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Marca Sara Carbonero

Todo empezó con un beso en Sudáfrica. El portero campeón del mundo se lanzó sobre la periodista y su vida dio un vuelco. Hoy es una máquina de crear tendencias y de hacer dinero. Las firmas la adoran. Directa o sutilmente, lo vende todo. Hasta lencería cuando está embarazada de siete meses

Sara Carbonero, embarazada del siete meses.
Sara Carbonero, embarazada del siete meses.

Embarazada de siete meses y embajadora de una firma de lencería parecía una combinación imposible hasta ahora. Pero Sara Carbonero ha roto la norma, una más, y ha protagonizado esta semana en Madrid una aparición estelar en la fiesta del vigésimo aniversario de la firma Women’Secret. La periodista puso en juego la fórmula que tanto crédito le está dando: su imagen, unida a su maternidad y a las declaraciones sobre su novio, Iker Casillas, igual a una suma de seis dígitos en la factura. Carbonero es tendencia. Las firmas reclaman su presencia. Los diseñadores sueñan con que vista sus creaciones. Todo lo que toca se convierte en éxito inmediato. En poco más de dos años ha forjado su propia marca. Con ella factura más que como periodista de Telecinco.

No es casualidad que la empresa que gestiona los negocios de Sara Carbonero se llame Recuerdos de Sudáfrica, SL —creada como agencia de publicidad y con un patrimonio de un millón de euros—. Y es que fue en ese país donde la carrera profesional y la vida personal de la periodista dieron un vuelco. La culpa la tuvo un beso. El que le dio el portero de la selección española instantes después de ganar el Mundial de fútbol delante de una audiencia televisiva millonaria. La vida de Carbonero cambió ese día. Su noviazgo quedó ratificado, y los aficionados vincularon a partir de ese momento la vida del futbolista y sus éxitos deportivos con la periodista. Juntos forman una pareja que parece diseñada por un experto en mercadotecnia. “Hay tres tipos de celebridades: los que te llevan a un mundo de ensueño, los que viven una vida con la que uno se puede identificar y los que están en la cima; pero en un momento dado puede ponerse a tu altura”, explica Ana Rumschisky, profesora de Marketing de IE Business School. “Sara pertenece a la segunda categoría, e Iker, a la tercera. Son triunfadores, pero cercanos. No hacen ostentación. No como David y Victoria Beckham; ellos pertenecen a los que venden mundos inalcanzables”.

Rumschisky considera que el éxito de Carbonero va unido a su pareja. “Sara sin Iker no sería lo mismo, y eso que ella es estupenda”. Según los estudios realizados por esta experta en marketing de famosos, la periodista goza de influencia en un sector de mujeres que va desde los 18 hasta los 60 años. “Valoran de ella que es una buena profesional, una chica guapa, cercana, que ha conseguido enamorar a uno de los héroes deportivos nacionales. Lo tiene todo para muchas de ellas”, sostiene Rumschisky. Y añade: “Por eso las marcas la buscan. Las jovencitas quieren parecerse a ella y las mujeres de más edad la siguen con interés”.

En estos dos años, Sara Carbonero ha hecho publicidad para las firmas Pantene, Premium Calcio y Ford Focus. Sus tarifas son un secreto bien guardado, pero personas conocedoras del sector señalan que la periodista firmó contratos de más de 100.000 euros con estas compañías. Similar cifra es la que Women’Secret le ha pagado por el último trabajo. Jaume Miquel, director general de la marca, no quiere dar datos. “Lo importante para nosotros es que Sara ha sabido trasladar el mensaje que nosotros queríamos a la perfección. Además, ella está muy vinculada a la firma”. Miquel descubrió a través de los empleados de la tienda de la calle de Orense de Madrid que la periodista era cliente. Carbonero también cobra por asistir a actos. Su tarifa es de 12.000 euros por aparecer en eventos publicitarios.

