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CARTAS AL DIRECTOR

Homenaje a la sanidad pública

Toda mi vida he necesitado el apoyo de la sanidad pública y no tengo nada más que palabras de agradecimiento. Padecí un cáncer a los tres años y como consecuencia de los efectos secundarios he sido tratada en el hospital Ramón y Cajal de Madrid desde la infancia. En ese momento nadie apostaba por mí, pero gracias a sus esfuerzos y a mi familia, he podido llegar a los 41 años.

Por eso, quiero agradecer a todo el personal del hospital por su profesionalidad y humanidad, en especial al doctor Jiménez Cosme que durante tanto tiempo me atendió y me enseño cómo afrontar las adversidades.

Actualmente, en momentos muy difíciles para mí, cuando mi vida está otra vez en peligro, me han abierto nuevamente las puertas. En estas graves circunstancias, tengo que agradecer a los doctores Lago Viguera y Gaudó Navarro la enorme labor que están desarrollando desinteresadamente para devolverme la esperanza de seguir viviendo y en lo posible mejorar mi calidad de vida.

Me gustaría hacer constar que soy una persona que puede disfrutar de una vida plena, aunque con sus limitaciones, gracias a los profesionales y medios de la sanidad pública que con su ayuda y mi esfuerzo he ido superando los retos que han ido surgiendo.

En estos momentos de crisis me asalta el miedo a que la sanidad pública, que ha dado esperanza y dignidad a muchas personas, como a mí misma, pueda ser desmantelada. Los más perjudicados serían los más necesitados. Una vida no tiene precio.— María Cristina Martín Sardina

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