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Sonja Kinski: “Soy feliz con mi apellido, pero no quiero hablar de mi abuelo”

La nieta del mítico protagonista de Nosferatu, e hija de Nastassja Kinski, debuta en Hollywood Aclara que no entrará en los escándalos sexuales en que este año se vio envuelta su familia

La actriz Sonja Kinski.
La actriz Sonja Kinski.

La saga de los Kinski continúa y una tercera generación despunta en Hollywood. Se trata de Sonja, de 27 años, hija de Nastassja y nieta de Klaus. La misma belleza que su madre, la protagonista de Tess, Corazonada o París, Texas y el mismo apellido que su abuelo, el intérprete conocido por sus trabajos con Werner Herzog en películas como Aguirre y la cólera de los dioses, Fritzcarraldo o Nosferatu. Sonja Kinski debuta ahora como actriz en Hollywood con Diamond in Vynil y no ha podido librarse de que la persigan los escándalos de su familia. Sin embargo, al mismo tiempo de que no oculta el amor que la une a su madre, tiene una clara falta de interés por todo lo que se refiere a su abuelo.

Como declaró recientemente hablando con la prensa con motivo de su estreno, de Nastassja lo que sea, pero a Klaus ni mencionarlo. No es de extrañar, dados los antecedentes familiares. Este mismo año Nastassja Kinski reconoció que su padre había intentado abusar de ella cuando era niña, aunque no lo logró. Su mediohermana, Pola, tuvo peor suerte, según relata en un libro publicado en enero, en el que acusa de constantes abusos sexuales al ya fallecido actor.

A pesar de este legado, la joven Sonja, nacida en Ginebra en 1986 y fruto de la relación de Nastassja con el productor Ibrahim Moussa, prefirió mantener el apellido Kinski. “Tengo el mayor respeto y admiración por mi madre”, declaró a la prensa como para justificarlo. Criada en Italia, donde tenía al director Roberto Zeferelli como vecino, la actriz y modelo vive desde hace años en EE UU donde se mudó con Nastassja cuando esta se casó con el productor musical Quincy Jones. Aún así, se siente a caballo entre los dos mundos, “la vieja Europa”, como dice ella, y el país americano donde vive, trabaja y ahora forma parte de una nueva generación de cine independiente, gracias al filme que dirige JR Hughto.

Según comentó, de su madre recibió también el mejor consejo artístico de su nueva carrera. “Solo trabaja con los mejores”, le dijo. “Claro que para ella fue fácil”, añadió su hija, recordando los trabajos de su madre con Roman Polanski, Francis Coppola y Wim Wenders, entre otros. La joven Kinski todavía no cuenta con ese pedigrí en su carrera, pero sí con el deseo. Tiene especialmente ganas de trabajar con Martin Scorsese, aunque también le interesa la obra del polémico Lars Von Trier, además de realizadores más jóvenes como Paul Thomas Anderson y Spike Jonze.

Pero mientras se labra su propia carrera, son inevitables para Sonja las comparaciones con su madre. Especialmente en lo que se refiere a la sensualidad de su belleza. “Ella fue y todavía es mucho más hermosa que yo”, reconoció la joven de su madre, de 51 años, que estos días tiene puesta su atención al otro lado de las cámaras, interesada en el mundo del fútbol y del flamenco y deseosa de aprender español, como ya hizo antes con el italiano, idioma que domina a la perfección.

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