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SodaStream se hunde en Bolsa tras la polémica con Scarlett Johansson

La polémica surgida tras protagonizar un anuncio para la empresa israelí con sede en territorio palestino ocupado obligó a la actriz a abandonar su puesto como embajadora de Oxfam

Los valores caen un 3,3 % en la Bolsa de Nueva York

Scarlett Johansson en una imagen publicitaria de Sodastream.
Scarlett Johansson en una imagen publicitaria de Sodastream.

Las acciones de la empresa israelí SodaStream en la Bolsa de Nueva York se han hundido en los últimos días hasta alcanzar su mínimo en más de un año. Hace unas semanas su nombre era apenas conocido, pero la controversia generada por el anuncio protagonizado por Scarlett Johansson parece haberle dado al menos notoriedad. La actriz estadounidense abandonó su puesto como embajadora de la ONG Intermon Oxfam en medio de duras críticas por su decisión de protagonizar la campaña de publicidad de una empresa situada en territorio palestino ocupado.

Pero ahora el precio de las acciones de la compañía israelí, una de cuyas fábricas opera en el asentamiento judío de Maale Adumim, se ha situado este martes en 35,34 dólares, una caída del 3,3 por ciento respecto al día anterior, según ha informado el diario israelí The Jerusalem Post. Estas caídas se suman al descenso del 26 por ciento registrado el 13 de enero después de que la empresa no alcanzara las ganancias proyectadas en 2013. Fue además el primer día que abría la Bolsa tras la decisión de SodaStream de fichar a Johansson como anunciante de su máquina para hacer zumos.

La polémica por el papel de Johansson ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre la explotación de recursos palestinos en los asentamientos instalados ilegalmente por Israel sobre su territorio, en base al reconocimiento de Naciones Unidas. Oxfam criticó a la actriz por participar en el anuncio y apuntó que, si bien "respeta la independencia de sus embajadores (...) las empresas que operan desde asentamientos israelíes agravan la pobreza y las violaciones de los derechos de las comunidades palestinas" a las que la organización apoya a través de sus proyectos. "Así, Oxfam se opone a cualquier actividad comercial que provenga de estos asentamientos, ilegales conforme al Derecho Internacional", detalló. "Hemos expresado nuestras preocupaciones a la señora Johansson y hemos entablado un diálogo para debatir estas cuestiones tan importantes", apostilló.

En respuesta, Johansson anunció la semana pasada que abandonaba su papel como embajadora de la organización por "diferencias fundamentales de opinión", tras defender poco antes que las empresas que trabajan en los asentamientos suponen un ejemplo de cooperación económica entre israelíes y palestinos. La respuesta de la ONG llegó en forma de comunicado, en el que aceptaba la renuncia de la actriz y expresaba su "gratitud" con la actriz por sus "muchas contribuciones" durante los ocho años que ha colaborado con la organización. Sin embargo, recalcó que el papel de Johansson como imagen de SodaStream es "incompatible con su función como embajadora de Oxfam".

Por su parte, la empresa israelí anunció que planea una visita de Johansson a Israel. "Nunca ha estado en Israel. Esperamos recibirla este mismo año", dijo el presidente de SodaStream, Yonah Lloyd, en medio de una campaña de organizaciones ultranacionalistas en favor de la actriz por su decisión. Una notoriedad que aprovechó para defender que la fábrica de la empresa en Maale Adumim "permite a los palestinos que trabajan en ella conseguir un sueldo para apoyar a sus familias" y aseguró que en ella se trabaja "en una atmósfera de coexistencia". "Si los activistas (pro palestinos) vinieran a la fábrica, cambiarían de opinión e incluso pedirían un trabajo", remachó Lloyd.

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