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Clint Eastwood ya no pone orden

Al mítico actor le han montado un ‘reality’ en su propia casa. Literalmente. Cómo han conseguido su esposa e hijas que Harry el Sucio convierta su vida en un ‘gran hermano’ es un misterio

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Francesca, Dina y Morgan, hijas y esposa (en el centro) de Clint Eastwood, en el lanzamiento del ‘reality’ ‘Mrs. Eastwood and company’, el 18 de abril, en Pasadena (California)

A Clint Eastwood no le gustan los regalos. En su último cumpleaños, su mujer, la periodista Dina Eastwood, contó que su marido se pone de mal humor cuando ella o sus hijas pasan por alto la infranqueable norma de no obsequiarle nada en fechas señaladas. Así que la semana pasada, cuando el cineasta cumplió 82 primaveras, no hubo excepción. Su esposa incluso se había encargado de que ninguno de los técnicos audiovisuales que desde hace meses inundan su casa con micrófonos y cámaras cometiera el error de felicitarlo.

La historia de los cables en casa de los Eastwood comenzó cuando su esposa, expresentadora reconvertida en exitosa buscatalentos, llevó a una banda de jóvenes sudafricanos a vivir a la mansión que el matrimonio comparte con sus dos hijas menores con el fin de convertirlos en estrellas del pop. Las consecuencias de mezclar a seis adolescentes con las niñas de la casa no tardaron en aparecer, y de pronto el lío era tan inmenso que una disparatada idea comenzó a revolotear por la cabeza de Dina. “Esto deberían grabarlo”, le dijo un buen día a su laureado marido. “Deberíamos convertir nuestra vida en un reality show”. Dicho y hecho. El legendario actor, cuyas opiniones respecto a este proyecto son un misterio, no lo detuvo.

Así se fraguó Mrs. Eastwood & company, un programa que se estrenó el pasado 20 de mayo en EE UU y que la señora Eastwood protagoniza junto a Francesca, la hija de 18 años que el actor tuvo con Frances Fisher, y Morgan, la única heredera en común del matrimonio. El estilo Kardashian, nacido en un reality de la misma cadena, E!, se huele a leguas. Y aunque el símil es inevitable, hay que reconocer que al menos estas esperaron a que muriera su famoso padre, el abogado defensor de O. J. Simpson, para hacer añicos la compostura de la familia.

Lo cierto es que las hermanas Eastwood poseen los ingredientes necesarios para fascinar a los estadounidenses adictos al género. A Francesca le faltó tiempo para adjudicarse un novio famosillo cuando vislumbró su alentador futuro en la tele. Su relación con el fotógrafo Tyler Shields, 12 años mayor que ella, le ha reportado varios miniescándalos en las redes sociales, que ella ha convertido con esmero en rentables polémicas, adecuadas para rellenar contenidos en los medios. La última, las fotos de una performance protagonizada por ella en la que ambos destruían un bolso de Hermès de más de 80.000 euros. Y como a los guionistas les encanta la morralla, no es de extrañar que el tráiler previo al estreno incluyera una pelea del fotógrafo que calentó convenientemente a la audiencia.

“Es un gran chico”, lo defendió su novia durante una entrevista de promoción en la que apareció haciendo equilibrios sobre unos imposibles Louboutin, con gafas oscuras y un enorme bolso de Dolce & Gabbana. “No lo parece, pero es la persona más increíble que he conocido. Toda mi familia lo adora”, aseguró mientras se arreglaba la melena rubia.

Morgan, en tanto, vive una vida más normal. A sus 15 años, y a pesar de seguir de cerca cada paso de su hermana, la pequeña de los Eastwood va al instituto, lleva brackets, esconde el acné tras su largo pelo castaño y no tiene pareja. Aunque habría que irse con ojo. En una reciente entrevista comentó lo mucho que sus amigos temen a su padre. “Han visto sus películas y están muertos de miedo. Lo que no saben es que la verdadera carcelera en casa es mamá”, reveló. Su hermana mayor no tardó en secundarla: “Papá intimida al principio, pero luego es un amor con mis novios. Después de todo, son chicos, y pronto encuentran puntos en común y se lían a hablar de aviones y de armas”. Desde luego, unos tópicos no muy afortunados a la hora de mantener la calma frente a Harry el Sucio.