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El extraño final de la pareja perfecta

Heidi Klum y Seal no se quitan el anillo, hablan del amor que se profesan y aún así cada uno sigue por su lado

Heidi Klum con dos de sus hijos a finales de enero de 2012. Ampliar foto
Heidi Klum con dos de sus hijos a finales de enero de 2012.

Ni tan siquiera una pareja tan perfecta como la de Heidi Klum y Seal, la modelo y el cantante, pudo luchar contra la realidad de que las relaciones nunca son idílicas. El por siempre jamás solo existe en los cuentos de hadas. Aún así, el anuncio de su separación el pasado 22 de enero tras casi 7 años de matrimonio dejó a todos sorprendidos. La misma sorpresa que sigue sacudiendo a la prensa que no acaba de encontrar el porqué o al menos el hacia dónde va esta pareja. Ellos tampoco parecen saberlo.

Klum, adicta a las redes sociales, rompió esta semana su silencio en Twitter para “dar las gracias” a sus fans por el apoyo y las palabras de cariño recibidas. “Realmente significa mucho”, escribió, pero en el comentario no figura ni una vez la palabra separación o divorcio. Y lo que es más raro, coincide con la publicación de una entrevista a la modelo concedida con anterioridad a la separación en la que se desvive en palabras de amor y cariño hacia quien semanas más tarde se convertía en su ex.

“La belleza de su rostro, su cuerpazo, su gran corazón, su voz, su capacidad de ser una persona y un padre cariñoso y adorable… ¿Qué más puedo decir?”, describió a su entonces amor y marido.

El anuncio de su separación tras casi 7 años de matrimonio dejó a todos sorprendidos 

El mismo tipo de comentarios salen de los labios de Seal pero en este caso después de la separación. Si Heidi Klum guardó silencio hasta ahora, Seal, en cambio, no ha hecho más que hablar. Ha dado explicaciones de su amor, de sus hijos, de su posible reconciliación... Pero ni una palabra sobre la razón de su separación. “Mi amor no ha disminuido ni una gota”, dijo en una entrevista. “La amo con todo mi corazón. ¿Cómo sería si no con alguien con el que has pasado ocho años?”, añadió.

El intérprete también admitió que se lo habían dicho a sus hijos: Henry, Johan y Lou, fruto de la pareja, y Leni, nacida de la relación de Klum con el millonario y exdirector de la escudería Renault del equipo de Fórmula 1, Flavio Briatore, que nunca reconoció al bebé. Seal adoptó a la pequeña Leni en 2009. “Hablamos con ellos y se lo explicamos lo mejor que pudimos (…) que el amor de sus padres no tiene que ver con ellos”, admitió el cantante antes de añadir en otra entrevista que en temas de reconciliación “nunca digas nunca jamás”.

Seal, el 29 de enero de 2012. ampliar foto
Seal, el 29 de enero de 2012.

La prensa del corazón y los seguidores de ambos agradecerían las mismas explicaciones que recibieron estos niños. Porque sin terceros en discordia que hayan forzado la ruptura y con románticos planes que hasta diciembre pasado hablaban de renovar las promesas de matrimonio con una gran fiesta como hacían cada año el 10 de mayo, las incógnitas son muchas. Klum, 38 años, y Seal, 48, siguen llevando el anillo de casados. Él, como muestra de su amor, recordatorio de que “todavía sigo casado con esta mujer increíble”. Ella, con la piedra escondida entre sus dedos pero el anillo todavía puesto como una joya que significa mucho.

Mientras su vida intenta ser normal. Seal acaba de regresar a EE UU tras un viaje por Inglaterra y Francia para promocionar su nuevo álbum, Soul 2. Ahora la próxima parada será Australia donde el intérprete trabajará como profesor de las voces de los concursantes de The voice. Klum, además, de posar para revistas como Elle o In Style será la presentadora de la versión alemana del programa que le dio la fama y que ahora llama Next top model. También se la puede ver, callada sobre su separación pero volcada en su prole, llevándoles a clase de karate o sacando un poco de tiempo personal para esas clases de jazz que tanto disfruta.

La única hipótesis que se baraja sobre esta ruptura es la volatilidad de la pareja. En concreto de Seal. Una posibilidad sobre la que Klum ha insistido en diferentes entrevistas previas a su separación aunque nunca con tono de queja. “No sé cómo funcionamos mi marido y yo. Somos blanco y negro, ying y yang”, comentó en esta última entrevista antes de su separación en la que añadió eso de que Seal “también puede enfadarse mucho”. El exceso de celo en la pasión del intérprete también quedó en evidencia en el hecho de que la pareja siempre ha estado rodeada de guardaespaldas, según la modelo de Victoria's Secret por petición expresa del que fue su esposo.

La única hipótesis que se baraja sobre la ruptura es la volatilidad de la pareja

“Fue insistencia suya, especialmente si él está fuera”, reconoció Klum en una entrevista. Amigos de la pareja (como siempre anónimos en estas ocasiones) describieron a la revista US Weekly el “infierno” en el que se vio sumida la modelo durante estos años de “pasión” y que culminaron en ese último viaje de toda la familia a las pistas de esquí de Aspen (Colorado, EEUU). En este remanso de paz que tanto frecuentan las estrellas de Hollywood, Antonio Banderas y Melanie Griffith entre ellas, la pareja se peleó constantemente y la tensión demostrada el 26 de diciembre acabó semanas más tarde en el anuncio de separación más cordial escuchado nunca.

Otros comentaristas como la doctora Jane Greer de The Huffington Post utilizan esta posible razón de la separación de Klum y Seal para aconsejar a otras parejas que estén padeciendo el “temperamento volcánico” de sus respectivos cónyuges. También han salido a relucir en estos días los celos, no sobre terceras personas sino esos otros; los profesionales.

 

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