A vueltas con la reforma eléctrica
Dada su complejidad, el asunto de la reforma eléctrica se alarga inevitablemente; y los comentarios, discusiones, sugerencias y presiones forzosamente han de continuar. Me extraña, sin embargo, no haber visto propuestas radicales —ahora que estamos con ellas en otros terrenos— para solucionar el escollo principal, a saber, cómo poner fin al elevadísimo y creciente déficit de tarifa.
Al respecto me pregunto si el Gobierno se ha planteado la posibilidad de revisar a la baja, por la vía legal pertinente, esa cuantía acumulada, pues la cifra actual deriva esencialmente de los costes excesivos calculados y aplicados durante años por el propio sector productivo (más las cargas financieras correspondientes).
No son culpables, en cambio, las tarifas que pagamos los consumidores, que no estaban desfasadas hace cinco años y que están ahora a la cabeza de las europeas —como ya reconocía el propio discurso de investidura de Rajoy—, tras las excepcionales subidas consentidas durante este ya largo periodo de crisis, y ello a pesar de nuestra baja inflación general.
De no procederse a una revisión así, cabe preguntarse cuánto más y durante cuántos años habremos de pagar aún tarifas máximas, con sus nefastas consecuencias para el consumo privado y para la tan deseada competitividad de nuestras empresas.— Pedro Andrés Yebra.


























































