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Hollywood ‘made in China’

Leonardo di Caprio, Nicole Kidman, Catherine Zeta-Jones, John Travolta,y Ewan McGregor apoyan la puesta en marcha del mayor complejo cinematográfico del mundo en Qingdao

Nicole Kidman, durante la inauguración del Hollywood de China.
Nicole Kidman, durante la inauguración del Hollywood de China. CORDON

En China gustan mucho los superlativos. Cualquier proyecto tiene que ser diseñado a lo grande para atraer un mínimo de atención, y si uno es el hombre más rico del país la presión para que sorprenda al mundo es todavía mucho mayor. Pero el magnate del ladrillo Wang Jianlin, cuya fortuna Bloomberg estima en 10.900 millones de euros, no ha decepcionado: el fin de semana inauguró en la ciudad costera de Qingdao el mayor complejo cinematográfico del mundo. Y lo hizo por todo lo alto, rodeado de las estrellas que más brillan en ambas orillas del Océano Pacífico.

Ídolos de Hollywood como Leonardo di Caprio, Nicole Kidman, John Travolta o Ewan McGregor se encontraron con sus homólogos chinos, entre ellos Tony Leung, Zhang Ziyi, o Jet Li, para escenificar un nuevo orden mundial en el que las industrias cinematográficas de Estados Unidos y China están unidas por un poderoso lazo que no sabe de política: el dinero. No en vano, la empresa que preside Wang, Dalian Wanda, protagonizó en mayo de 2012 la mayor adquisición de una compañía china en la superpotencia americana al comprar la segunda mayor red estadounidense de salas, AMC.

Ahora, en un nuevo paso hacia la hegemonía mundial del celuloide, Wang invertirá 30.000 millones de yuanes (3.750 millones de euros) en la Ciudad del Cine, un parque de 540 hectáreas que albergará 20 estudios, incluido el más grande del planeta con un escenario subacuático permanente, un museo de cera, un puerto deportivo, un salón del automóvil, y hoteles de lujo. Se espera que abra sus puertas en 2017, y que en su interior se rueden 30 producciones extranjeras y cien nacionales al año. “Servirá para convertir a China en una superpotencia de la cultura y lanzar la marca del país a nivel global”, aseguró Wang en su discurso de inauguración.

Pero todavía hay más. En septiembre de 2016 se tenderá por primera vez la alfombra roja del nuevo Festival Internacional de Cine de Qingdao, que contará con un Día del Oscar -ya ha conseguido para ello la aprobación de la Academia de Cine norteamericana- y competirá en glamour con el de Shanghái. “Creo que se convertirá en uno de los principales certámenes a nivel mundial en un plazo de 3 a 5 años, porque el futuro del cine está en China”, sentenció Wang. De hecho, el empresario confía en que la división cultural de su negocio, cuyos pilares principales son los centros comerciales y los hoteles de lujo, se beneficie del interés que el Partido Comunista tiene en proyectar una imagen ‘suave’ del país e ingrese 80.000 millones de yuanes (10.000 millones de euros) al año tras la apertura de la ‘Ciudad del cine’. “Actualmente, la industria de la cultura supone solo el 2% de nuestra economía, mientras que en América es un 20%. El potencial es enorme”.

A pesar de la megalomanía del proyecto, no se trata del capricho de un multimillonario excéntrico. Wang prevé que los ingresos de taquilla en China superen a los de Estados Unidos en 2018, y que sigan aumentando hasta duplicarlos en 2023. “La economía china está creciendo rápido, pero todavía es sólo la mitad de la americana. En 10 años se pondrá a la altura. No obstante, la industria cinematográfica china es incapaz de competir con Hollywood por la gran brecha que todavía existe”, explicó Wang.

Pero su sueño no es competir con Estados Unidos sino lograr una cooperación que beneficie a ambos países. Lo ha demostrado produciendo filmes como el debut en la dirección de Keanu Reeves -El hombre del Tai-Chi- e impulsando fuera de sus fronteras películas chinas como Police Story 2013  con Jackie Chan, o El Rey Mono, con Chow Yun-fat. Afortunadamente para Wang, el mundo también quiere darle un bocado a ese goloso pastel que es el mercado chino, y qué mejor para demostrarlo que la espectacular puesta de largo del fin de semana. Sin duda, Wang sabe dar la campanada.

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