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Imputado el mayordomo de Bettencourt por grabar las conversaciones de su jefa

Pascal Bonnefoy espió a la millonaria a petición de su hija. Las conversaciones han permitido investigar una trama de financiación política ilegal y evasión fiscal

Liliane Bettencourt, el pasado 29 de marzo junto a su nieto, Jean Victor Meyers.
Liliane Bettencourt, el pasado 29 de marzo junto a su nieto, Jean Victor Meyers.CORDON PRESS

El exmayordomo de Liliane Bettencourt, Pascal Bonnefoy, ha sido inculpado por la justicia francesa por violar la intimidad de la multimillonaria, según revela hoy el diario Le Monde. Durante un año, entre mayo de 2009 y mayo de 2010, escondió una grabadora en el salón de la mansión de  Bettencourt con el fin de probar la influencia negativa del entorno de la anciana de 89 años, ahora bajo tutela de su familia. Las conversaciones captadas en aquellas cintas, ampliamente filtradas a la prensa y ahora en manos de la justicia, revelaron toda una serie de posibles delitos, desde financiación política ilegal hasta evasión fiscal y convirtieron lo que hasta entonces era una disputa familiar en una enrevesada trama política-financiera que amenaza hasta el propio Elíseo.

"Esta inculpación es la de un hombre que ha revelado el abuso del que ha sido víctima la señora Bettencourt, así como de otros delitos y tejemanejes graves”, reaccionó el abogado de Bonnefoy, Antoine Gillot, al diario Le Monde, quien explicó que la inculpación tuvo lugar el pasado 14 de marzo. “Si Pascal Bonnefoy es culpable de algo, es únicamente de haber revelado la verdad y permitido a la justicia avanzar a pasos agigantados en este caso”.

El objetivo inicial de Bonnefoy era ayudar a la hija de la multimillonaria, Françoise Bettencourt Meyer en su demanda por "abuso de debilidad" en contra del fotógrafo François-Marie Banier, ahora inculpado, y otras personas del entorno directo de la heredera de l’Oréal y mujer más rica de Francia. Bettencourt-Meyers le recrimina a Banier el haberse hecho con casi 1.000 millones de euros en donaciones por parte de la anciana aprovechándose de su deteriorado estado de salud. “No podía aceptar lo inaceptable, para mí era como la imagen de un accidente de carretera y de alguien que no se detiene para prestar auxilio: no podía quedarme de brazos cruzados y seguir mirándome a la cara en un espejo”, justificó Bonnefoy a la policía ya en julio de 2010.

Así, durante un año, grabó a escondidas las conversaciones que se desarrollaban en el salón del palacete de Bettencourt en las afueras de París entre la anciana, el gestor de su fortuna, Patrice de Maistre –también inculpado y actualmente en detención- y otras personas de su entorno. Entregó 21 horas de escuchas a Bettencourt-Meyers, quien se las entregó a la policía.

El contenido de las cintas, ampliamente filtradas a partir de junio de 2010 al diario digital Mediapart y el semanario Le Point, revelaban la existencia de cuentas ilegales en Suiza y un posible delito de conflicto de intereses por parte del exministro de Trabajo y extesorero del partido gubernamental, la Unión por un Movimiento Popular, Eric Woerth, actualmente imputado. Pese a tratarse de escuchas ilícitas, el Supremo confirmó en enero la validez de las grabaciones, dando vía libre a la investigación judicial en su aspecto político y financiero.

A estas cintas se suma el testimonio de la excontable de Bettencourt, Claire Thiboult, quien aseguró que De Maistre le pidió 150.000 de euros en efectivo para financiar de forma ilegal la campaña electoral de 2007 del ahora presidente francés, Nicolas Sarkozy. Sobre esta trama, el semario L’Express revela hoy que el diario de la multimillonaria tiene apuntada una cita entre Nicolas S., presuntamente el actual mandatario, y Monsieur, posiblemente el marido de la anciana, André Bettencourt, fallecido en noviembre de 2007, el 24 de febrero de 2007, a dos meses de las elecciones. “Mi cliente ha confirmado al juez haber visto a Nicolas Sarkozy venir al domicilio de los Bettencourt durante el periodo de las presidenciales de 2007”, señaló también el abogado de Bonnefoy a Le Monde. El Elíseo desmiente que dicho encuentra tuviera lugar.

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