Paralelamente a su incursión en el mundo de la publicidad, su carrera como periodista también ha experimentado una evolución. Sigue presentando el espacio de deportes del informativo de mediodía en Telecinco, pero inmediatamente después de concluir la información, y sin cambiar de plano, promociona algún producto. Por este trabajo cobra, al igual que otras estrellas de la cadena, 3.000 euros al día.

El sueldo de la periodista en Telecinco también se ha revalorizado. Fuentes de la cadena aseguran que cobra como “una de las grandes de la casa”, pero no aportan detalles de la cantidad ni de las colaboraciones que realiza en otros espacios de Mediaset. Carbonero fue una apuesta de Paolo Vasile, quien decidió ficharla en 2009 cuando trabajaba en LaSexta, tras comenzar su carrera profesional como becaria en Radio Marca.

El abogado Carlo Cutropía es quien lleva la carrera de Sara Carbonero, quien la asesora y gestiona sus contratos. Cutropía es además el actual representante de Iker Casillas, quien ha mediado en el reciente conflicto entre el portero del Madrid y sus padres por los derechos de Ikerca, SL, la sociedad patrimonial y de imagen que compartían.

Estrella de Google

Sara Carbonero también triunfa en Google. En marzo de 2010 alcanzó su primer éxito de búsquedas cuando la pillaron besándose con Casillas. Mayor repercusión global tuvo otro beso, el que el portero le dio tras ganar el Mundial, que supuso el mayor número de búsquedas que ha generado. Otro de sus éxitos fue cuando metió la pata en una entrevista a Iniesta al preguntarle si le hubiera gustado marcar, olvidando que lo hizo.

Hasta ahora, las apariciones publicitarias de la pareja se han producido en solitario, aunque en el último anuncio que ha realizado el portero hay una referencia a “ella” que los expertos interpretan como un guiño a Carbonero, lo que supondría un nuevo giro y quizá la puerta abierta a un trabajo juntos.

En sus comparecencias públicas remuneradas, Carbonero habla abiertamente de su vida personal. El miércoles contó que se encuentra muy bien en esta última etapa de su embarazo, que espera poder trabajar hasta el final y que todavía no sabe qué nombre pondrá al niño que espera. “Me gusta Iker, pero preferiría que no se llamara así”. Esta vez no hubo referencias al futuro profesional del portero del Real Madrid, relegado este año a la suplencia en los partidos de Liga. Hace dos meses, unas palabras suyas fueron interpretadas como que Casillas pensaba dejar el equipo en enero.

Todo ello lo contó vestida con un traje de tirantes de terciopelo color azul de líneas muy sencillas y una cadena al cuello con una cruz en horizontal de una marca que horas después difundía la imagen a modo de promoción. Y es que si las palabras de la periodista importan, tanto o más importa su imagen. Sara Carbonero no solo hace publicidad directa, también indirecta.

Eva Hernández, directora de Piazza Comunicación, que gestiona diversas marcas de lujo, estuvo ese día más pendiente de su look que del mensaje, por si había tenido suerte y Carbonero lucía algo suyo. La periodista recibe en su casa de la urbanización La Finca, en Madrid, regalos de muchas firmas. Bolsos, zapatos, botas, fulares, camisetas, vestidos, pulseras o gafas de sol llegan sin parar. Se los envían con la esperanza de que algún día decida ponerse algo. Lo que escoja se convertirá en tendencia y se agotará en las tiendas. “Fue Sara quien puso de moda hace dos años las pulseras de rosario. La gente llegaba a las tiendas buscándolas con recortes de revistas en los que aparecía ella. Lo mismo sucedió con una camiseta con un corazón que llevó un Día de San Valentín”, explica Eva Hernández. “Sara crea tendencia. Antes este fenómeno se originaba en las pasarelas. Era el tiempo de las modelos Nieves Álvarez, Eugenia Silva y tantas otras. Ahora el fenómeno es otro. Es Sara, y en menor medida, las actrices Paula Echevarría y Blanca Suárez, quienes pueden convertir en éxito una creación. La moda se vende ahora en la calle y la lucen estas famosas con las que muchas mujeres se identifican. Desde hace tres o cuatro años es así, y parece que este fenómeno va a durar”.

 

 

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