fines de diciembre, Angela Merkel se sometió, por consejo de los médicos, a una dieta”, señala el BILD.

Para acelerar la recuperación y facilitar sus desplazamientos que hacía, ayudada de muletas, la canciller dejó a un lado todos los alimentos que pudieran impedir su decisión de bajar de peso y dio órdenes de que fueran eliminados todos los bocadillos que suelen servirse cuando los políticos se reúnen para solucionar los problemas de la nación.

Una tradición casi legendaria en el mundo político alemán obliga a que en todas las reuniones políticas que se llevan cabo en el país, se sirvan bocadillos adornados con rodajas de queso y de embutidos. Por las tardes, las reuniones se enriquecen con sabrosos pasteles y mucho café. Pero, a causa de la dieta que se impuso la canciller, las bandejas con bocadillos de queso y embutidos desaparecieron de la vista de Merkel y fueron reemplazadas con platillos repletos con verduras crudas como zanahorias.

“Desde que la canciller dejo de caminar sin muletas parece haber adquirido una nueva agilidad, sube sin problemas las escalerillas de su avión y tiene una delgadez casi juvenil”, señala el diario. El milagro, al parecer asombró a la prensa estadounidense que cubrió la visita que hizo Merkel el viernes pasado a Washington, donde su anfitrión, Barack Obama, le dedicó cuatro horas de su valioso tiempo.

“Angela Merkel se ve mucho más deportiva y rejuvenecida”, comentó una famosa presentadora de la TV estadounidense al observar la nueva figura que ofrece la canciller. “Ella ordenó que alejaran de su vista los platillos con los bocadillos cuando tiene reuniones en la sede del partido”, añadió el periódico que reveló también que la canciller dejó de beber vino.

El éxito que ha tenido Merkel con su dieta puede hacer escuela en el seno del gobierno germano, donde dos importantes ministros tienen una figura que pide a gritos un sacrificio: Sigmar Gabriel, el poderoso ministro de economía y vicecanciller y el ministro de la cancillería, Peter Altmaier, un estrecho colaborador de Merkel. Gabriel no parece estar preocupado de su robusta figura, pero Altmaier, que ya pesa más de 140 kilos, ha decidido intentar bajar de peso o, al menos, mantenerse en forma, utilizando una bicicleta cuando se lo permite el trabajo.

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