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Arnault se llevó su capital familiar a Bélgica en 2011

El hombre más rico de Francia depositó las acciones que le aseguran el control de LVMH en una sociedad belga. Un portavoz niega que lo hiciera por motivos fiscales

El empresario del lujo Bernard Arnault.
El empresario del lujo Bernard Arnault. AFP

Bernard Arnault, el hombre más rico de Francia, dueño de una fortuna estimada en 22.000 millones de euros según Bloomberg, trasladó las acciones que le confieren el control del grupo LVMH a una sociedad belga en 2011, informa hoy el diario parisiense Libération.

El departamento de prensa del millonario, que no ha desmentido la información, ha asegurado que el objetivo del movimiento no fue fiscal, sino que trataba de proteger su posición mayoritaria en el conglomerado de lujo con vistas a transferir el control de las acciones y el poder del grupo al exministro de Economía Thierry Breton en caso de que Arnault desaparezca prematuramente.

En septiembre pasado, cuando el empresario que lidera el mayor imperio del lujo mundial solicitó la nacionalidad belga, la prensa de ese país contó que el presidente ejecutivo del grupo creó en 2008 una fundación en Bélgica, llamada Protectinvest, para preparar su sucesión.

Según Libération, Arnault decidió transferir el 7 de diciembre de 2011 el 31% del capital del grupo familiar Arnault a otra sociedad belga, llamada Pilinvest, y también depositó en ella el usufructo del 48,5% que disfrutarán sus cinco hijos hasta que muera.

Un portavoz de LVMH ha matizado que la transferencia de acciones solo busca “asegurar la perennidad e integridad del grupo en caso de muerte accidental”, y evitar que alguno de sus herederos, nacidos de dos madres distintas, pueda vender su parte de forma individual.

El diario explica que la idea de Arnault es transferir ahora las acciones desde Pilinvest a la fundación Protectinvest, que las conservaría hasta 2023, fecha en la que el hijo menor de Arnault debe cumplir 25 años. Solo entonces podrían disponer los hijos libremente de las acciones. Hasta ese momento, la regencia prevista estaría formada por un comité de tres “sabios” presidido por el exministro Breton, hoy dueño de la empresa Atos Origin.

La exclusiva de Libé añade un detalle significativo: las fundaciones belgas permiten donar capital y bienes a los herederos en vida pagando un impuesto del 3%. Pero para poder acogerse a esa ganga, tanto el legador como los legatarios deben ser residentes fiscales en el país. Arnault aseguró en septiembre, al ser criticado por solicitar la nacionalidad belga, que seguirá manteniendo su domicilio fiscal en Francia. Y ahora su portavoz añade la sucesión se gestionará en Francia pagando los derechos sucesorios correspondientes.

Quizá sea verdad, sobre todo porque, de momento, la tramitación de la nacionalidad belga del millonario francés ha recibido ya dos pareceres oficiales negativos (el Parlamento debe decidir en los próximos meses). Además, la fiscalía de Bruselas mantiene abierto una investigación contra el grupo LVMH por irregularidades contables y societarias.