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Lisboa está lista para su primer plano

La capital lusa es prácticamente protagonista en la última colaboración entre Bille August y Jeremy Irons, de estreno hoy

Jeremy Irons llega a la capital portuguesa en busca de iluminación en 'Tren de noche a Lisboa'
Jeremy Irons llega a la capital portuguesa en busca de iluminación en 'Tren de noche a Lisboa' Wrekin Hill Entertainment

Jeremy Irons y el director danés Biilie August han vuelto a Lisboa 20 años después. En su primera vez la ciudad sirvió para recrear el Chile de La casa de los espíritus de Isabel Allende. Ahora regresan para adaptar de nuevo una novela, Tren nocturno a Lisboa, otro best seller a medio camino entre el género romántico, el thriller y el homenaje declarado a la ciudad blanca y empedrada.

Hasta ahora, el retrato en celuloide más certero era la película de Wim Wenders Lisboa Story

En las vitrinas de August brillan dos premios Palma de Oro en el festival de Cannes, aunque tal vez su mayor hazaña sea el haber sido bendecido por el mismísimo Ingmar Bergman como heredero de su particular reinado en el cine europeo. "No hay comparación entre hacer un filme así, en una ciudad como esta con realizar un blockbuster. Escogería estar aquí todas las veces", declaró Irons en la rueda de prensa de presentación de la película.

El cine ha mirado mucho a Lisboa. Quizá la película de Wim Wenders Lisboa Story sea el retrato en celuloide más certero hasta ahora, a la vez que el ejemplo de ese canon europeo piropeado por el actor inglés, que no rodaba en el Viejo Continente desde hace casi una década. “La única cosa verdadera es la memoria, pero la memoria es una invención. En el cine la cámara puede fijar un momento, pero ese momento hoy ya ha pasado”, decía el decano del cine portugués, Manoel de Oliveira, en el cameo que hacía en la película de Wenders.

Atascado en la memoria está el personaje interpretado por Irons, un profesor suizo de literatura atrincherado entre sus libros, admirador de Marco Aurelio, emperador y filósofo a la vez, hombre de acción y de pensamiento. Unas diatribas con inevitables ecos a Fernando Pessoa, el poeta bandera de Portugal, que, cómo no, también tiene su hueco en el filme.

Lisboa, Jeremy Irons y algo rojo; parecen los requisitos una boda Morlock.
Lisboa, Jeremy Irons y algo rojo; parecen los requisitos una boda Morlock. Wrekin Hill Entertainment

“Un momento fortuito hace que el protagonista se embarque en un viaje tanto geográfico como filosófico, que se produce a través de un libro que le conmueve y la gente que conoce en ese viaje”. Así resume Irons la peripecia de su personaje, que llega a una luminosa Lisboa siguiendo la pista de un poeta colaborador de la resistencia contra la dictadura del Salazar.

Los planos se abren como pupilas al sol cuando el protagonista bebe agua de la fuente del mirador de San Pedro de Alcantará del Barrio Alto. O en las empinadas callejuelas de la Alfama, donde se cita con el personaje interpretado por Bruno Ganz, otro peso pesado del cine europeo que vuelve a la ciudad 30 años después de rodar otra hermosa celebración de los barrios viejos lisboetas con En la ciudad blanca.

El autor suizo de la novela Peter Bieri, que firma con el pseudónimo de Mercier, ha quedado contento con la cinta. “Ha sabido capturar el argumento y los personajes así como la cualidad poética de la obra”.

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