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Dos presuntos delincuentes heridos en un tiroteo en Arganzuela

Los agentes perseguían desde Getafe a los dos hombres implicados, según fuentes municipales, en un secuestro exprés

"Al principio, pensé que se trataba de petardos por la victoria del PP, pero cuando me asomé a la calle vi a un montón de policías apuntando a un coche blanco que acababa de chocar con otro aparcado". Las palabras son de un vecino de la calle de Vara del Rey (Arganzuela), que se despertó ayer tras el tiroteo efectuado por cuatro policías locales de Getafe (169.130 habitantes) contra dos supuestos delincuentes. Les venían siguiendo desde su municipio y lograron darles alcance tras 14 kilómetros de carrera.

La persecución se inició alrededor de las 10.30, cuando un policía local de Getafe que estaba fuera de servicio paseaba por la calle del Ruiseñor, en el barrio de La Alhóndiga, según la versión del Ayuntamiento. El agente dijo ver cómo dos individuos intentaban introducir por la fuerza en un Citroën C-3 blanco a otro hombre. Eso hizo que el agente llamara por teléfono a su central de emergencias y comunicara lo que estaba viendo.

Al poco llegaron al menos cuatro coches patrulla que salieron tras el Citroën, con matrícula 3950 FWD. Este vehículo constaba como sustraído, según una denuncia de la comisaría de Usera-Villaverde. Los supuestos secuestradores huyeron por la autovía de Toledo (A-42) perseguidos por los coches de policía.

Los vehículos salieron del término municipal de Getafe y entraron en la capital. La Policía Local avisó por teléfono a la sala del 091 de que perseguían un coche sustraído y de que acababan de llegar a Madrid, según fuentes municipales.

Los ladrones comenzaron a recorrer calles de Arganzuela. En un momento dado, uno de los coches policiales adelantó al Citroën y se cruzó en la calle de Canarias con la intención de bloquear su paso. Al darse cuenta de la maniobra policial, el conductor del coche perseguido frenó en seco, pese a lo cual chocó contra la puerta del copiloto. Al dar marcha atrás, giró y embistió dos contenedores de papel y vidrio. Perdió parte del parachoques delantero y un guardabarros.

El conductor del Citroën C-3 inició entonces la marcha en sentido contrario por la calle de Vara del Rey, donde también se topó con otro coche patrulla del que se bajaron cuatro agentes. Los presuntos ladrones, según la versión municipal, intentaron atropellarles con el coche. "Han empezado a disparar y entonces se ha oído un golpe muy fuerte, que ha sido cuando el coche blanco ha chocado con otro que estaba aparcado", describió un testigo.

Los policías efectuaron al menos 15 disparos, desde dos puntos diferentes. Dos casquillos fueron recogidos junto al lateral derecho del C-3. El resto se encontraban en la esquina de la calle, a unos 25 metros detrás del vehículo. La luna trasera quedó destrozada por los balazos. "Los disparos fueron muy seguidos, como si se tratara de una traca. Ha durado muy pocos segundos", afirmó un vecino. Algún agente declaró que los ocupantes hicieron gestos como de sacar un arma. Eso justificaría, según el Ayuntamiento, los 15 disparos.

Los policías apuntaron a los ocupantes del vehículo. El conductor, Roberto García Castillo, de 28 años, sacó una mano por la ventanilla como si se entregara. Los policías le sacaron, mientras que su supuesto compinche, de nombre David, permaneció en el asiento del copiloto. "No se movía. Parecía que estaba muerto. Por eso, no lo han movido", afirmó el vecino.

David recibió un disparo en la región occipital de la cabeza. Cuando llegaron los facultativos del SAMUR le hallaron en estado semiinconsciente, según un portavoz de Emergencias Madrid. Tras ser estabilizado en un hospital de campaña, fue trasladado con pronóstico muy grave al hospital 12 de Octubre. Anoche estaba "muy crítico", según fuentes sanitarias. Su compañero tenía una herida por bala en la zona temporal, que le hizo perder mucha sangre. Ingresó en el hospital Gregorio Marañón. Según fuentes de la investigación, tiene 10 antecedentes policiales por robos con fuerza y por robo y uso de vehículos. La otra víctima, del que solo se sabe el nombre, iba indocumentado. Se desconoce su identidad y si tiene antecedentes.

En el C-3 se podían apreciar manchas de sangre y los balazos. Al menos ocho entraron por la parte trasera. De lo que no había rastro era de la supuesta persona secuestrada. Tampoco se encontró arma alguna en su interior. Tan solo había maquinaria de obra en los asientos traseros. Los agentes de Homicidios de la Policía Nacional que investigan el caso dejaron en libertad a los agentes de Getafe, tras interrogarles y comprobar que no había riesgo de fuga y podrían ser citados por el juez en cualquier momento. Los que estaban con custodia policial eran los dos heridos, acusados del robo del coche y de atentado a agente de la autoridad.