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Cartas al director

Testimonios incómodos

Seguramente cuando las asociaciones ultraconservadoras se querellaron contra el juez Garzón no se imaginaron que iban a tener que escuchar los relatos desgarradores de las víctimas del franquismo cada día y con todo tipo de detalles. Desgraciadamente para ellos todavía quedan personas, que vivieron el horror en primera persona y aún conservan los hechos nítidos en su memoria, son recuerdos que les han quedado grabados a hierro y ahora pueden compartir desde una sala de audiencia con luces y taquígrafos. Sus relatos son la prueba viva de que en este país hubo un genocidio ideológico y sistemático atroz, un genocidio semejante al nazismo, tras el que los españoles sufrimos un Síndrome de Estocolmo general, y que después la Transición española se encargó de borrar formalmente. Los testimonios que estamos escuchando deben ser muy incómodos para ese sector que aún defiende la figura del dictador, por no hablar de los valores que tanto pregonan y que al parecer no les ha hecho nunca más humanos.— Cayetano Ros Sánchez.

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