La Unión Europea se equivoca
Los Gobiernos de los países miembros de la Unión, y la misma Unión, se equivocan al primar los intereses del mundo financiero por encima de los intereses de sus ciudadanos. Es incluso posible que lo hagan de buena fe, convencidos de que salvar el sistema es lo mejor para Europa. Es posible que piensen que dejarla caer significaría la ruina para los ciudadanos y el colapso de las instituciones. De ello los han convencido. Pero no se dan cuenta de que fomentando con cada una de sus decisiones el descontento primero, la rabia y la desesperación al final, de sus ciudadanos están abocando al desastre a la Unión y a sus diferentes países. Incluso me atrevería a decir que a la misma democracia.
La desesperación nunca ha sido buena consejera; de ella solo pueden salir corrientes populistas o totalitarias que pueden acabar con muchas de las conquistas de los países democráticos. No hay más que echarle un vistazo a la historia para darse cuenta de ello. Lamentablemente, me temo que la regeneración de la democracia de la que tanto se oye hablar estos días va a pasar antes por una época aún más oscura que la actual. Y todo porque nuestra clase política no escucha y no analiza. Pero los platos rotos los pagaremos todos.— Laura Silvani Hurtado.


























































