He probado muchos döner kebab y en pocos lugares me resultan tan sabrosos como aquí. Los corderos y los pollos los sacrifican en Granada por el método halal. De los aderezos es imposible averiguar nada porque son su fórmula secreta. Y las carnes después de asadas en el pincho giratorio, se cortan en lascas finas, se introducen en pan de pita con tomate picado, lechuga y salsa turca, se envuelven en papel vegetal y se calientan en la plancha con papel incluido dos minutos por cada lado.
Al final, antes de cada mordisco, el comensal rocía los ingredientes con una salsa espesa de yogur salado.Aparte de su sabor, que me encanta, siempre me ha llamado la atención las claves de un negocio de reciente creación.Al tradicional döner kebab turco (literalmente carne asada dando vueltas), los árabes lo denominan “shawarma” y los griegos “gyros”. Unos y otros defienden a muerte la autoría de esta receta que en su versión original se toma en la mesa con cuchillo y tenedor.
La realidad es que los modernos döner kebab nacieron en Berlín en 1971, por iniciativa de Mehemet Aygün, un chaval de 16 años que trabajaba en un local familiar. Su aportación, tan simple como genial, consistió en rellenar panes de pita con estas carnes asadas. Su éxito fue repentino y la demanda se disparó. Varios lustros después Aygün se había convertido en un magnate de la hostelería con más de 10.000 puntos de venta en Alemania y Turquía..Siempre me pregunto por qué no se me ocurrirán a mí unas ideas tan brillantes, molletes de Antequera rellenos de callos a la madrileña, cucuruchos de paella para llevar... No sé, algo así.